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Guía para no perderse con el "Fevemocho": preguntas y respuestas sobre los trenes más esperados por Asturias

El escándalo de los trenes que no cabían por los túneles se originó por¡ unos pliegos de licitación con gálibos incorrectos

Adrián Barbón, Raquel Sánchez y Miguel Ángel Revilla, con el protocolo que firmaron.

Adrián Barbón, Raquel Sánchez y Miguel Ángel Revilla, con el protocolo que firmaron. / A. Pérez Meca

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

El "Fevemocho", el escándalo de los trenes que no cabían por los túneles, ha vuelto a la actualidad después de que un informe del Tribunal de Cuentas apuntase a posibles retrasos en la entrega de la remesa de convoyes prometida para Asturias. Estas son las claves de un caso que sigue marcando el futuro de las cercanías asturianas, que siguen esperando por los nuevos trenes prometidos hace ya siete años.

¿Cuál es el origen del conflicto?

La red de cercanías de Asturias se divide en dos sistemas: los trenes que circulan por ancho métrico (las antiguas vías de Feve) y los que utilizan ancho convencional, compartiendo trazado con la alta velocidad. La situación del ancho métrico es especialmente delicada. A unas infraestructuras que en gran medida siguen pendientes de renovación se suma el envejecimiento de una flota de más de treinta trenes cuya sustitución lleva años reclamándose.

¿Qué hizo Renfe?

Renfe sacó a licitación en 2019, ya bajo el Gobierno de Pedro Sánchez, la fabricación de 31 nuevos trenes de ancho métrico para Asturias y Cantabria. El contrato fue adjudicado a la empresa española CAF en 2020 por 162 millones de euros.

Sin embargo, tras la adjudicación surgieron los problemas. Los pliegos se elaboraron tomando como referencia unos gálibos que no se ajustaban a las dimensiones reales de algunos túneles. En otras palabras: los trenes diseñados no podían circular por determinadas infraestructuras. Aunque nunca llegó a construirse ninguna unidad defectuosa, el error provocó importantes retrasos desde el inicio del proyecto.

¿Cuándo estalló todo?

El caso saltó a la luz pública en 2023. El llamado "Fevemocho" adquirió dimensión nacional y provocó la dimisión del presidente de Renfe, Isaías Táboas, y de la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera. El escándalo generó una intensa polémica política y mediática.

¿Qué son los Acuerdos de la Castellana?

El presidente del Principado, Adrián Barbón, y el entonces presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, acudieron al Ministerio de Transportes, entonces dirigido por Raquel Sánchez. De aquella reunión surgieron los llamados Acuerdos de la Castellana. El Gobierno se comprometió a mantener la gratuidad de las cercanías hasta la llegada de los nuevos trenes y anunció la construcción de siete unidades adicionales. Así, el encargo pasó de 31 a 38 trenes, de los que 17 estarían destinados a Asturias. Además, se abrió la puerta a un futuro pedido de otros 18 convoyes exclusivos para la región, una posibilidad que continúa en estudio.

¿Qué hizo Óscar Puente y qué plazos dio?

Cuando Óscar Puente asumió el Ministerio heredó la gestión del caso. Durante una visita a Asturias en febrero de 2024 anunció que la fabricación comenzaría el día 26 de ese mismo mes en la planta de Beasain (Guipúzcoa), algo que efectivamente ocurrió.

En Oviedo aseguró que diez unidades llegarían a Asturias en 2026 para rejuvenecer la flota, mejorar la eficiencia energética y aumentar la fiabilidad del servicio. En aquel momento se habló de la llegada de los trenes sin distinguir entre la fase de pruebas y la entrada efectiva en servicio.

Sin embargo, a 3 de junio de 2026 solo hay preparada una unidad para iniciar las pruebas reglamentarias, todavía lejos de una incorporación inmediata a la circulación comercial.

¿Qué dice la auditoría encargada por el Ministerio?

Según la auditoría interna promovida por el propio Ministerio, Adif advirtió al fabricante de que los trenes no iban a ajustarse a las dimensiones de los túneles, pero esa información no llegó a Renfe. A su vez, Renfe tampoco verificó adecuadamente la situación.

El informe concluye que el "Fevemocho" fue consecuencia de una cadena de errores y de una falta de coordinación entre Renfe, Adif y CAF. También señala una clara falta de transparencia por parte del fabricante, al que atribuye una responsabilidad destacada por conocer previamente los problemas detectados.

¿Qué ocurrió en 2025?

Durante 2025 comenzaron a acumularse las señales de que los plazos comprometidos difícilmente podrían cumplirse. En marzo, los trenes seguían en una fase muy inicial de desarrollo y los sindicatos consideraban imposible que llegasen a tiempo.

Meses después, en octubre, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, situó por primera vez la entrada en servicio en 2027, aunque sin concretar cuántas unidades estarían disponibles para entonces.

¿Qué dice ahora el Tribunal de Cuentas?

En mayo de 2026, el Tribunal de Cuentas publicó un informe especialmente crítico sobre la gestión del proyecto. Por una parte, cifró en unos 20 millones de euros los sobrecostes derivados de la modificación del contrato, contradiciendo la versión mantenida hasta entonces por el Ministerio de Transportes, que había defendido que el error no tendría coste para las arcas públicas.

Además, el informe revela discrepancias sobre los plazos de entrega. Según el documento, la totalidad de los trenes deberá entregarse entre el 31 de julio y el 15 de noviembre de 2028. Renfe, consultada por LA NUEVA ESPAÑA, evita fijar nuevas fechas y remite la responsabilidad del calendario a CAF, la empresa encargada de la fabricación.

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