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El salmón es lo menos importante

Gobierno y oposición coinciden básicamente en Asturias en el objetivo de mejorar la gestión de la especie para mantener su pesca, pero se niegan a entenderse en busca del rédito político

El campanu del Narcea, en el momento de su donación al proyecto Arca, de ayuda a recuperación de la especie, en Pravia.

El campanu del Narcea, en el momento de su donación al proyecto Arca, de ayuda a recuperación de la especie, en Pravia. / Sara Arias / LNE

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Mariola Riera

Mariola Riera

Unos por otros y la casa sin barrer. O lo que es lo mismo: sin concretar qué hacer con el salmón. En Asturias, si eres de derechas te quieres cargar el pez. Y si eres de izquierdas, vas contra los pescadores y contra esa cultura salmonera tan arraigada en las riberas de los ríos de la región. Pero resulta que si oyes hablar a las derechas y a las izquierdas en el parlamento, lo que quieren ambas es conservar la especie y permitir en la medida de lo posible que los aficionados a la pesca –de carácter deportivo en el Principado, aunque la regula Medio Rural y la vigilancia corre a cargo de Medio Ambiente– se mantenga.

"¿De dónde vienes? Manzanas traigo". Un refrán que resume lo que sucedió en el Pleno de la Junta General en el debate sobre el plan de choque que presentó Foro para frenar el declive de la especie. Nadie escuchó a nadie. La batería de medidas –apoyo a la investigación, cuidado de los ríos y las riberas, vigilancia de especies depredadoras...– todos los partidos la suscriben, si no al completo, sí en su mayoría. El que escuchó las intervenciones se dio cuenta. Pero a la hora de votar eso no se plasmó.

Porque al Pleno nadie fue a debatir y a valorar qué se puede hacer por el salmón y su pesca recreativa en Asturias. Sino que Gobierno y oposición fueron a describir por enésima vez lo que hacen y proponen, que a estas alturas es de sobra conocido y prácticamente viene a ser lo mismo.

En Asturias, de momento, el PSOE no ha dado señales de querer vedar la especie como insisten en reprocharle las derechas. Otra cosa es el Gobierno central, que sí quiere y no lo oculta. Ahí están las recientes declaraciones en LA NUEVA ESPAÑA del secretario de estado de Medio Ambiente, el socialista asturiano Hugo Morán.

Lo que ha hecho la Consejería de Medio Rural en los últimos años es restringir bastante la pesca recreativa, pero con el afán de mantenerla, como han dicho en varias ocasiones. La comunidad es, ojo, la única del Norte que la permite.

Ahí el Gobierno está de acuerdo, con algunos matices, con todos los demás. Incluso su posición está más cercana a los partidos de la derecha que a la de sus socios de gobierno y apoyos en la izquierda –IU y Covadonga Tomé–, proclives a la veda ansiada por los conservacionistas.

Lo que PP, Vox y Foro insisten en reclamar en los últimos tiempos es, ni más ni menos, lo que en parte hace ya el Principado: medidas tendentes a facilitar la recuperación de la especie y que éstas sean compatibles con su pesca, como piden miles de aficionados que cada año llenan con sus cañas las riberas de los ríos y dejan muchos euros en la economía local (hoteles, bares, restaurantes, comercios...).

En general, todos los grupos están de acuerdo en el objetivo. Pero ninguno está por la labor de sentarse y consensuar un plan de choque que salga aprobado por unanimidad del parlamento.

En el fondo se puede, en las formas, no. Porque la polarización ha llegado para quedarse en el medio rural, que hasta hace un puñado de años era una de las áreas en las que básicamente mandaba la gestión al margen del enfrentamiento político.

Pero ya no. La politización de la ganadería y la agricultura llegó tras la pandemia, con los estragos que provocó el confinamiento en un sector que, de repente, vio que la sociedad le ignoraba después del gran esfuerzo que hizo por darle de comer. Para lograr atención, ganaderos y agricultores no han tenido más remedio que vender su alma a los partidos políticos, aún con más motivo al descubrir, como quedó demostrado en las últimas citas electorales, que el voto de los que viven en los pueblos y trabajan en el sector primario es determinante en los resultados para decantar victorias.

El debate en torno a la gestión del lobo es uno de los mejores ejemplos de esto. Ahora sucede con el salmón. La batalla está en los montes, en los pastos y en los ríos... Al menos, así será –e irá a más– hasta la próxima cita con las urnas en Asturias. Luego ya se verá. Pero hasta entonces: "¿De dónde vienes? Manzanas traigo".

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