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Los médicos de familia coinciden: "Hay que dejar de culpabilizar al paciente obeso y que pierda el miedo a hablar de ello"

El congreso nacional en Oviedo alerta de una "amenaza silenciosa" ligada al soprepeso, la diabetes, el daño renal y la enfermedad cardiovascular, y defiende la detección precoz desde Atención Primaria

Un paciente, midiendo su contorno.

Un paciente, midiendo su contorno. / HOSPITAL UNIVERSITARIO LA LUZ

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Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Una amenaza silenciosa, capaz de avanzar durante años sin síntomas evidentes y acabar con complicaciones graves. Es el síndrome cardiovascular-hepato-metabólico, una condición que se relaciona de forma estrecha la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad renal crónica y la patología cardiovascular. Sobre la misma se ha puesto el foco en el 32.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que se celebra en Oviedo hasta este sábado. "La obesidad, la diabetes, el daño renal y el riesgo vascular no son enfermedades aisladas: forman parte del mismo problema", subrayó la doctora Isabel Egocheaga, responsable del Grupo Cardiovascular de la SEMG, quien compareció junto a las doctoras Yasmín Drak e Isabel Paules.

Las especialistas advierten de que muchos pacientes desconocen que ya tienen daño renal o vascular hasta que aparece la complicación, aunque existen pruebas sencillas para detectarlo de manera temprana. De hecho, la SEMG ofrece durante el congreso realizar sencillas pruebas de cribado renal que permiten valorar de forma precoz la posible afectación vascular.

Prevención

El mensaje de las doctoras es claro: la prevención debe empezar antes de que aparezcan los síntomas. Animan a las personas con obesidad, diabetes, colesterol elevado, hipertensión o antecedentes cardiovasculares a consultar con su médico de familia, que puede solicitar pruebas orientadas a detectar daño renal o vascular en fases iniciales.

Isabel Paules, Isabel Egocheaga y Yasmín Drak, en Oviedo.

Isabel Paules, Isabel Egocheaga y Yasmín Drak, en Oviedo. / Alicia Domínguez

Porque el contacto del médico de familia con el paciente en la consulta de Atención Primaria es clave, ya que los primeros tienen la posibilidad de adelantarse en el diagnóstico al tratar al segundo de forma global. "Nosotros vemos el todo", reseñan. A tener muy cuenta en los tiempos que corren está "dejar de culpabilizar al paciente" con sobrepeso y dejar de fomentar ese "estigma" con el fin de que éste "pierda el miedo" a contar su caso y dejarse tratar. "Es necesario explicarle bien las posibilidades que hay de tratamiento, que existen distintos tipos. Y a partir de ahí debe decidir".

En cuanto a la obesidad, las doctoras quieren dejar claro que ésta no se cura, sino que es una "enfermedad crónica, compleja y recidivante, y no una cuestión atribuible a la falta de voluntad del paciente". Influyen factores biológicos y ambientales como la genética, la neurobiología, el sueño, el estrés, la alimentación o el sedentarismo.

"El objetivo es perder peso, pero lo importante es reducir eventos cardiovasculares, mejorar la calidad de vida, preservar funcionalidad, evitar la fragilidad y mejorar salud mental", describen.

Abordar la obesidad empieza desde aplicar una alimentación sana, hacer ejercicio y también tomar fármacos. Aunque los nuevos abren nuevas posibilidades –a finales de año en España estarán dos nuevos en circulación–las doctoras insisten en que los resultados solo se consolidan si se acompañan de cambios sostenidos en el estilo de vida y en el entorno.

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