Energía para avanzar: infraestructuras, participación y compromiso social
La Fundación Asturiana de la Energía (FAEN), desarrolla un importante trabajo para crear comunidades energéticas en numerosos municipios de la región

Aspecto actual de la subestación de Santa Cruz, en Mieres. / LNE
R. S.
La energía forma parte de nuestra vida cotidiana de una manera tan natural que, muchas veces, solo percibimos su importancia cuando falta, como en el apagón de 2025. Está presente en la industria que genera empleo, en los hospitales, en el transporte, en las telecomunicaciones y también en nuestros hogares.
Garantizar que toda la ciudadanía y el tejido empresarial dispongan de energía suficiente, segura y a precios asequibles es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.
La transición energética hacia un modelo más sostenible y descarbonizado significa instalar más energías renovables y transformar profundamente las infraestructuras que permiten transportar, gestionar y almacenar esa energía. Significa también aprovechar los recursos disponibles a nuestro alcance para producir biogás o hidrógeno o transformar emisiones gaseosas en oportunidades como los combustibles sintéticos.
Para que Asturias y España puedan aprovechar estas oportunidades, es necesario disponer de electricidad limpia y competitiva, es decir, nuevas líneas eléctricas, subestaciones, centros de transformación y sistemas de almacenamiento energético capaces de equilibrar la producción y el consumo. Y para diversificar el modelo, sin duda es necesario contar con redes de gases renovables.
Las energías renovables, como la solar o la eólica producen energía sin emisiones directas de CO₂, pero para garantizar un buen suministro es necesario reforzar las redes: su generación depende del viento o del sol y, por tanto, no siempre puede cubrir la demanda de ese instante. Ahí es donde el almacenamiento energético y unas redes modernas adquieren un papel esencial.
También ayudan a este objetivo la bioenergía (biomasa sólida o biogás), facilitando además el aprovechamiento de recursos y la generación de actividad en zonas donde la fijación de población depende en gran medidas de la generación de oportunidades económicas para desarrollar proyectos de vida.
Esto es complejo técnicamente, pero hoy ningún proyecto energético puede construirse desde una visión meramente técnica o administrativa. La experiencia demuestra que las infraestructuras energéticas necesitan algo tan importante como la financiación o la ingeniería: licencia social. Es decir, confianza, diálogo y participación real de la ciudadanía.
La sociedad quiere —y debe— participar en las decisiones que afectan a su territorio. Por ello, los proyectos energéticos modernos deben incorporar procesos de participación ciudadana desde las fases iniciales de diseño hasta el final de su vida útil, incluyendo construcción, explotación y eventual desmontaje. Escuchar a los vecinos, explicar los impactos, compartir beneficios y garantizar transparencia ya no es un elemento accesorio: es una condición imprescindible para avanzar.
En este nuevo escenario están surgiendo modelos de colaboración, como las comunidades energéticas, con participación de ciudadanos, empresas y administraciones locales y beneficio para el territorio. En Asturias, la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) está desarrollando un importante trabajo de impulso y acompañamiento con iniciativas de difusión, acompañamiento y asesoramiento técnico, legal y administrativo para ayudar a crear comunidades energéticas en numerosos municipios asturianos. Además, desarrolla jornadas informativas, cursos y casos prácticos abiertos a ciudadanía, ayuntamientos y empresas. Actualmente son 15 comunidades energéticas en Asturias en distinto grado de madurez, como por ejemplo las de Muros de Nalón, Teverga, Bimenes o Langreo.
Cabe destacar tres conclusiones:
1. La transición energética requiere nuevas redes eléctricas, de gases renovables y de almacenamiento que permitan garantizar energía segura, competitiva y accesible para hogares e industrias.
2. La participación ciudadana y la licencia social son elementos esenciales para el éxito de cualquier proyecto energético, desde su diseño hasta su desmontaje.
3. Asturias dispone de herramientas y entidades de apoyo como FAEN, donde ciudadanos, empresas y ayuntamientos pueden informarse, participar y colaborar en el desarrollo de comunidades energéticas y otros proyectos vinculados al nuevo modelo energético.
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