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La miel de Boal: un legado de 30 años en cada tarro

Julio Fernández nació rodeado de colmenas; hoy, al frente de La Boalesa, defiende una miel que es territorio, familia y oficio a partes iguales, valores que comparte con Supermercados masymas, donde se comercializa la miel

Julio Fernández de La Boalesa

Julio Fernández de La Boalesa

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L. L.

"La pasión por las abejas es algo con lo que hemos crecido", afirma Julio Fernández. En su casa siempre hubo colmenas. Su padre fue uno de los socios fundadores de la cooperativa Boal Apícola hace casi 30 años. Tras su jubilación, tomó el relevo del proyecto familiar y hoy gestiona un millar de colmenas junto a su hermana. "Es un orgullo seguir luchando por el legado que nos dejaron".

La miel que producen tiene una identidad muy concreta. "La orografía de Boal permite que nuestras abejas viajen y recolecten desde los valles y ríos hasta las más altas montañas", explica. Las floraciones principales son el brezo y el castaño, y son ellas las que dan a la miel de La Boalesa ese color oscuro y ese sabor persistente que la distinguen.

Detrás de ese tarro hay un proceso que el consumidor rara vez imagina. Una vez que las abejas sellan la miel en el panal con una fina capa de cera, se traslada a la planta de extracción. Pero el trabajo más exigente, dice Julio, es el que no se ve: el cuidado sanitario de las colmenas a lo largo de todo el año. "Cada época requiere conocimientos distintos para que, cuando llegue el momento de producir, las colmenas estén en plenas condiciones. Eso es quizás lo más desconocido para el consumidor".

Y luego está el precio. La miel asturiana compite en los lineales con mieles de importación mucho más baratas, mezclas de distintos orígenes y tipos que poco tienen que ver con lo que Julio produce. "La IGP Miel de Asturias certifica que la miel es producida en territorio asturiano, extraída y envasada en condiciones óptimas, y sometida a controles estrictos: análisis polínicos, fisicoquímicos y organolépticos. Ese sello la distingue". Y añade algo que va más allá del producto: "Consumir miel asturiana es apoyar al medio rural, a sus profesionales y a las nuevas generaciones que apuestan por coger el relevo".

Julio también quiere romper un estereotipo. La miel no es solo para endulzar el té o para cuando hay catarro. "Debemos conseguir que sea un ingrediente más en nuestra cocina", reivindica. La recomienda en guisos, con carnes a la parrilla, en vinagretas, y sobre todo con los quesos asturianos.

Que su miel esté en los lineales de Supermercados masymas, la empresa familiar con más años de historia en la distribución alimentaria de Asturias, lo vive, dice, "con orgullo y con gran responsabilidad".

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