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La asturiana más brillante de la PAU hace diez años vive ahora en EE UU y es ingeniera biomédica: "Si me lo llegan a decir..."

La exalumna del IES Aramo de Oviedo culmina su doctorado en Estados Unidos, donde ha vivido los últimos dos años, y se prepara para una nueva etapa en Austria

Celia Fernández.

Celia Fernández. / LNE

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Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

Celia Fernández siempre tuvo claro que quería hacer un doctorado. La investigación era su vocación, aunque en 2016, cuando se convirtió en una de las diez mejores notas de la PAU de Asturias ese año (9,85), dudaba entre estudiar Medicina o Ingeniería Biomédica. Finalmente, se decantó por esta última y se trasladó a Madrid para formarse en la Universidad Carlos III.

"Allí cursé los dos primeros años, pero en tercero me concedieron una beca de movilidad fuera de Europa y me fui a Estados Unidos", explica la ovetense. Era el primer año en que la universidad madrileña ofrecía este tipo de convenio, y Fernández, gracias a su brillante expediente, consiguió una plaza en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, donde completó su tercer curso. "El tipo de enseñanza americana me encantó y decidí quedarme y terminar la carrera allí", recuerda desde Maryland, donde vive desde entonces.

Tras graduarse, inició el doctorado, una etapa que ahora llega a su fin. Este viernes defenderá su tesis, una fecha que coincide, de forma simbólica, con la publicación de las notas de la PAU de este año. "Si hace diez años me lo llegan a decir, me habría creído algunas cosas, porque siempre tuve claro que quería seguir vinculada a la investigación y a la universidad, pero no todo", comenta con una sonrisa al otro lado del teléfono.

Echando la vista atrás, lo que más le habría sorprendido entonces, cuando dibujaba su futuro hace ahora su futuro, está su marcha definitiva a Estados Unidos, aunque no era un país desconocido para ella. Durante su infancia ya vivió allí dos años. "Mi padre es profesor en la Universidad de Oviedo y estuvo dando clase en California. Ese fue mi primer contacto con el modelo académico americano y donde aprendí inglés", explica.

Aquella experiencia temprana fue clave cuando años después surgió la oportunidad de regresar. "No me lo pensé ni un momento. Tuve la suerte de que era el primer año de movilidad no europea en la Carlos III y me concedieron la beca", señala. Antes, todavía en España, tuvo oportunidades "incomparables" e igualmente positivas, como las que le ha brindado esta etapa en el extranjero. Fueron la ayudas y reconocimientos como los brindados por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson (en Asturias), o la Fundación la Caixa (a escala nacional), que fueron lo suficientemente impactantes como para abrirle una de sus puertas al futuro: la actual en Baltimore.

Ahora, con el doctorado a punto de concluir, Celia Fernández cierra una etapa decisiva de su vida. Sin embargo, su trayectoria no se detiene aquí. En apenas dos semanas emprenderá una nueva aventura: se trasladará a Austria para incorporarse a un proyecto de investigación centrado en el desarrollo de implantes biomédicos. Un nuevo destino que confirma que, para ella, la ciencia sigue siendo un camino sin fronteras.

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