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Los alumnos más brillantes de la PAU en Asturias cocinan su éxito a base de "disciplina, horas de desahogo en el deporte y sin presión"

La gijonesa, alumna del IES El Piles, logra junto a Mario Villa, del IES Roces el pleno en una convocatoria que aprobaron el 95% de los alumnos

Adriana Santoro, del Colegio Meres, con un 10 en la fase de acceso y, sin presión por la nota de corte, estudiará de Derecho y Business Analytics en ICADE: "Si te organizas bien, no hay problema"

VÍDEO: Adriana Santoro consigue el 10 en la PAU de Asturias

J.A.

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Gijón / Oviedo

Uno de los mejores expedientes de la PAU de 2026 se han formado en institutos de Gijón. Es el de Lucía Rodríguez, del IES El Piles, que ha logrado la máxima nota posible, un 14, entre la fase general y la específica. «Me pilló de sorpresa la noticia, me esperaba muy buena nota, pero nunca esperas sacarlo todo», reconoce Rodríguez que accedió a la prueba con un pleno de dieces en Bachillerato. La suya es una de las notas más destacadas de esta convocatoria e incluso se sitúa en las primeras posiciones del país.

Según los datos facilitados por la Universidad de Oviedo, institución encargada de la realización de la prueba, el 95,12% de los 4.440 estudiantes que realizaron la fase de acceso en Asturias (es decir, la obligatoria) consiguieron superar los exámenes. El porcentaje es ligeramente superior al obtenido en 2025, cuando hubo un 94,57% de aptos. Por género, aprobaron el 95,67% de los hombres y el 94,68% de las mujeres.

La nota media general de la Prueba de Acceso a la Universidad de este año ha sido de 7,4, una calificación también muy similar a la de junio del año pasado, un 7,355. De nuevo, la nota más alta en esta convocatoria ha sido de 10 y un total de 536 personas han obtenido una media igual o superior a 9. Junto a Lucía fueron otros dos los estudiantes sobresalientes este año. La más brillante de ellos reconoce que empezó "a mirar las cosas tres semanas antes de la PAU y luego bien, bien, me puse la siguiente. Me levantaba todos los días sobre las ocho y media para estudiar», asegura esta joven que aprovechaba los ratos de desahogo para seguir entrenando. «Continué en natación en el Grupo Covadonga, porque me despejaba la cabeza bastante, incluso participé en el Villa de Gijón», explicaba Lucía Rodríguez recién conocido su magnífico resultado.

Lucía Rodríguez.

Lucía Rodríguez. / Juan Plaza

Rodríguez realizó la especialidad científica y quiere acceder a la carrera de Matemáticas y Física, pero con más asignaturas de esta segunda para ir enfocando los tiros para acabar en lo que verdaderamente le gustaría, astrofísica. «Desde finales de 2º de ESO me empezó a interesar un montón el tema del espacio, los agujeros negros, las estrellas…, veo un montón de vídeos en YouTube como de una hora de duración y me encanta. Poder estudiar ese tema que es tan apasionante sería un sueño», reconoce, añadiendo que en la carrera tan solo tendrá una asignatura de esta temática en el último curso y espera realizar el postgrado específico de astrofísica. «Por ahora me gustaría trabajar en investigación y ser profesora de esta materia», desea.

Acerca de la preparación para el examen para el acceso a la Universidad, asegura que «son dos semanas que tienes que estudiar mucho, pero es peor 2º Bachillerato que la PAU». «Todos con los que hablé decían que, incluso esos dos o tres días de examen se lo pasaron hasta bien», comenta entre risas, desvelando que «aunque el objetivo es entrar en la carrera», su ambición por sacar la máxima nota posible le llevó a centrarse al máximo en los exámenes. «Si veo que soy capaz, quiero hacerlo», resume, ejemplificando como su voluntad le ha llevado a ser una de las mejores estudiantes de España.

Mario Villa.

Mario Villa. / Juan Plaza

A escasas centésimas se quedó Mario Villa de rozar también el 14. Con una media de 13,964 en total, en la PAU solventó las pruebas con 10 de nota y solo Educación Física en 1º de Bachillerato le privó del pleno. «Me pareció bastante fácil, en el curso tuvimos exámenes bastante más difíciles que los que hice en la PAU», reconoce el joven del IES Roces que espera hacer el doble grado de Ciencias Políticas y Derecho en la Universidad de Salamanca. «Iba con margen, porque la nota media para entrar está sobre 11, pero apunté más arriba de lo que necesitaba para asegurar», detalle Villa que, para él, las clases de refuerzo fueron la clave. «En casa, prácticamente, no estudié nada, solo los días de los exámenes. Durante las dos semanas previas, iba al instituto como si fuese lo normal y para no perder la rutina y el ritmo», menciona. Su descanso se lo tomó, «como si fuera ya verano», dibujando en casa y a sus aficiones, «tranquilamente».

Al contrario que Lucía Rodríguez, Villa es de letras, aunque las Matemáticas no se le dan nada mal. No obstante, centró el foco en Lengua y Filosofía. «Eran más teórica y subjetivas para corregir. No tenía miedo, pero por asegurar la parte teórica», desvela. En el futuro, se ve trabajando en política, pero en una segunda línea lejos de las cámaras, desarrollando la parte más teórica. «Siempre me interesó la política, en concreto la filosofía política y me apetece mucho aprender más y licenciarme, porque ya empecé estos años a formarme por mi cuenta», relata. Estudiar el doble grado con Derecho fue motivado por «tener más salidas» y no descarta acabar en la docencia, aunque también por el lado de la política.

Adriana Santoro.

Adriana Santoro. / Fernando Rodríguez

La ovetense Adriana Santoro Niño vivió sumamente nerviosa la mañana de este viernes. Corrían las nueve y media cuando recibió una llamada en su móvil. Había sacado un diez en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). La intriga era saber si había logrado un 14, la calificación perfecta, la soñada por muchos estudiantes que aspiran a entrar en carreras con una nota de acceso alta. Treinta minutos después llegó la confirmación: esta alumna del Colegio Internacional Meres era una de las mejores de Asturias. Consiguió un diez en todo.

Respiró tranquila, aunque para ella la nota de corte no era un quebradero de cabeza. Estudiará el doble grado de Derecho y Business Analytics en ICADE. En enero pasó las pruebas de admisión y en febrero le llegó la esperada noticia de que la habían admitido. Solo tenía que cumplir un único condicionante: aprobar los exámenes antes de iniciar una nueva etapa en su vida. Cumplió el reto con creces. «Puede que no tener presión fuese la clave», reconoce.

Tanto sus profesores como su familia tenían puesta toda la confianza en ella. Esta alumna, que estudió el Bachillerato de Ciencias Sociales, siempre fue brillante en sus estudios. Incluso Lengua y Filosofía, que eran su talón de Aquiles.  Por el contrario, las Matemáticas es su asignatura favorita. Resuelve los problemas con suma agilidad. 

Estudiar día a día desde septiembre

La fórmula para conseguir el éxito, dice, es sencilla. «Fui estudiando día a día desde septiembre». Esto le permitió que las lecciones que se le atragantaban a principios de curso las resolviese con soltura en mayo. «Este año ha sido muy duro, pero a la vez lo he disfrutado mucho. Si te organizas bien y llevas todo poco a poco, no vas a tener problema», explica.

Además, esta técnica le permitió repasar durante los días preparatorios para la PAU y no empezar de cero con los estudios. También tiene palabras de agradecimiento para sus profesores. Todos se han volcado con cada uno de los alumnos que se graduaron hace una semana. «Nos prepararon muy bien. Se dice que los institutos públicos preparan mejor que los privados o los concertados. Yo soy un ejemplo de que no es así», afirma.

A este complicado año se sumó que el Meres imparte el Bachillerato Internacional y las pruebas se celebraron justo antes de la PAU. Por ello, estos estudiantes tuvieron menos tiempo para preparar los exámenes y partían con cierta desventaja.

A Santoro Niño le espera ahora el mejor verano de su vida. Planes ya tiene. En julio se irá de interrail dos semanas con sus amigas por Europa. Harán parada en Croacia, Budapest, Berlín y Ámsterdam. Después, descansará unos días con sus padres y su hermano antes de hacer las maletas.

Cuenta que se decantó por Madrid porque «quería cambiar de aires». Abandonará su Oviedo natal para afrontar una nuevo camino en su vida en la que saldrá de la zona de confort viviendo sola, aunque rodeada de miles de universitarios. Además, la capital tiene una oferta de ocio mucho más amplia.

En esta etapa estará respaldada por su familia, que la echará de menos. Su madre, Cristina Niño, directora de Recursos Humanos de Hunosa, también podrá darle los mejores consejos sobre Derecho, la carrera que ella misma estudió.

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