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El presidente de Duro promete que será una empresa “selectiva y disciplinada” tras liberarse de 1.000 millones de deuda

La compañía celebra su última junta de accionistas en su sede de Gijón, ya vacía antes de trasladarse en julio a Langreo

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Yago González

Yago González

Duro Felguera celebró ayer su última junta de accionistas en su sede de Gijón, donde la compañía ha estado establecida durante 18 años y desde donde se trasladará el próximo 1 de julio a Langreo, el lugar en el que la compañía nació en 1858. De hecho, el edificio gijonés está ya prácticamente vacío y la plantilla lleva dos semanas teletrabajando y preparando la mudanza. Pero la junta de ayer –cuyo principal objetivo era aprobar las cuentas de 2025– no solo tuvo un especial significado por el cambio de entorno físico, sino que también fue el momento escogido por el presidente, el mexicano Eduardo Espinosa, para declarar un "una nueva etapa" para Duro después de que el pasado lunes la Justicia avalara el plan de reestructuración con el que la empresa de ingeniería evita la quiebra.

El principal mensaje de Espinosa a los accionistas (los que asistieron representaban el 56% del capital) fue claro: Duro Felguera será "selectiva en los proyectos y disciplinada en el riesgo". Unos términos con el que, de manera velada, el directivo mexicano aludía a la estrategia de negocio que, a su juicio, llevó a la compañía de ingeniería a acogerse al preconcurso de acreedores en diciembre de 2024. Un proceso que, según Espinosa, "no ha sido corto ni sencillo", pero que concluyó el lunes con la homologación judicial de una reestructuración que libera a Duro de unas deudas que "superan los 1.000 millones de euros". La resolución del magistrado Rafael Abril, remarcó el ejecutivo mexicano, "cierra de forma definitiva las contingencias históricas que habían condicionado cada decisión de la compañía durante años".

¿Y de ahora en adelante qué rumbo fijará Duro? "La palabra que resume el cambio es ‘foco’: concentrarnos en los negocios donde tenemos experiencia, referencias internacionales, conocimiento técnico y capacidad de ejecución", explicó Espinosa. O, dicho de otro modo, "elegir bien los proyectos, controlar el riesgo técnico, reducir la exposición financiera y trabajar con socios adecuados cuando sea necesario".

"Duro no tiene que estar en todas las tecnologías, ni competir en todos los mercados, ni asumir cualquier proyecto. Tiene que estar donde sus capacidades industriales aportan valor real, donde existe demanda y donde el riesgo puede ser gestionado de forma responsable", argumentó el presidente. "Vamos hacia proyectos de menor tamaño, menor exposición al riesgo de ejecución y mayor disciplina contractual", añadió.

El ejecutivo puso como ejemplo de mercado con "gran interés" su propio país, México, con proyectos valorados en 490 millones de euros. Es el país del que desde ahora será el principal grupo accionista, Prodi, ya que la reestructuración implica la salida del hasta ahora segundo socio principal, Mota-Engil México.

Espinosa también señaló que "en el origen de buena parte de nuestras dificultades" estuvo "una organización sobredimensionada", y en este contexto indicó que el ERE de 180 trabajadores "fue una medida inevitable" y que la compañía cuenta hoy con "más de 500 profesionales".

El presidente aseguró que el retorno a Langreo "conecta nuestros orígenes con lo que queremos construir" y proclamó el vínculo con la región: "Hemos mantenido viva una empresa de 168 años para que siga siendo un motor económico de Asturias".

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