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Colas antes de tiempo en las heladerías asturianas por las olas de calor: "Ya en mayo vendimos más que en un julio normal"

La temporada se adelanta en los principales establecimientos de la región y aumentan hasta un 40% su producción ante la previsión de altas temperaturas

Los nuevos sabores de té matcha compite con los clásicos de turrón, arroz con leche o mantecado

EN IMÁGENES: Asturias bate su récord histórico de calor en un mes de mayo

EN IMÁGENES: Asturias bate su récord histórico de calor en un mes de mayo / Juan Plaza / LNE

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Lucía Pedreira/ Pablo Inés Soto

Hay ganas de comerse el verano a bocados en Asturias. Las olas de calor de mayo y de este mes de junio han generado largas colas en las principales heladerías de la región, suponiendo un adelanto de la temporada. Y todo apunta a que irán a más en los próximos días, ya que para este miércoles la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) pronostica temperaturas de hasta 40 grados.

Iván Noval, dueño de "Heladería Islandia", en Gijón, da fe de ello: "Cuando hace calor, la gente sale a hacer planes y pasan a por un helado". Las ventas, sobre todo durante la tarde, no paran. Aunque las olas de calor sean repentinas y breves, Noval siempre está preparado para la avalancha de cucuruchos y tarrinas: "Tenemos la manía de mirar la previsión del tiempo de los próximos 14 días".

"Los últimos días de mayo vendimos más helados que en un mes de junio o julio como consecuencia de la ola de calor", asegura Óscar Da Purificaçao Hernández, de la heladería "Los Dos Hermanos", también en Gijón. Abiertos desde los años 80, la demanda de este delicioso alimento congelado es una tradición tanto para pequeños como para mayores. "En cuanto llega el buen tiempo, la respuesta de la gente es inmediata. La temperatura que más nos beneficia a nivel de ventas generales está entre los 20 y los 25 grados. Si el calor es más extremo, la tendencia es refrescarse consumiendo una bebida fría", puntualiza.

Otra heladería muy previsora es la ovetense "Diego Verdú". Su gerente, Jesús Valdés, afirma que siempre están consultando el tiempo para anticiparse a las altas temperaturas y aumentar en consecuencia la producción en un 35 o 40%. Se hace más helado cuando la previsión es de 24 grados para arriba. "Nacimos preparados para el verano, siempre nos adelantamos", dice.

Este año, Jesús Valdés comenzó a notar el incremento de ventas en abril en lugar de en mayo, debido al calor que también hizo en Asturias durante la Semana Santa. El mediodía es la hora clave. "Después de la hora de comer empiezan a formarse colas", reconoce. Además, el final del curso educativo (este viernes) está a la vuelta de la esquina y muchos escolares ya disfrutan de sus tardes libres, lo que impulsa el consumo. "Nuestro mayor público siempre son los niños. Por la tarde ya se nota que el verano está cerca", indica.

En Llanes, "Helados Revuelta" es otro clásico del verano. Virginia Revuelta, que representa la tercera generación de este negocio centenario, afirma que las olas de calor no marcaron gran diferencia en las ventas respecto a otros años. "En Llanes, la gente viene a por helados siempre que hace sol. El problema es cuando llueve y hay que mantener el obrador y las familias igual", señala.

Los sabores de siempre y los nuevos

Las heladerías asturianas ofrecen una gran variedad de sabores en sus establecimientos. Mientras que algunos consumidores tienen sus helados favoritos de confianza y entran a los establecimientos con su elección ya en mente, otros optan por ir probando las novedades de cada temporada. Es por esto que muchas heladerías estrenan varios sabores cada verano, complaciendo algunas de las sugerencias más reiteradas de los clientes. Es el caso del té matcha, una bebida típica japonesa con una creciente fama internacional.

En "Los Dos Hermanos" buscan reinventarse continuamente y adaptarse a los nuevos tiempos. "Llevamos 40 años teniendo el sabor pistacho y jamás ha tenido tanta fama como en la actualidad", comenta Óscar Da Purificaçao Hernández, en referencia al helado de chocolate Dubái, que fusiona la tendencia viral de las tabletas con la cremosidad del postre. Parte de este boom responde, sin duda, al impacto de las redes sociales en el público de a pie: "La publicidad de los influencers tiene mucho que ver. Las ventas funcionan sobre todo entre jóvenes, pero la gente más mayor también está entrando por ello, aunque sus preferencias se mantienen por las más tradicionales". Otra de las ofertas más innovadoras y que goza de la aceptación de los paladares más curiosos, está siendo el helado con sabor a tarta de la abuela.

En "Diego Verdú" son muy populares los sorbetes de arándanos, elaborados con fruto recolectado en Asturias. Respecto a los helados, los que más triunfan son el de vainilla de Madagascar, el de mango, el de pistacho y el de nata con crujiente de pistacho, aunque el de turrón sigue siendo "la joya de la corona". En esta tradicional heladería siempre están abiertos a la incorporación de nuevos sabores. Así, este verano llevarán a los mostrados helados de té matcha, yuzu y chocolate blanco con matcha, pensados sobre todo para satisfacer los deseos de los jóvenes.

La clientela de "Heladería Islandia" tiene unas preferencias bien distintas, pues el sabor predilecto es uno de los de toda la vida: arroz con leche (aunque en su carta cuenta desde sus inicios con sabores originales de la gastronomía asturiana, como helados de fabada, de sidra o de queso cabrales, siendo el negocio pionero de esta experimentación). Frente a esta tradicional demanda, a Iván Noval no le urge renovarse. Aun así, revela que su heladería está en proceso de preparar alguna novedad para este verano y dar la sorpresa a los gijoneses y visitantes.

El afán por mantener las tradiciones se desplaza a Llanes, concretamente a "Heldados Revuelta", cuya receta centenaria continúa siendo un éxito: "De generación en generación, hemos mantenido ese sabor, calidad y textura por las que la gente nos recuerda". Los helados predilectos por excelencia de los asturianos en esta cadena son el mantecado, el de turrón y el de avellana. "Ofrecemos los sabores que se buscan verano tras verano", remata Virginia Revuelta.

El helado artesano, en pleno auge

El chef heladero y pastelero gijonés, Iván Vázquez, especializado en heladería gastronómica contemporánea, sostiene que "la persona que busca un helado hecho con materia prima noble, formulación propia y producto real no está comprando solo algo frío y dulce; está buscando una experiencia distinta". "No creo que el helado artesano bien hecho sea una moda. Puede haber modas en sabores o formatos, pero el producto elaborado con oficio, tiempo y buena materia prima es atemporal", defiende. Y añade: "Asturias tiene una despensa enorme para la heladería: lácteos, frutos rojos, avellana. No se trata de hacer un helado de sidra o de manzana, sino de traducir el territorio asturiano al lenguaje del helado. Para mí, la innovación buena no es la que busca ser viral, no creo que todo valga. Es la que consigue que algo nuevo tenga sabor e identidad". Sobre la respuesta del público en estos últimos años, el balance es positivo: "Cuando el trabajo está bien hecho, suele ser muy buena. Yo intento que el consumidor pruebe cosas que no conoce".

Tomarse un helado es sinónimo de buen tiempo y momentos de ocio, por ello, cada verano vuelve a tener más que garantizada su acogida entre el público asturiano. "Hay un anclaje emocional muy fuerte, y eso ocurre tanto con un helado sencillo como con uno de máxima calidad. Eso le da al helado un lugar especial", opina Vázquez.

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