Joel García, presidente de la patronal asturiana de la construcción: "El problema del precio de la vivienda está en la normativa, la falta de mano de obra y los materiales; no en la especulación"
"Tenemos un grave problema con la burocracia, es insoportable"
"La inmigración es necesaria, pero reclutando en origen; la regularización masiva no la comparto"

Joel García Fernández, presidente de CAC-Asprocon. / Juan Plaza
Joel García (Muñás, Valdés, 1980) afronta un nuevo mandato, y ya van tres, al frente de CAC-Asprocon, la patronal asturiana de la construcción. Será reelegido este lunes sin necesidad de votación, algo que interpreta como una muestra de unidad interna en una organización que, asegura, vive “uno de sus mejores momentos”.
¿Cuándo decidió presentarse a un tercer mandato al frente de la patronal de la construcción asturiana?
Son decisiones que se toman en función de los apoyos que percibes, de cómo de respaldado te ves. Se va valorando a lo largo de todo el mandato y, sobre todo, en el último año. Yo creo que eso es lo decisivo para decidir si te presentas o no. En este caso, los últimos seis meses fueron los que nos llevaron a valorar definitivamente la candidatura.
¿Será este su último mandato o se ve con fuerza para continuar más adelante?
Nunca se sabe. Decirlo ahora sería muy precoz.
Esta vez no ha habido necesidad de concurrir a unas votaciones.
Que no haya habido otro candidato no es otra cosa que el reflejo de trabajar en la unidad. Hemos trabajado para ser una asociación unida, muy transversal en muchas cuestiones. En algún momento se nos acusó de ser demasiado presidencialistas, pero al final la asociación demuestra hoy que está muy unida y cohesionada. Hemos demostrado ser una organización muy fuerte y creo que estamos en uno de sus mejores momentos.
Uno de los problemas que más preocupa al ciudadano es la vivienda. ¿La solución principal es construir más?
Desde luego, construir más vivienda solucionaría el problema de escasez. Pero respecto al precio hay un límite por debajo del cual no se va a poder bajar. ¿Por qué? Porque con el Código Técnico de la Edificación y con toda la normativa nos hemos puesto muy exigentes. Construir viviendas cuesta mucho dinero. Tanto, que para determinadas capas de la sociedad es muy difícil llegar. Tal vez haya que revisar ese Código Técnico y el resto de normas que entran ahí. Lo que viene ahora de Europa es que en el nuevo código ya se empieza a hablar de mayores exigencias de eficiencia energética, incluso acercando más la vivienda a estándares tipo “passive house”. Y eso cuesta más dinero. Seguimos añadiendo requisitos y todo lo que se añade sube el precio de la vivienda. ¿Construir más soluciona el problema de cantidad? Sí. ¿Soluciona el problema de precio? Si seguimos metiendo normativa que encarece la vivienda, es complicado.
Pero si hay más oferta, algo debería moderarse el precio.
Efectivamente, algo se podrá moderar, pero hay un límite del que no se va a poder bajar.
El sector suele achacar mucho el problema a la normativa. ¿Qué le diría a quien lo atribuye todo a la especulación?
Creo que hoy el sector de la promoción se ha profesionalizado mucho. Yo creo que hay cero especulación. El problema del precio de la vivienda está en la normativa, en la falta de mano de obra y en los materiales.
El 3% de inversión que pactamos con el Principado se ha quedado corto y tenemos que pedir un 6%; vemos muchas necesidades de mantenimiento de infraestructuras
¿Cómo está ahora mismo la situación de los materiales? ¿Siguen subiendo los costes o se han estabilizado?
Ahora mismo, en este preciso momento, muy mal. Todo lo que ha pasado con la guerra de Irán ha hecho un roto importante en los presupuestos de las empresas, tanto para el año como para trabajos ya contratados que, en muchos casos, no tienen revisión de precios. La inestabilidad que hay en el mundo nos obliga a ir a fórmulas más flexibles respecto a los precios de los materiales. Un proyecto puede redactarse dos años antes de ejecutarse, empezar en 2022 y terminar en 2024 o 2025. Al final son cuatro o cinco años de diferencia, y en cinco años pasan muchas cosas: hemos tenido la pandemia, la guerra de Ucrania y ahora la guerra de Irán. Los precios prácticamente no han vuelto hacia atrás. Se han mantenido subiendo. Por eso hacen falta fórmulas flexibles, sobre todo en los contratos públicos, aunque también en los privados, porque al final todo te lleva a una negociación.
¿Tienen estimaciones de cuánto paga hoy un constructor en Asturias por los materiales respecto a hace uno o dos años?
Para que se haga una idea, solo con la guerra de Irán hay materiales que han subido un 40%. Solo con esta guerra. Podríamos mirar cuánto subieron años atrás, pero ese dato ya es revelador.
Otro problema es la mano de obra. FADE y el sector han impulsado la llegada de trabajadores peruanos. ¿Estas iniciativas son efectivas?
Nosotros hemos sido de los primeros en explorar la vía sudamericana y en traer trabajadores peruanos a través de otras fórmulas y programas. Creo que es una parte de la solución, sin duda. El ciudadano latinoamericano tiene una cultura muy parecida a la nuestra, una religión común y muchas similitudes. Y hay que tener en cuenta que en la construcción la edad media de los trabajadores ya está en 47 años, muchos ya son jefe de obra y tienen grandes conocimientos, pero no hay relevo generacional.
¿La inmigración es necesaria en España?
Para mí, sí. La inmigración es necesaria, pero tiene que hacerse como lo hacen CAC-Asprocon o FADE: reclutando en origen y sabiendo que realmente traes a alguien que conoce el oficio. La regularización masiva no la comparto en los términos en que la ha hecho el Gobierno. Creo que la solución está en el reclutamiento en origen.
Pasemos a la política de vivienda. ¿Cómo la califica en Asturias?
En la ley de vivienda no nos han preguntado nada. En la ley del suelo sí hemos podido intervenir algo más. Hemos trasladado propuestas al Principado, y agradecemos que se tengan en cuenta. Se centran, entre otras cuestiones, en la defensa de la propiedad privada, la seguridad jurídica, la simplificación administrativa para eliminar duplicidades y trámites burocráticos innecesarios, y la mayor viabilidad económica de los proyectos. ¿Cómo la valoro? Creo que tendría que ser más pragmática y menos ideológica. Al final, entre un 25% y un 30% del precio de la vivienda proviene de los impuestos que nos exigen, y nadie trabaja sobre lo fácil. Si bajas impuestos, el efecto es automático. En cambio, si planteas determinadas propuestas, luego tienes que controlar que no haya especulación, contratar gente y seguir aumentando el gasto público. Hay medidas baratas, que no cuestan dinero, y que son más eficientes que muchas de las que se están proponiendo. Es verdad que la Consejería está en manos de Izquierda Unida y ellos hacen su política. Nosotros tenemos que intentar tener buen entendimiento para que en algo nos hagan caso.
Uno de los debates recientes es el derecho preferente de tanteo del Principado para comprar viviendas en zonas tensionadas. ¿Qué opinión le merece?
Evidentemente, añade trámites: tienes que informar al Principado cuando vendes una casa y esperar a que, en un plazo estipulado, decida si ejerce o no ese derecho. Genera más burocracia y, para quienes pensamos de una manera más liberal, genera cierto desconcierto. Como patronal no podemos apoyar una intervención pública tan agresiva. Todo lo que sea intervención en el mercado nos parece mal. No nos gusta porque no ha dado buenos resultados en otros sitios y porque creemos en otras fórmulas que cuestan menos dinero, no generan más gasto corriente y son automáticas. Por ejemplo, bajar la carga fiscal en la venta de una vivienda.
El derecho preferente de compra de casas por el Principado generaría más trámites; no podemos apoyar una intervención pública tan agresiva
Esa ley de ordenación del territorio plantea también rebajar plazos en los trámites de los planes urbanísticos, que son un problema para muchos ayuntamientos y repercuten directamente en el sector.
Hay concejos que no han sido capaces de aprobar sus planes y otros que llevan años y años. En algunos concejos pequeños yo llegué a decir que había que quemar los planes generales. Ahora se plantea para esos concejos una fórmula más ágil. Vamos a ver qué tal funciona. Los concejos grandes no tienen nada que ver con los pequeños. El tema de los planes tiene muy mala solución, pero sí o sí tenemos que rebajar los plazos. Intervienen muchos factores y muchos informes sectoriales, y eso hace que todo sea extremadamente lento. Nos hace un daño terrible. Vamos a ver si esta ley ayuda en algunos aspectos. En otros no nos gusta del todo. Hay cosas que vemos que pueden mejorar, pero otras no las vemos bien y vuelven a tener que ver con el intervencionismo.
¿Y cómo cree que habría que hacer política en materia de vivienda?
Hay que ser atrevidos. Hay que crear fórmulas disruptivas para solucionar el problema de la vivienda. Por ejemplo, aumentar la edificabilidad en los solares. ¿Por qué no se plantea? ¿Por qué en vez de cuatro plantas no pueden ser seis? Eso se puede hacer. ¿Por qué hay tanto miedo a tomar ese tipo de decisiones? ¿Por qué a los suelos que tienen los ayuntamientos no les damos una salida más rápida? Hay que hacer gestiones de ese tipo, disruptivas, que mejoren el acceso a la vivienda. Al final, eso es lo que hace falta. No hay que inventar tanto.
Volvemos constantemente a la burocracia. ¿Tan alta es la carga administrativa?
Insoportable. Esa es la palabra. Hemos llegado a unos niveles de burocracia que, además, desde que soy presidente, y a pesar de los esfuerzos, en vez de mejorar ha empeorado. Hay determinadas medidas o matices que pueden mejorar algo, pero realmente estamos sometidos a una burocracia europea, española y asturiana. Y es importante resaltarlo: no es solo una burocracia asturiana, es de todos los países europeos, de toda España y de Asturias. Ahí tenemos un grave problema para la sociedad. Empieza a ser insoportable y, para mí, es el mayor problema que tiene este país.
¿La fiscalidad en Asturias es tan alta como para entorpecer inversiones en construcción y promoción?
Impuestos hay que pagarlos, y el estado de bienestar se genera con impuestos, no hay duda. Pero esos impuestos tienen que estar bien gastados. Tiene que haber eficiencia en el gasto y creemos que se puede ser más eficiente. Los impuestos son elevados. Otra cosa es que haya que analizar con detalle la comparación con otras comunidades, respecto a las que la presión fiscal en Asturias es más elevada.
¿Se están construyendo más viviendas unifamiliares que bloques residenciales?
En cantidad de viviendas se construye más en bloque. En el informe de vivienda que manejamos, la vivienda en planta, es decir, el piso, cae un 33% en el cierre del año pasado, y la unifamiliar un 16%. Pero en lo que va de 2026, la construcción de vivienda nueva iniciada en Asturias sube un 28%. La vivienda en planta sube un 38%, la unifamiliar avanza un 10% y la rehabilitación cae un 47% por primera vez en años. En vivienda en planta hablamos de 574 unidades frente a las 417 del año pasado, con un incremento del 37%. La vivienda unifamiliar alcanza las 229 unidades, con un avance más moderado, del 10%.
¿Cómo es el camino de trámites ambientales y de otro tipo al que se enfrentan cuando hay una obra?
Muy complejo. Son trámites muy abiertos a la interpretación, normas que pueden cambiar en función de quién informe o que pueden variar, y eso genera mucha inseguridad jurídica. Hay que recalcar la idea de que ahora mismo el mayor problema que tiene este país es la burocracia.
¿Está satisfecho con los niveles de inversión en obra pública en Asturias?
La inversión en los últimos años ha sido mucho mejor que en los anteriores, debido a muchos factores y, sobre todo, a los fondos europeos. Aunque no todos se están ejecutando. Hemos hecho algo que creo que es histórico con el Gobierno del Principado, que es firmar el 3% del presupuesto regional en inversión. Pero creo que se ha quedado escaso nada más nacer. Tenemos que pedir un 6%. Seguimos viendo necesidades, sobre todo de mantenimiento de infraestructuras, colegios, polideportivos y muchas obras ya realizadas que requieren conservación. Si no haces el mantenimiento cuando debes, al final cuesta mucho más. En la próxima concertación no tenemos que pedir un 3%, sino un 6%, porque hay mucho que mantener y necesidades que atender. Y hacen falta 125 millones para carreteras y puertos. Creo que hay dinero y hay que buscarlo. Asturias tiene el mayor presupuesto de su historia y no puedes no hacer crecer la inversión.
Pero los capítulos que más crecen suelen ser los de gasto: personal, sanidad...
Ahí es donde reclamo al Gobierno que revise esos capítulos, que busque fórmulas y explore maneras de ser más eficiente en determinados aspectos del presupuesto. Nosotros creemos que se puede llegar a ser más eficiente.
La rehabilitación fue en su día una especie de salvavidas para el sector. Con esa caída, ¿ya no lo es tanto?
La rehabilitación siempre es un nicho para unas cuantas empresas importantes de la región, que lo han desarrollado muy bien en los últimos años. Y creo que va a seguir igual. Ese dato puede variar en función de cuándo salen las subvenciones, pero creo que la rehabilitación es imposible que pare en Asturias, por el clima que tenemos, por las condiciones que vienen de Europa y porque tenemos que empezar a pensar en hacer una especie de ITV a los edificios. Hay que ver cómo están los edificios de los años 40 o 50. Hay que rehabilitar. Es el camino y ha funcionado muy bien en Asturias. Tiene que seguir funcionando así. La Consejería de Vivienda está en esa línea de seguir rehabilitando, y ahí lo que pedimos es que se siga haciendo.
Con el incremento de costes, la normativa técnica, los impuestos y los materiales, ¿cómo están los márgenes de beneficio en el sector?
Cada vez peor. El sector no solo tiene más impuestos que antes, sino muchos más factores que alteran la rentabilidad de las empresas. Tenemos más normativa medioambiental, más normativa de seguridad, los convenios han subido y no han subido tanto los precios de las obras. Habría que buscar fórmulas para que los proyectos se adapten más rápidamente a los costes reales que tienen las empresas.
Otro sector que parecía llamado a mover mucho dinero es el de la defensa. ¿Se está pinchando esa apuesta tras las dudas sobre la segunda planta de Indra?
En materia de defensa, Asturias es la región mejor posicionada, tanto por los puertos como por la siderurgia y las empresas auxiliares. Podemos ser la región de la defensa, y eso hay que seguir peleándolo. Con los cambios que ha habido en Indra tenemos que intentar que todo siga como iba. Pintaba bien y esperemos que siga pintando bien. Desde nuestra patronal vamos a colaborar en todo lo que podamos para que eso salga bien.
Arturo Estévez es un grandísimo empresario. Como empresario, un diez; como persona, un diez. Creo que no estaría mal que se presentara y tendría nuestro apoyo total para ser presidente de la Cámara de Oviedo
Uno de sus grandes caballos de batalla es el recurso recurrente de la Administración a Tragsa para todo tipo de proyectos. ¿Esa práctica se está atenuando?
No. Los números con los medios propios no han parado de aumentar en los últimos años. Tragsa es la gran constructora del Estado. Para que te hagas una idea, con la guerra de Irán Tragsa ya ha tenido revisión de precios hace unas semanas, y nosotros no tenemos nada. Es totalmente injusto y desproporcionado. Se hacen proyectos que quedan desiertos porque salen con precios muy bajos y luego se adjudican a una empresa pública un 30% o un 40% más caros. ¿Por qué no se hacen esos proyectos con los precios de Tragsa? Mi reclamación, que ya he planteado en la patronal nacional y la digo aquí públicamente, es que todos los proyectos que se vayan a licitar en España se hagan partiendo de los precios de Tragsa. Así no quedaría ninguna obra desierta ni abandonada. Eso te lo aseguro.
Ha trascendido una posible candidatura del constructor Arturo Estévez a la Cámara de Comercio de Oviedo y que cuenta con su apoyo.
Arturo Estévez es un grandísimo empresario. Como empresario, un diez; como persona, un diez. Creo que no estaría mal que se presentara y tendría nuestro apoyo total. Creo que podría ser un grandísimo presidente de la Cámara de Comercio.
¿Y cómo son sus relaciones con la actual directiva de la Cámara de Comercio de Oviedo?
Insisto: Arturo Estévez podría ser un grandísimo presidente de la Cámara de Comercio.
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