La emocionante llegada a Asturias de 24 niños ucranianos con padres fallecidos o desaparecidos en la guerra: "Aprendemos mucho de ellos"
La iniciativa solidaria de la Asociación Viche permite que menores ucranianos pasen el verano en familias asturianas para desconectar de la realidad de la guerra

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Mario Canteli
Asturias se vuelca una vez más con el pueblo de Ucrania. 24 niños ucranianos de padres fallecidos o heridos en el frente, o desaparecidos en combate, llegaron este domingo a Oviedo para pasar el verano acogidos por familias del Principado lejos del ruido de los bombardeos y las sirenas que marcan sus vidas. Una iniciativa llevada a cabo gracias a la "Asociación Viche", dedicada a la ayuda humanitaria para Ucrania, y que este año celebra la segunda edición. Algunos salen por primera vez de sus casas; otros, repiten.
De entre todos los niños llama la atención la sonrisa que Yevgeniy le dedica a su familia de acogida al bajarse del autobús. "Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo, porque nosotros aprendemos muchísimo de él", asegura Virginia Prieto, la madre de familia que ya cuidó de él el año pasado. El menor asiente y sigue sonriendo... Aunque sin entender absolutamente nada. "Nos comunicamos por señas y, al final, nos acabamos entendiendo", reconoce esta familia gijonesa, que pasará parte del verano en su pueblo de Zamora. Unas vacaciones "Typical Spanish" que al pequeño ucraniano le "fascinaron" ya en 2025. "Al llegar al pueblo flipó, corría, saltaba... Vida de pueblo", ríe Prieto. Además tuvo la suerte de encontrarse con otra familia ucraniana. "Nuestros vecinos son de allí y él hizo muy buenas migas con la cría", explica Prieto.
"Este año repito, pero es una niña nueva", explica Silvia Candás, que fue a recoger a una de las menores recién llegadas junto a su hija Carla Salinas, de 8 años. "Los primeros días fueron complicados, cada poco le saltaban en el móvil sirenas con avisos", recuerda Candás de su anterior experiencia. "Tuvimos que desactivarlas y tratar de explicarle que aquí no había peligro", añade. Su niña de acogida tiene, como su hija, 8 años. "Mañana empieza conmigo al cole y se la presentaré a todos mis amigos", sonríe la pequeña Carla.

Por la izquierda, César Fernández, Juan Ramón Fernández, Virginia Prieto, Yevgeniy, Sara Martínez y Enol Fernández. / Mario Canteli
Por delante, casi dos meses en los que "desconectar" de Kiev, región de origen de todos los niños que llegaron este domingo a Oviedo. "Los primeros días del año pasado fueron duros porque se notaba que se guardaba todo lo que había vivido, pero poco a poco conseguimos que se fuese abriendo y ahora mira...", rememora Prieto, señalando al pequeño Yevgeniy, que este domingo no paraba de sonreír al regresar a Asturias por segundo año consecutivo.
La coordinadora con la que los niños viajaron desde Kiev vía Polonia, Krystina Pechena, pasa lista. Los primeros en ser nombrados son Krystina y Vlad, de 8 y 10 años. Sonia del Corte salta de alegría: "Son los míos". Es el segundo verano que pasarán juntos. "Queríamos acoger a uno, pero nos dijeron que había una pareja de hermanos y no lo dudamos", relata Del Corte, que es madre de dos adolescentes. Por delante les esperan dos meses que repartirán entre Oviedo, Marbella y "clases de español". "El año pasado nos comunicamos con el traductor del móvil y señas, pero este año, como ya son parte de la familia, irán a clase para aprender el idioma", agrega.
El padre de los pequeños fue preso de guerra, y a día de hoy se le da por desaparecido. "La gente me pregunta si no me da pena despedirme de ellos cuando se vayan, y yo les digo que más pena me daría no poder hacer nada por ellos", se enorgullece Del Corte.

Javier González Tuñón, Sonia del Corte, Vlad y Krystina, en su llegada a Oviedo. / Mario Canteli / LNE
"El programa fue todo un éxito tanto en Ucrania como en España", explica la delegada del Gobierno, Adriana Lastra, que acudió a recibir a los menores a su llegada. "Los niños necesitan estas vacaciones en paz y es algo que disfrutan muchísimo tanto ellos como las familias", aclara Lastra, quien también subraya la importancia de las Fuerzas Armadas para poder llevar a cabo el proyecto, ya que los niños viajaron en un avión militar.
A su regreso a una Ucrania en guerra, a mediados de julio, llevarán en la maleta algo más que recuerdos. "Hoy hemos visto a algún niño llorar porque es la primera vez que se separa de sus padres, pero el año pasado lloraban al irse... y seguro que ocurrirá lo mismo esta vez", reflexiona Lastra.
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