Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El riesgo de volantazo en Indra, el análisis sobre una empresa clave para la reindustrialización de Asturias

El nuevo peso de Cataluña en la compañía es evidente y el papel protagonista de Asturias en su hoja de ruta peligra

Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, el pasado marzo en Oviedo, explicando los planes de Indra para el Corredor Norte.   | MIKI LÓPEZ

Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, el pasado marzo en Oviedo, explicando los planes de Indra para el Corredor Norte. | MIKI LÓPEZ

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

Indra tiene nuevos conductores al volante y el recorrido para convertirse en la gran industria de la defensa española y en un actor relevante en Europa ya no será el mismo. Eso está claro, porque si no no se entiende el interés del Gobierno de España en apear del proyecto a Ángel Escribano y a José Vicente de los Mozos. Lo que no está nada claro es la relevancia que tendrá Asturias en la nueva hoja de ruta de Indra. Si el Tallerón de Gijón será finalmente el epicentro de la división de vehículos militares como se había anunciado, si habrá una segunda planta industrial en la región para fabricar blindados y si la compañía apuesta por los terrenos de la antigua fábrica de armas de La Vega, en Oviedo, para ampliar sus capacidades en investigación e innovación. En suma, si Indra será el motor para convertir al sector de la defensa en una gran oportunidad de desarrollo económico para la región.

El riesgo de un volantazo en Indra existe y hay obstáculos en la carretera que pueden contribuir a propiciarlo. La resistencia de Duro Felguera a llegar a un acuerdo para la compraventa del taller de Barros –donde Indra puso el punto de mira para su segunda fábrica en Asturias–; la equidistancia del Gobierno regional y de algunas organizaciones con peso en Asturias en ese pulso; las candidaturas de otros territorios para captar la inversión …

A nadie se le escapa la dependencia del Gobierno de Pedro Sánchez de los partidos independentistas catalanes, del peso del PSC dentro del PSOE y del volumen de inversión previsto en los programas especiales de modernización (PEM) del Ejército Español y de las políticas de rearme de la Unión Europea ante el incremento de las tensiones geopolíticas, que han roto las apretadas costuras de las reglas fiscales, permitiendo a los países excluir la inversión militar del cálculo del déficit. Hoy en día, Defensa es sinónimo de inversión e Indra ya ha obtenido el grueso de las primeras adjudicaciones mil millonarias de los PEM y aspira a seguir acumulando contratos.

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) es el principal accionista de Indra e hizo valer su peso para forzar el cambio en los mandos. El nuevo presidente, Ángel Simón, y quien será consejero delegado, Josep Maria Recasens, son catalanes. Y este último ha hecho toda su carrera profesional en el sector de la automoción, en compañías como Seat y Renault. Cataluña es uno de los principales polos de la industria del automóvil en España, que a su vez es el segundo país europeo productor de vehículos después de Alemania. Recasens conoce al dedillo los problemas del sector del automóvil en Europa (la difícil transición al vehículos eléctrico, la feroz competencia de China, los altos costes de producción, la débil demanda...), que son los mismos que sufre en España y en Cataluña. Y conoce también cómo en Alemania el sector se está apoyando en la Defensa para salir a flote.

No se veía desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial . La industria civil de Alemania empieza a reconvertirse para ponerse al servicio del rearme. Berlín prevé triplicar en cinco años (de 2024 a 2029) su presupuesto en Defensa y su ya potente industria armamentística es insuficiente para absorber la carga de trabajo prevista. A las oportunidades en la Defensa se suma el estancamiento en la producción automovilística. La solución: un trasvase de capacidades.

Recientemente, el diario financiero "Wall Street Journal" destacaba las conversiones industriales que ya estaban sucediendo en Alemania. El gigante automovilístico Volkswagen ya está planteándose reconvertir la histórica planta de Osnabrüc –al noroeste del país y con más de 40 hectáreas de superficie– para producir componentes para el sector de la defensa, incluidos vehículos y sistemas de misiles. Rheinmetall –la mayor firma alemana de armamento y que tiene una planta de proyectiles en Trubia– está reconvirtiendo antiguas factorías de suministradores del sector del automóvil en Berlín y Neuss. Y otras firmas del sector automovilístico como Schaeffler se están introduciendo en la fabricación de equipamiento militar como drones.

Cataluña, pese a su peso fabril, se quedó fuera de los corredores industriales estratégicos que trazó el Ministerio de Defensa en 2023, pero en los últimos tiempos ha empezado a reclamar su sitio. Salvador Illa ya ha hecho varios guiños al sector, convencido de que es la mejor alternativa para reindustrializar la región y paliar el declive de la automoción. Para ese objetivo, no hay vehículo más potente que Indra.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents