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El fin de uno de los tocinillos de cielo más populares de Asturias, el de Palper

La empresa Dulcegrado, conocida también por la marca de postres Flor de Grado, es disuelta tras acumular un agujero económico de más de dos millones de euros

Tocinillo de cielo Palper

Tocinillo de cielo Palper

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Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

La empresa familiar asturiana Dulcegrado, conocida por las marcas de postres Palper y La Flor de Grado y que tenía como producto estrella el tocinillo de cielo, ha sido disuelta. La empresa no pudo superar sus graves dificultades económicas.

Dulcegrado abrió en 2012, pero tenía su origen en un bar de carretera moscón nacido en los años 60 de pasado siglo que con los años se convirtió en un gran complejo hostelero y hotelero, Palper, que puso en marcha una división de pastelería que comercializaba tocinillos de cielo, un postre que se hizo muy popular en Grado gracias a otra familia de la zona, los Tejeiro, que aún mantienen viva esa tradición confitera en Grado.

El negocio hostelero Palper quebró hace dos décadas y de sus cenizas nació Dulcegrado, una empresa impulsada por la segunda y tercera generación de la familia fundadora del bar y que trató de dar continuidad a la tradición de los postres artesanales. Comenzó con el tocinillo de cielo bajo la marca Palper y diversificó la producción de postres con yogures de diferentes sabores y con mermeladas, arroz con leche, natillas y flanes de huevo, café o queso bajo las marcas La Flor de Grado y Palper.

La empresa llegó a tener casi una decena de trabajadores. Buena parte de su clientela estaba en establecimientos hosteleros, pero la pandemia del coronavirus obligó a la empresa a centrar el negocio enla venta a la gran distribución. Entró en un territorio difícil.

En abril de 2024, el Tribunal de lo Mercantil de Oviedo declaró en concurso voluntario de acrededores a Dulcegrado al ser acreditado su estado de insolvencia y se nombró a un administrador concursal. Según datos del Registro Público Concursal, la empresa moscona tenía una masa activa según inventario de 259.305 euros y una masa pasiva según lista de acreedores definitiva de 2.042.092 euros. Con ese agujero, en enero de 2025, el juzgado acordó la conclusión del concurso de acreedores al constatarse la insuficiencia de la masa con la que atender el pago de todos los créditos. La empresa entró en liquidación y ahora ha sido disuelta.

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