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Belén Martín, catedrática de la Universidad de Vigo: "El rapado del cabello como castigo a las mujeres existe desde la Grecia antigua; se hacía por adulterio o ausencia de castidad"

"En muchas culturas, incluida la cristiana, la mujer tiene que cubrirse el pelo como fuente de pecado", sostiene la experta que participó en el seminario del doctorado de Género y Diversidad de la Universidad de Oviedo

"Hoy las chicas se rapan la cabeza como símbolo de empoderamiento", asegura

Belén Martín, durante su intervención en el edificio departamental del Milán, esta mañana.

Belén Martín, durante su intervención en el edificio departamental del Milán, esta mañana. / Miki López

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C. Jiménez

Oviedo

El Seminario de Doctorado en Género y Diversidad de la Universidad de Oviedo recibió este miércoles a la catedrática de Filología Inglesa de la Universidad de Vigo Belén Martín Lucas, que impartió una conferencia sobre la resignificación feminista de la cabellera femenina. La sesión dedicada a dar a conocer el programa de Género y Diversidad de la institución académica también dio espacio a dos estudiantes de la Universidad de Querétaro que están realizando una estancia de investigación en el Instituto Universitario en Género y Diversidad. Martín es cofundadora del grupo de Estudios Literarios y Culturales, Traducción e Interpretación y está especializada de Estudios feministas, de coloniales y postcoloniales, con especial enfoque en las literaturas transnacionales, especialmente la literatura canadiense.

-¿Por qué decidió enfocar su estudio hacia la resignificación feminista de la cabellera y de la cabeza rapada?

-Es un tema que comencé a trabajar hace muy poquito tiempo, o sea, lo que traigo es una presentación muy muy general, muy introductoria, pero es un tema que me interesó porque trabajo en teorías feministas, coloniales, y en cuestiones de raza.  Y me di cuenta conectando distintas publicaciones de otras personas sobre temas diferentes que, en realidad, el pelo es un elemento que se ha trabajado menos que otras partes del cuerpo. Y, especialmente, en torno al control de los cuerpos, el pelo es un símbolo, una metonimia de esas opresiones y el control sobre los cuerpos de las mujeres.

-Hay una superposición de opresiones en torno a la estética femenina, también con cómo se viste…

-Exacto. En este caso hay una superposición de opresiones que se desvelan en el pelo, y digo desvelan porque el pelo es uno de los temas que siempre sale cuando hablamos del pelo. Entonces, desde la mirada de las religiones, desde las miradas de las conductas sociales aceptables, ha habido siempre un control sobre el cabello. Y tiene mucho que ver también con el racismo, como una marca discriminatoria de la infrahumanidad de las mujeres negras, pero también de las mujeres gitanas, de las mujeres de una etnia de Irlanda en la que el pelo largo es una marca de identidad... También pasa, obviamente, con las culturas indígenas en toda Norteamérica y en otros países, que tienen distintos códigos que la cultura blanca sobre el pelo y cómo se le fuerza a representar o a someter una identidad con ese símbolo.

-El cabello es también una forma de represalia en el sentido de que cortar o rapar el pelo a una mujer puede representar un castigo, ¿no?

-El rapado como castigo a las mujeres existe desde la Grecia antigua; hay testimonios y documentos que hablan de ese castigo del rapado de las mujeres, en ese caso era por adulterio y siempre relacionado con la falta de castidad, la falta de pudor y de modestia que hacen que en muchas culturas, incluida la cristiana, la mujer tenga que cubrirse el pelo como fuente de pecado, de lujuria, de tentación, etcétera.

-¿Cómo ha sido la evolución en el tiempo de ese castigo del rapado del pelo a las mujeres?

-Se usó ya con ese significado de castigo con las pelonas en el franquismo, con las mujeres rapadas en la guerra mundial en Francia, y en muchos otros casos, pero también, por ejemplo, en Ucrania, muy recientemente, las mujeres soldado que fueron capturadas por el ejército ruso, se les rapó la cabeza como símbolo de humillación.

-¿Ese gesto de humillación está presente en otros ámbitos?

-Lo vemos en películas, en series, pero también vamos a ver, que a mí es lo que más me interesa, en la resignificación femenina, en el cambio de significado de esa cabellera y en cómo lo que era un castigo, ahora las mujeres se lo hacen a sí mismas como símbolo de empoderamiento. Las mujeres afroamericanas se rapan hoy en día la cabeza y son muy populares, también celebrities, como en un gesto que se puede interpretar como romper con los códigos de lo que es el pelo para las mujeres negras en las culturas occidentales.

-También habría mucho que decir sobre la estética de la feminidad…

-Yo quería jugar en el análisis sobre la resignificación feminista de la cabeza rapada con esas ideas de la rubia tonta, de si una mujer es guapa no puede ser inteligente, etcétera, y no digamos los todos esos estereotipos, ideas, frases hechas que se repiten en este asunto.

-Por ejemplo, ‘no tener ni un pelo de tonta’ se emplea en una mayoría de ocasiones en femenino. ¿A qué responde?

-Hay frases hechas con el cabello que también implican un sesgo de género. Por ejemplo, la de "soltarse la melena", que significa algo así como dejar a un lado la modestia, la castidad y pone un ejemplo como de mujer lujuriosa, ¿no? Luego tiene muchas connotaciones de cómo nos tenemos que comportar eso de "ni un pelo de tontas", que responde a ideas culturales que están ahí, en el día a día, y que cuando las estudias resultan muy simbólicas de todo lo que hay alrededor.

-¿Es diferente la concepción de la mujer occidental blanca respecto al cabello frente a otras culturas?

-La propia mujer occidental blanca y su modelo de lo que es la feminidad ya lleva detrás un sesgo sobre lo que se considera más femenino o menos femenino.

-¿Ayunda a romper esos sesgos la existencia de centros de estética o para el cuidado del cabello unisex?

-Ahora ya es muy habitual tener una fluidez de género que rompa con paradigmas clásicos, pero al mismo tiempo que tenemos eso, tenemos una denigración de las mujeres con velo. Lo acabamos de ver con la visita del Papa. Hemos visto a miles de mujeres con sus tocas de monja que, en un acto voluntario y libre, han optado por cubrirse la cabeza. Sin embargo, el valor de ese cubrirse la cabeza es exactamente el mismo que en otras religiones y no lo cuestionamos.

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