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Las distinciones de LA NUEVA ESPAÑA

Salvador Ondó, tras recibir el "Asturiano del mes": "Hay que formar escanciadores, se necesitan más de 1.400 en Asturias"

El gran campeón de echadores de sidra y ejemplo de integración reclama un incremento del precio de la manzana

Salvador Ondó, gran icono de la sidra y su cultura, "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA: "

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Fernando Rodríguez

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José A. Ordóñez

José A. Ordóñez

Oviedo

Una cerrada defensa de la sidra, desde la pumarada hasta el chigre. Salvador Ondó aprovechó ayer el acto de entrega del premio "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA para reivindicar la profesionalización de la figura del escanciador y una mejora de los precios que perciben los productores de manzana para garantizar la rentabilidad de las explotaciones. El siete veces campeón regional de echadores defendió la necesidad de reforzar toda la cadena vinculada a la bebida más emblemática del Principado y subrayó la importancia de un patrimonio cultural que, según indicó, "los asturianos no solemos valorar lo suficiente".

Por la izquierda, Evelio G. Palacio, Salvador Ondó (con la caricatura), Francisco García y Eloy Méndez. | FERNANDO RODRÍGUEZ

Por la izquierda, Evelio G. Palacio, Salvador Ondó (con la caricatura), Francisco García y Eloy Méndez. | FERNANDO RODRÍGUEZ

El galardón no solo reconoce la exitosa trayectoria de Salvador Ondó como escanciador . También premia su constante labor de divulgación y defensa de una de las principales señas de identidad asturianas, además de su ejemplar proceso de integración en la región desde que llegó a Pola de Laviana, con trece años, acompañado de su madre y su hermana procedente de Guinea Ecuatorial.

"Los asturianos fueron y son muy hospitalarios", subrayó Ondó, que es un más que notable intérprete de tonada y ha publicado recientemente el libro "La sidra. El ADN asturiano diferente al resto de la península", donde repasa tanto su biografía como su visión de una bebida que ha marcado su vida. Afincado en Gijón y vinculado profesionalmente a Tierra Astur-Crivencar como maestro de escanciadores, habla con naturalidad utilizando numerosos giros asturianos y ayer lució en la solapa de un impecable traje oscuro un vistoso pin con la bandera del Principado.

"Tenemos que tomar conciencia de la necesidad de formar chavales, porque hoy en día hacen falta más de 1.400 echadores en Asturias", afirmó Ondó, que insistió además en la necesidad de ofrecer una formación integral. "Tienen que conocerlo todo de la sidra, a qué temperatura se sirve, con qué ritmo y hasta saber explicar las razones de que se comparta el vaso o del propio escanciado", señaló. El Servicio Público de Empleo del Principado anunció en 2025 la incorporación de la especialidad de escanciador a su oferta formativa, pero el programa todavía no se ha puesto en marcha.

En la tertulia posterior a la entrega del premio, Ondó recordó sus inicios en el sector poco después de llegar a la región, cuando su primo Benjamín Sánchez le introdujo en el mundo del escanciado a través del negocio hostelero familiar. Comenzaba entonces una trayectoria que acabaría llevándole a lo más alto de los concursos regionales. "Los paisanos me animaban para que me presentara, porque decían que lo hacía bien, aunque a mí entonces no me lo parecía", recordó.

Para perfeccionar su técnica se fijó especialmente en el decálogo elaborado por Constantino Ovín de la Vega a mediados de los años noventa del pasado siglo, adaptándolo a un estilo propio. Pese a los siete títulos que jalonan su carrera, el gran campeón sigue entrenándose una hora cada día. "Lo hago aprovechando los restos que quedan en las botellas. Hacerlo con agua no es lo mismo, porque el chorro cambia", explicó. Pero su preparación no se limita a la práctica diaria. También observa a otros competidores para analizar técnicas, corregir detalles y seguir aprendiendo. Además, destacó la enorme exigencia psicológica de unos campeonatos donde la tensión es constante y cualquier pequeño error puede resultar decisivo. "Estar ahí arriba no es fácil", reconoció.

También aludió Ondó al reconocimiento de la cultura sidrera asturiana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. A su juicio, "la Unesco no descubrió nada que no supiéramos ya. Asturias y la sidra siempre fueron de la mano", afirmó. A su juicio, el desafío pasa ahora por proteger ese legado y reforzar su prestigio social. "Lo que hay que hacer es defender la sidra. Muchas veces, los asturianos no sabemos valorar lo que tenemos", lamentó.

El director de LA NUEVA ESPAÑA, Eloy Méndez, fue el encargado de glosar los méritos del homenajeado. "Salvador es un icono de la sidra dentro y fuera de Asturias", afirmó, destacando tanto sus siete campeonatos regionales como su plena integración en la sociedad asturiana a través de uno de sus símbolos culturales más reconocibles. Méndez le entregó la estela diseñada por el escultor Legazpi que acompaña al galardón, mientras que los subdirectores Evelio G. Palacio y Francisco García le hicieron entrega, respectivamente, de una caricatura realizada por Pablo García y de una edición especial de la primera página del periódico que recogió la noticia de la concesión del premio.

Salvador Ondó acudió al acto acompañado por su esposa, Rosalía García, y por un grupo de amigos integrado por Rafa Méndez, María González, Pablo Fernández y Amauris de la Rosa, actual campeón de Asturias sub-25 de escanciadores y uno de los llamados a tomar el relevo generacional en la élite del sector. Por parte de Crivencar-Tierra Astur estuvo presente su director de marketing y comunicación, Juan Carlos Martínez.

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