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Las claves de la crisis de la basura en Asturias: la batalla interna de Cogersa, la polémica de los seguros y unos residuos a los que no encuentran solución

El incendio de la Planta de Tratamiento de la Fracción Resto en Serín, valorada en 60 millones de euros, ha puesto en jaque el funcionamiento de Cogersa

La división interna en el consorcio, unido a la falta de un plan para los residuos, tensan al Gobierno regional

INSTALACIONES DE LA PLANTA DE COGERSA EN SERIN. INAUGURACION DE UNA PLANTA DE COGERSA EN EL VERTEDERO DE SERIN. "PLANTONA" DE COGERSA

INSTALACIONES DE LA PLANTA DE COGERSA EN SERIN. INAUGURACION DE UNA PLANTA DE COGERSA EN EL VERTEDERO DE SERIN. "PLANTONA" DE COGERSA / Luisma Murias

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

El Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa) ha vuelto a situarse en el epicentro del debate político de la región. El consorcio, que gestiona el Gobierno regional y en el que también participan los ayuntamientos, atraviesa varios frentes que impactan de lleno en su funcionamiento y que suponen un problema a resolver para el Ejecutivo de Adrián Barbón. Precisamente el Presidente quiso atajar los frentes que incendian Cogersa en su intervención de este jueves en la Junta General del Principado.

El colosal incendio

Para Cogersa, un consorcio acostumbrado a lidiar con los problemas habituales de una industria tan cambiante como la de los residuos, todo cambió en abril de 2024. La Planta de Tratamiento de la Fracción Resto, conocida ya como La Plantona, quedó calcinada en un colosal incendio tras apenas unos meses de funcionamiento. La infraestructura costó más de 60 millones de euros, ocupa 40.000 metros cuadrados en Serín y su objetivo es reciclar de forma automática lo que no separan los ciudadanos en sus casas.

Se trata de una instalación clave para la gestión de los residuos en Asturias, al permitir elevar el porcentaje de reciclaje que exige la UE y del que la región sigue lejos, con los consiguientes apercibimientos y multas comunitarias. Antes de que se desatase el fuego, la situación de Cogersa, con la entonces consejera Nieves Roqueñí como presidenta, se mantenía estable, aunque con problemas por resolver. Todo cambió aquel día.

La ausencia de seguros

LA NUEVA ESPAÑA destapó meses después dos asuntos que cambiarían el rumbo del consorcio: Cogersa no tenía póliza de seguros que cubriese el incendio de La Plantona y, lo que resultaba aún más preocupante, tampoco tenía aseguradas el resto de sus instalaciones. A día de hoy, la Plantona sigue sin asegurar.

La falta de cobertura marcó un antes y un después. La oposición se lanzó en tromba a pedir responsabilidades políticas y reclamó la dimisión de Nieves Roqueñí. También empezó a aflorar la posible responsabilidad de Paz Orviz, gerente del consorcio.

En aquel momento, la estrategia de Cogersa pasó por señalar a los operarios de otras empresas, como la estatal Tragsa, presente en la puesta en marcha, y la gallega Valtalia, constructora de la planta. Sin embargo, un informe de la Guardia Civil echó por tierra esa tesis: nada apuntaba, según la Benemérita, en esa dirección. Cogersa inició entonces un proceso extrajudicial que acabó derivando en una demanda y cuyas acciones siguen en marcha.

Meses después, el consorcio contrató un seguro para todas sus instalaciones —con una cobertura máxima de 14 millones de euros— salvo para La Plantona.

Operarios de esta empresa debían haber retomado ya la actividad en la planta el pasado lunes para una primera fase de su reapertura, pero no fue así. Según la Consejería, la compañía pidió ampliar el plazo. La previsión oficial sigue siendo que la infraestructura funcione a pleno rendimiento en otoño.

El choque político

Cogersa vive además fuertes tensiones internas en su cúpula. La gerente sigue siendo Paz Orviz, que se mantiene después de todo lo vivido con los seguros. Nieves Roqueñí fue una firme defensora de Orviz durante su etapa al frente de la Consejería.

Tras la salida de Roqueñí del Gobierno, la sustituyó Belarmina Díaz, que apenas duró unos meses en el cargo y dimitió tras el accidente de la mina de Cerredo. Díaz evitó respaldar públicamente a Orviz cuando tuvo ocasión. Tras la última reestructuración del Ejecutivo, Alejandro Calvo, consejero de Movilidad, asumió también la presidencia de Cogersa al incorporar las competencias de Medio Ambiente.

Calvo, muy próximo a Adrián Barbón, mantiene una relación muy distante con Orviz. De hecho, llegó a afirmar públicamente en la Junta que la gestión del consorcio respecto a unos cinco millones de euros de fondos europeos que tuvieron que devolverse "no es ejemplar" y también destacó que el rumbo en general de la entidad "debe mejorar". En los círculos consultados se da por hecho que Orviz ya no cuenta con el respaldo político del que sí disfrutó durante la etapa de Roqueñí. Aún así, Orviz dijo tras el consejo de administración que se sentía con el respaldo del propio Consejero.

La falta de un plan para los residuos y la opción de La Robla

Cogersa arrastra además otros problemas estructurales y enquistados. El consorcio sigue sin saber qué hacer con miles de toneladas de basura sobrante que se acumulan en el vertedero sin un destino claro. Descartada la incineradora, en gran parte por las presiones de IU, el problema se ha convertido en un asunto de primer nivel. Incluso cuando La Plantona esté plenamente operativa, la basura restante, el combustible sólido recuperado (CSR), seguirá sin una solución definitiva.

Una de las opciones que la Consejería de Movilidad barajó para el CSR que producirá La Plantona es la cementera de La Robla, en León, como publicó LA NUEVA ESPAÑA. La posibilidad de La Robla desató una fuerte tormenta política, con la parte socialista del Gobierno desmintiendo esta posilidad después de que Izquierda Unida (IU) amenazase con movilizaciones. Barbón, ayer en la Junta, volvió a negar la mayor. Según dijo, él mismo preguntó a Alejandro Calvo sobre esa opción, y el Consejero le respondió que no tenía "información ninguna al respecto".

Pero la Consejería de Movilidad, según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA a través de varias fuentes, sí puso sobre la mesa en encuentros de trabajo con miembros de Cogersa la opción de La Robla como una de las más adecuadas para dar utilidad y salida al CSR, para el que no han encontrado destino en la región por ahora ante reticencias vecinales y falta de consenso político.

Barbón también dijo que "hay tiempo" para ver qué se hace con la basura aunque aseguró, sin citar directamente la incineradora, que "tenemos una postura que llevamos defendiendo años y que ojalá se hubiese hecho, porque hubiese solucionado muchos de los problemas".

Y funciona, pese a todo

Pese a todos estos frentes abiertos, Cogersa mantiene su actividad diaria y continúa gestionando los residuos de los asturianos. La plantilla está formada por 434 trabajadores. El consorcio alcanzó en 2025 una cifra de negocio de 59,1 millones de euros y obtuvo un beneficio de 1,6 millones.

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