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Sueltan 30 urogallos en la Cordillera Cantábrica, tras invertir 5 millones de euros, y los zorros, las aves rapaces y las martas se comen 29

Fracasa la primera liberación de ejemplares nacidos en cautividad en el Centro de Cría de Valsemana, unas instalaciones creadas en 2019 en León para luchar contra la extinción de una especie que habita mayormente en Asturias

Ejemplar de urogallo cantábrico

Ejemplar de urogallo cantábrico / José Luis Rodríguez/Lifeurogallo

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Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

El urogallo cantábrico vive una realidad opuesta a la del oso pardo y camina hacia su irreversible extinción. Mientras la población de plantígrados sigue creciendo, con más de 370 ejemplares recogidos en el último censo, los intentos por criar en cautividad y soltar al medio natural urogallos fracasan. Los resultados de la primera liberación experimental del Centro de Cría de Valsemana, en León, son contundentes a la vez que duros: de los 30 ejemplares que fueron soltados el pasado mes de octubre en el Alto Sil, solo uno, una hembra, sobrevivió. Al resto se lo comieron los zorros, el principal depredador, las aves rapaces y las martas.

La Junta de Castilla y León lleva invertidos 5 millones de euros desde 2019 hasta la actualidad en el Centro de Cría de Valsemana, con el objetivo de disponer de 40 hembras y 20 machos reproductores en sus instalaciones en 2016 y liberar al menos 80-100 anualmente. El primero de estos objetivos se consiguió cumplir con éxito: durante la presente campaña se obtuvieron 76 urogallos. Sin embargo, donde el programa hizo aguas fue en su liberación, aunque sus promotores no lo ven como un fracaso, sino como una experiencia piloto que aportar conocimiento científico y permite introducir mejoras en el proyecto.

Un ejemplar no sobrevivió a la fase previa

Entre el 23 de octubre y el 4 de noviembre fueron liberados en los voladeros de presuelta del Alto Sil un total de 30 aves, distribuidas en cinco grupos. En tres había solo machos, mientras que en los otros dos había grupos mixtos de machos y hembras. Primero, los urogallos permanecieron en estos voladeros para adaptarse progresivamente al medio natural. En esta fase, ya no consiguió sobrevivir uno de ellos. Así que finalmente fueron soltados 29.

De este total, únicamente una hembra permanecía viva en la fecha de elaboración del informe de la Dirección General de Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León, tras haber sobrevivido 180 días en libertad. Los depredadores acabaron con el resto. El zorro se comió a 12 urogallos, los alados (aves rapaces) a seis, y la marta a cuatro.

El 33% de la población se encuentra en Asturias

Las poblaciones de urogallo cantábrico están en regresión desde hace más de 30 años. En la lista de factores causantes la depredación ocupa siempre un lugar prioritario. Según el último censo publicado en 2026, con datos correspondientes a 2024, en la Cordillera Cantábrica hay 209 urogallos. Este dato supone un aumento del 8% respecto a los 191 estimados durante el muestreo de 2019.

De esos 209, el 56% son machos (117) y el 44%, hembras (92). El 6% de la población habita las comarcas leonesas de Alto Sil, Laciana y Omaña, con ejemplares dispersos presentes en Ancares y El Bierzo. El 33% se distribuye por el Principado de Asturias en los concejos de Degaña, Cangas de Narcea e Ibias.

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