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Patricia Gómez, ingeniera química de ArcelorMittal: "Las mujeres de la industria debemos animar a otras a trabajar en el sector"

"De unos meses a esta parte, la situación de la siderurgia ha mejorado, veo un futuro esperanzador y con posibilidades"

Patricia Gómez.

Patricia Gómez. / MARA VILLAMUZA

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Yago González

Yago González

Oviedo

Patricia Gómez Leiva (Cudillero, 1983) trabaja como ingeniera química en las baterías de cok de ArcelorMittal en Gijón. Hasta hace unos meses que se ha incorporado otra compañera, Gómez era la única mujer de su departamento. Precisamente esa será una de las realidades que Gómez y otras profesionales analizarán hoy en la jornada "Mujer e Industria: referentes que inspiran el futuro del sector", organizada por Femetal y que se celebrará en la Colegiata San Juan Bautista de Gijón.

¿Cuál ha sido su trayectoria?

En los últimos años de la carrera de Ingeniería Química me matriculé también en Ingeniería Química Industrial. Y en esos últimos veranos de la carrera hice prácticas en Asturiana de Zinc. Al matricularme obtuve una beca para el departamento de mantenimiento de Alcoa y al año siguiente ingresé en el área de prevención de Saint-Gobain. Y años después me metí en el centro de I+D de ArcelorMittal, en Avilés. Ahí trabajé casi siete años, especializándome en concreto en la parte de tratamiento de aguas y medio ambiente. Después de siete años, decidí que ya era hora de pasarme a la planta, a la ‘vida real’, por así decirlo. Pero antes de dar ese paso, hice una ‘parada técnica’ en un departamento más transversal de la compañía para obtener una visión de todas las instalaciones de Arcelor. Ahí estuve seis años, desde donde pasé a mi puesto actual en las baterías de cok. Llevó ahí dos años y medio, en el corazón de la fábrica.

No abundan las mujeres en esa actividad.

Es cierto que, tras haber pasado por diferentes empresas y departamentos de Arcelor, ahora estoy en la parte más, digamos, dura y tradicional del sector de la siderurgia, con el hándicap de que, cuando llegué a las baterías, yo era la única mujer. Yo iba siempre haciendo un poco bandera de que las mujeres podíamos trabajar en este sector. Desde el pasado enero tengo la suerte de tener trabajando conmigo a una chica que, además, fue compañera de carrera. También tuve una becaria el año pasado. Siempre que puedo, intento atraer mujeres a trabajar conmigo. Yo tengo un lema que es "mujeres que ponen escaleras a otras mujeres". Nosotras mismas debemos promover que las mujeres vayan a la industria.

No debe de ser fácil...

No. No se trata de decir "veníos todas aquí, que esto es maravilloso". No tiene que ser es ese el mensaje.

¿No es fácil para las mujeres en concreto o es fácil la industria en general?

Yo creo que en general. No creo que por ser mujeres vamos a tener más dificultades que un hombre. No se trata de un tema de énero sino que, en general, es un ambiente duro y un trabajo complicado que tiene mucha repercusión y donde cualquier fallo puede tener consecuencias. A los hombres también les supone un reto.

Y, siguiendo con su filosofía de la escalera, ¿qué se puede hacer para que más mujeres se incorporen al sector?

Es básico tener referentes y dar visibilidad a las mujeres que trabajan en la industria. Si no ves a una chica conduciendo un autobús, es muy complicado suscitar la vocación de conductora de autobús. Es muy importante ver a una mujer desempeñando un determinado trabajo para que otra mujer se lo plantee. Hay que comunicar las cosas para que resulten atractivas. Desde fuera se ve que la industria es trabajar en un sitio sucio, que contamina... Estaría bien, por ejemplo, organizar visitas y que los jóvenes vieran lo que se hace dentro.

Y en su caso, ¿tuvo referentes o usted se abrió su propio camino?

Mi inspiración surgió más bien en las asignaturas que me gustaban en el colegio, como la química o las matemáticas. Y tuve buenos profesores, es posible que mis primeros referentes fueran ellos. Yo me vine a vivir a Avilés cuando tenía ocho años, y haber crecido en un entorno industrial me ha marcado fuertemente. Cuando iba por la ciudad siempre preguntaba qué fábrica era esa, qué hacían allí dentro...

¿Cómo ve la situación de Arcelor y de la siderurgia?

Pues aunque parezca que estemos en un momento oscuro y pesimista, creo que estamos en una fase de subida hacia algo mejor. Veo la situación esperanzadora y con muchas posibilidades de futuro. De unos meses a esta parte, la situación ha cambiado a mejor.

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