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Cine, artes plásticas y música, la palanca de Caja Rural para hacer atractivos los pueblos para la gente joven

"Cultura en el territorio" incluye una ambiciosa programación de julio a diciembre en Ribadesella, Luanco, Colunga, Grado, La Felguera, Luarca, Salas, Candás, Pravia, Grandas de Salime, Boal, Puerto de Vega y Tineo

Por la izquierda, Celestino Varela, María López-Fanjul, Eva Pando, Manuel Paz, Susana G. Canga y Semíramis González, este lunes, en la presentación de "Cultura en el territorio" de Caja Rural.

Por la izquierda, Celestino Varela, María López-Fanjul, Eva Pando, Manuel Paz, Susana G. Canga y Semíramis González, este lunes, en la presentación de "Cultura en el territorio" de Caja Rural. / Fernando Rodríguez

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Chus Neira

Chus Neira

El problema del envejecimiento y el despoblamiento del mundo rural no se soluciona de un día al otro, como sabe bien la Caja Rural. La entidad financiera ha puesto la lupa en los pueblos de Asturias y está intentando poner su "granito de arena" para "dar vida al territorio", hacer atractivo el sector primario a las nuevas generaciones, primar el desarrollo del talento en estas áreas, intentar que se mantengan los servicios. Eva Pando, directora de la Fundación Caja Rural dibujó este marco para presentar el programa "Cultura en el territorio", una ambiciosa programación de cine, arte y música que se extenderá de oriente a occidente durante todo el año con la pretensión de que "la cultura sea una palamanca para que el medio rural sea atractivo a la gente joven", que sientan que "allí pasan cosas".

Esas cosas y esos sucesos tiene sus respectivos aliados, que este lunes se mostraron entusiasmados en la perspectiva de estirar sus programaciones oficiales lejos de las grandes poblaciones asturianas y tocar las alas y las zonas más alejadas, sea el Museo de Bellas Artes de Asturias, la Ópera de Oviedo, el Centro de Arte y producción industrial LABoral, la Orquesta Solidaria de Asturias OCAS o el movimiento en favor de los órganos de Susana G. Lastra. Todos ellos respaldaron la tesis de Pando: favorecer el trabajo en el sector primario, aumentar los servicios en la zona rural, fomentar el talento y fijar población.

Desde el Museo de Bellas Artes, María López-Fanjul incidió en la apuesta pasa por «romper jerarquías» y llevar las colecciones a quienes viven en todos los rincones de Asturias de la mano de quienes mejor los conocen. «No queremos llegar enseñando algo: compartimos lo que ya es de todos», resumió. El proyecto arrancará con sesiones de cine al aire libre durante los meses de verano en pequeñas localidades, con una programación familiar escogida por expertos y conectada con las distintas colecciones del museo; la idea es que el público se sienta, «casi sin darse cuenta», más próximo a la pinacoteca y acabe animándose a visitarla. Habrá después invitaciones a visitar el museo y reforzar esta conexión, que la directora del Bellas Artes vinculó a su infancia en Sebreño y a la programación de cine que disfrutaba en El Divino Argüelles hasta que lo cerraron.

Tino Varela, director de la Ópera de Oviedo, defendió la «obligación» de sembrar «cultura del máximo nivel» en lugares donde hoy resulta impensable. No se puede llevar una «Aida» a cualquier pueblo, admitió, pero sí su introducción: una muestra con cantantes de primer nivel que presenta el título antes de invitar al público a acercarse después al Campoamor, con sorteo y autobús incluidos. La iniciativa, que afronta ya su tercera temporada, busca «el público de mañana». «Vivimos en una región pequeña y maravillosa, pero con alas muy alejadas, y merece la pena», señaló, antes de recordar la gratitud con que les reciben en concejos como Castropol.

Manuel Paz presentó la segunda edición de un programa que el año pasado recorrió el oriente y que ahora se traslada al occidente —Grandas de Salime, Boal, Illano y Pesoz—, «que parece todavía más lejos». La fórmula de la OCAS combina los conciertos con talleres previos —danza, construcción de instrumentos, canto y producción musical— de modo que los propios vecinos terminen interviniendo en el espectáculo. La clave, defendió, es la cohesión intergeneracional: que un crío de doce años aprenda a bailar bolero y un paisano de setenta se anime con el rap, y que cada uno disfrute con lo del otro.

La organista Susana G. Lastra —nacida en Villaviciosa y afincada en Sevilla— reivindicó un instrumento «gran desconocido». Su propuesta es un ciclo de tres conciertos en tres poblaciones rurales que conservan otros tantos órganos históricos, declarados Bien de Interés Cultural y representativos de tres etapas de la organería asturiana: Puerto de Vega, Valdediós —con su órgano barroco del siglo XVIII— y Pravia. El ciclo se completa con dos actividades formativas: una conferencia planteada como «un viaje por los órganos de Asturias» y una audición didáctica que explicará in situ cómo funciona el instrumento. Lastra subrayó además su voluntad de dar visibilidad a las mujeres intérpretes —en el programa figuran tres organistas y dos organistas hombres— y de preservar ese patrimonio: «que suenen», insistió, y con el mantenimiento que implica programar estas actividcades. «No es algo antiguo: se sigue componiendo para órgano hoy en día».

Cierra el cartel LABoral con «Arte en las plazas», un minifestival que en septiembre llevará prácticas artísticas contemporáneas a las plazas de Candás, Pravia y Cangas de Onís, siempre de la mano de artesanos locales. «No buscamos aterrizar ovnis en la plaza», resumió su directora, Semíramis González. Para desactivar prejuicios sobre el arte actual, entre las piezas previstas, una túnica blanca que el público va coloreando, de Ocaña; una mesa de memoria de Marta Botas, pintura colaborativa en directo a la que cada localidad aporta recetas, ingredientes y recuerdos; una experiencia sonora construida con grabaciones de los propios vecinos; y «Trenza el territorio», de Irene Trapote, que enseña a hacer nudos para tejer, a la vez, conversación y comunidad. La filosofía que sostiene el programa la sintetizó López-Fanjul en una frase: todo creador empezó siendo un artista emergente y local. «Velázquez no nació Velázquez».

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