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Un movimiento crítico en el PSOE que ya llega a Asturias: militantes exigen a Pedro Sánchez la convocatoria de elecciones y que no se presente a la reelección

El movimiento Reactiva considera que el partido “no puede quedar reducido a la supervivencia de un dirigente" y llama a diseñar un "proyecto país"

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, junto a Alberto II, príncipe soberano del Principado de Mónaco, en Moncloa.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, junto a Alberto II, príncipe soberano del Principado de Mónaco, en Moncloa. / José Luis Roca

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Oviedo

Una nueva corriente crítica integrada por militantes del PSOE ha decidido dar un paso adelante para exigir a Pedro Sánchez no solo la convocatoria de elecciones este año, sino que no vuelva a presentarse ni como candidato a la Presidencia del Gobierno ni como Secretario General del partido. El movimiento, denominado “Reactiva Socialdemocracia”, tiene presencia ya “en todos los territorios”, incluido Asturias, según sus organizadores, aunque sin concretar el número de apoyos que tienen.

En una carta dirigida a militantes, simpatizantes y votantes del PSOE en la que llaman a “reactivación” del partido, sostienen que el PSOE atraviesa una crisis de credibilidad y defienden que solo un partido “fuerte, limpio, democrático y conectado con la sociedad” puede frenar el crecimiento de la extrema derecha. La iniciativa apela a la militancia y al electorado progresista para que no permanezcan “pasivos” ante un momento que, según el texto, exige respuestas políticas y orgánicas.

Un “proyecto país”

Entre sus principales propuestas destaca la exigencia de elecciones generales este mismo año como “acto de higiene democrática”. A juicio de sus promotores, “cuando la confianza pública se deteriora y el Gobierno dedica más energía a defenderse que a gobernar, lo democrático es devolver la palabra a la ciudadanía”.

En este sentido, consideran que Pedro Sánchez no puede volver a ser el candidato socialista y que el partido “no puede quedar reducido a la supervivencia de un dirigente”. Por ello, reclaman también la convocatoria de un Congreso Federal extraordinario para que la militancia “recupere la palabra”, elija una nueva dirección y defina un nuevo proyecto político.

La plataforma también propone reforzar los órganos colectivos del PSOE, revisar el sistema de primarias, estudiar fórmulas de participación ciudadana en la selección de candidaturas institucionales y aprobar con urgencia un Código de Responsabilidad Política. Ese código debería regular conflictos de interés, transparencia de agendas, auditorías, incompatibilidades, protección de denunciantes y criterios de apartamiento temporal en casos graves.

Asimismo, plantean recuperar un “proyecto país” que aborde cuestiones como vivienda, sanidad, educación, empleo digno, inmigración, cuidados, transición ecológica, I+D, inteligencia artificial, juventud, control del gasto público, catástrofes climáticas, papel de España en la Unión Europea y presencia internacional.

La plataforma considera que “el PSOE no puede limitarse a resistir ni a gestionar el día a día”, sino que debe ofrecer un horizonte político reconocible. También reclama escuchar más a la sociedad, explicar las decisiones con claridad y reconocer errores como parte de una cultura política madura.

La derecha radical ha logrado imponer marcos simples: seguridad como mano dura, inmigración como amenaza, Estado como despilfarro, política como privilegio de élites. El PSOE debe construir marcos propios: seguridad con derechos, inmigración con humanidad y reglas claras, Estado como protección eficaz, política como servicio público y socialdemocracia como esperanza razonable”, defienden.

Respaldo en Asturias

En Asturias, están difundiendo esta corriente figuras como Susana Pérez-Alonso, quien considera que “la gente está harta” y que “los partidos políticos no deben ser el escudo de nadie”. “No estamos hablando solo del PSOE, es una cuestión de que los partidos políticos los pagan todos los españoles”, insiste.

Pérez-Alonso, quien llegó a ser expulsada del PSOE por cuestionar la decisión de la formación de suspender las primarias en las elecciones municipales de Oviedo de 2006, lamenta que “hay mucha gente que está apoyando este movimiento, pero no quiere dar la cara”. Por suerte, “yo nunca he comido de la política”.

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