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Puente dice ahora que los trenes de cercanías prometidos llegarán en 2027 a Asturias

El Ministro afirma, pese al informe del Tribunal de Cuentas, que "algunas unidades" podrían circular en la primera mitad del próximo año

Un tren de cercanías de Asturias.

Un tren de cercanías de Asturias. / J. L. CEREIJIDO

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A. G.-O.

Oviedo

El Gobierno de España mantiene que los primeros nuevos trenes de Cercanías prometidos a Asturias después del "Fevemocho", el escándalo por los convoyes mal construidos que no entraban por los túneles, estarán listos "para poder dar servicio" en "la primera mitad del año que viene". "Creemos que para la primera mitad del año que viene tendremos ya algunas unidades para poder dar servicio", aseguró este sábado el ministro de Transportes, Óscar Puente, durante su participación en el centenario del PSOE de Reinosa (Cantabria). No aclaró, sin embargo, cuántos serán esos primeros convoyes.

Las fechas manejadas por el Estado coinciden con las últimas ofrecidas por Renfe, pero chocan con las estimadas por el Tribunal de Cuentas. Un reciente informe del organismo recoge de forma literal que los trenes serán entregados en el segundo semestre de 2028. "Los trenes deberán ser entregados a partir del 31 de julio de 2028, como máximo, y en un plazo que se extiende hasta el día 15 de noviembre de 2028, inclusive", establece el documento. En un primer momento, el compromiso se estableció en el primer semestre de 2026, por lo que se trata de un compromiso que ya acumula retraso.

Los nuevos convoyes, fabricados por la empresa española CAF, forman parte de un pedido de 31 trenes destinados a Asturias y Cantabria. Al Principado le corresponden 17 unidades, después de que el contrato se ampliase con siete trenes adicionales. Además, existe una opción futura para adquirir otros 18 convoyes más para la región. Hace siete años, Renfe impulsó la compra de estos nuevos trenes de ancho métrico para Asturias y Cantabria con el objetivo de modernizar la flota. El contrato fue adjudicado en 2020 por unos 258 millones de euros, pero solo un año después comenzaron a identificar las primeras discrepancias entre las dimensiones previstas para los trenes y las características reales de la red ferroviaria de ancho métrico (antigua Feve). En 2023, el escándalo acabó con la dimisión del presidente de la compañía, Isaías Táboas. También cesó la secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera.

Tras conocerse el informe del Tribunal de Cuentas que retrasa hasta 2028 la puesta en funcionamiento de los trenes comprometidos, las críticas por el "Fevemocho" volvieron a despertar. Tanto los sindicatos como la oposición estallaron por los sobrecostes que supuso y reclamaron conocer las fechas definitivas para que los trenes puedan estar en funcionamiento. También se manifestó el presidente del Principado, Adrián Barbón, quien aseguró que desde el Ministerio no se les había trasladado ningún nuevo retraso e insistió en que "lo que se firma es para cumplirlo". Y ahora Óscar Puente contradice al Tribunal de Cuentas, pero sin aclarar cuántos trenes entrarán en servicio.

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