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El empresariado asturiano reconoce a Pepín Corripio, "un emprendedor a sus 92 años" que jamás se olvidó de sus "dos patrias"

El premio "Álvarez Margaride" a la trayectoria empresarial fue recogido en su nombre por su hijo Manuel, quien apuntó que "supo separar del polvo de la crisis el grano de la oportunidad"

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Gijón

El mundo empresarial asturiano se congregó ayer en el Real Club Astur de Regatas, de Gijón, para homenajear a José Luis Corripio, Pepín, en la entrega del XV premio "Álvarez Margaride" a la trayectoria empresarial, galardón que recogió en su nombre su hijo Manuel Corripio en una fiesta del empresariado. De su padre dijo que "es un gran emprendedor. Nótese que digo ‘es’ porque ha demostrado que el acto de emprender, el que hoy en día parece reservado en exclusiva a los jóvenes, no es cuestión de edad. Es una virtud personal que no conoce lugar, edad ni circunstancia; solo determinación. A sus 92 años conserva la energía vital de siempre para no detenerse en su pulsión vital: emprender", añadiendo que nunca ha contemplado el retiro. El galardonado sí vendrá a Asturias con motivo de la entrega de los premios Princesa de Asturias.

Con orígenes familiares en Valbuena (Cabranes) y natural de Arroes (Villaviciosa), Pepín Corripio emigró en 1938 a República Dominicana junto a su madre para reunirse allí con su padre. Convirtió la empresa que allí fundaron sus padres en un emporio con 14.000 empleados en distintos ámbitos de la economía. Pese a ello, "no se considera el típico ‘hombre hecho a sí mismo’. Si algo hemos aprendido de nuestro padre es que esos hombres terminan no siendo tales. Existen siempre los padres que se sacrifican, la esposa que acompaña, los colaboradores que creen en su proyecto y lo adoptan, un país que acoge y propicia y, sobre todo, una Providencia que bendice", señaló su hijo.

Una vida de trabajo constante y paciencia, orígenes humildes, respeto a la tradición y contribución a actividades solidarias –"las más de forma privada y anónima"– así como su pasión por su familia, su vocación profesional y la amalgama inseparable en él de República Dominicana y España fueron otros de los aspectos que resaltó su hijo. "Salió de Asturias porque así lo quiso el destino, pero Asturias nunca salió de él", indicó. Un "amor a sus dos patrias", que también resaltó el embajador de República Dominicana, Tony Raful, encargado de glosar la figura del galardonado.

Manuel Corripio tampoco quiso dejar de lanzar un mensaje de esperanza ante la incertidumbre global, recordando que su padre "supo separar del polvo de la crisis el grano de la oportunidad", en referencia a la crisis de mayor calado que afrontó su familia desde que llegó a Santo Domingo hace cien años.

Existen siempre los padres que se sacrifican, la esposa que acompaña, los colaboradores que creen en su proyecto y lo adoptan, un país que acoge y propicia y, sobre todo, una Providencia que bendice",

Manuel Corripio

— Empresario e hijo de Pepín Corripio

Antes de la entrega del galardón se sucedieron las palabras de reconocimiento al empresario asturdominicano. Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell –patrocinador principal del premio– destacó que no solo ha "creado mucho valor" con sus negocios para la República Dominicana, sino también ha contribuido al desarrollo de la cultura. Oliú no dejó pasar la ocasión para referirse también al desenlace de la OPA contra el banco que no prosperó "porque los clientes, que son accionistas del banco en un 40%, no quisieron" y destacó que el Sabadell se ha posicionado como una entidad "de las pequeñas y no tan pequeñas empresas".

El presidente del Principado, Adrián Barbón, señaló que "Pepín Corripio representa una manera de entender la vida que conviene reivindicar: la del esfuerzo sin estridencias, la ambición sin arrogancia y el éxito entendido como responsabilidad". También apuntó que la trayectoria del galardonado "tiene el valor moral de una enseñanza: la de quienes, después de haber llegado lejos, saben perfectamente de dónde salieron y sienten la obligación de devolver parte de lo recibido a la tierra que los vio nacer", y destacó que el éxito empresarial de Pepín Corripio no es fruto del azar, sino del trabajo continuo, la resistencia a la adversidad y la capacidad de aguante. También tuvo palabras de reconocimiento para la emigración asturiana, miles de personas que "son agentes de nuestro crecimiento".

Pedro Sainz de Baranda, presidente de la asociación Asturias Patria Querida, organizadora del premio, resaltó que triunfó "a lo grande en el mundo de la empresa".

Entre los políticos que acudieron al acto estaban los alcaldes de Oviedo, Alfredo Canteli; el de Villaviciosa, Alejandro Vega y el de Castrillón, Jesús Eloy Alonso, además de la anfitriona, la Alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, quien apuntó que el que fuera el hijo del galardonado quien recogiera el premio "nos recuerda que las grandes trayectorias empresariales nunca son obra de una sola persona, sino el resultado de algo que se transmite". Asimismo, destacó de Pepín Corripio "la fidelidad a unas raíces que ni el océano ni el tiempo consiguieron borrar".

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