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El barranquismo pierde fuerza en Asturias: "Ya no vienen jóvenes en grupos como antes; ahora son familias con niños o parejas"

Las empresas de la región aseguran que esta actividad de turismo activo "ha bajado mucho respecto a años anteriores"

Disfrutar en Asturias: barranquismo en Riofrío

Disfrutar en Asturias: barranquismo en Riofrío

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Adrián Doncel

El barranquismo, el deporte de aventura que consiste en descender los cañones de un río, afronta una nueva temporada estival en Asturias con una realidad diferente a la de hace unos años. La visión general que sostienen las empresas es que "ahora el perfil de los asistentes suele ser de familias con niños o parejas" y ya no de jóvenes en grupo.

Aunque julio y agosto siguen siendo los meses de mayor actividad y las compañías esperan que las reservas aumenten a medida que avanza el verano, el sector constata un cambio en el tipo de cliente que practica una de las actividades de aventura más populares de la región. Los grupos de jóvenes que tradicionalmente impulsaban este tipo de ejercicios han perdido protagonismo frente a familias y parejas que buscan combinar deporte, naturaleza y turismo activo durante sus vacaciones.

Disfrutar en Asturias: barranquismo en Riofrío

Disfrutar en Asturias: barranquismo en Riofrío / LNE

Un verano que se decidirá "sobre la marcha"

Las empresas especializadas coinciden en que todavía es pronto para hacer balances. A diferencia de otros servicios turísticos, el barranquismo sigue dependiendo en gran medida de las reservas de última hora.

"No hay una previsión clara. Normalmente en verano las reservas son sobre la marcha. Hay años mejores y años peores", explican desde la empresa Los Cauces. Una situación similar describen en Rumbo a Picos, donde reconocen que "todavía no tenemos muchas reservas confirmadas", aunque recuerdan que los clientes suelen contratar la actividad con pocos días de antelación.

"Los sábados de julio y cualquier día de agosto siguen siendo las fechas con más demanda", cuentan en Los Cauces.

Menos jóvenes y más familias

Las principales transformaciones que observan las empresas está relacionada con el número de participantes y con quienes se animan a descender los barrancos asturianos.

"Es una actividad que ha bajado mucho con respecto a años anteriores", señalan en Rumbo a Picos. Según explican, hace una década era habitual recibir grupos de jóvenes de entre 25 y 35 años que buscaban experiencias de aventura durante sus vacaciones. Hoy, ese perfil ha perdido peso. "Ya no viajan jóvenes en grupo como hace años y ahora el perfil suele ser de familias con niños o parejas", destacan.

Desde Los Cauces perciben una mayor presencia de familias, aunque consideran que el perfil general de los clientes sigue siendo estable, con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años.

Disfrutar en Asturias: barranquismo en Riofrío

Disfrutar en Asturias: barranquismo en Riofrío / LNE

Los descensos más demandados

Aunque Asturias cuenta con numerosos recorridos para hacer barranquismo, los participantes no suelen elegir un descenso concreto, sino la experiencia en sí misma.

En Los Cauces, la opción más demandada es el nivel II o intermedio, que suele desarrollarse en los barrancos como El Vallegón, Carangas o La Molina, dependiendo de las condiciones y de la planificación de los guías.

Por su parte, Rumbo a Picos trabaja principalmente en los barrancos de La Molina y El Rubó, dos de los recorridos más habituales para quienes se inician en esta disciplina.

Una actividad consolidada en la oferta turística asturiana

Pese al cambio de perfil de los participantes, las empresas mantienen la confianza en una actividad que sigue formando parte de la oferta de turismo activo de Asturias. Buena parte de los clientes llegan desde otras comunidades autónomas atraídos por el entorno natural de la región y por la posibilidad de combinar playa, montaña y aventura en un mismo destino.

Además, los profesionales consultados no han detectado cambios significativos en las condiciones de los barrancos respecto a años anteriores ni consideran que exista una preocupación especial por la seguridad. Más allá del respeto lógico que pueden generar las alturas o los descensos acuáticos, el barranquismo continúa siendo una actividad accesible para quienes buscan una experiencia diferente durante el verano.

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