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El Principado confía en encontrar "compradores o socios" para la planta de Corteva en Tamón

Industria ve compatible que Arcelor alargue la vida de los hornos altos con la puesta en marcha de la acería eléctrica de Gijón, pero reclama el otro horno de arco en Avilés

Instalaciones de Corteva en el valle de Tamón.

Instalaciones de Corteva en el valle de Tamón. / RICARDO SOLIS / LNE

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P. T.

El Gobierno asturiano confía en que se encuentren “socios o posibles compradores” para evitar el cierre de la planta de fitosanitarios de Corteva en el valle de Tamón, en Carreño, después de que la multinacional estadounidense plantease el cese de actividad de la fábrica y un ERE de extinción para sus 73 trabajadores. El viceconsejero de Industria del Principado, Juan Carlos Campo, defendió que la instalación reúne condiciones para mantener la actividad y apeló a la responsabilidad de la compañía para explorar alternativas.

Campo señaló que el caso de Corteva es “relevante” no solo por el empleo directo asociado, sino también por su ubicación en un complejo industrial con sinergias entre compañías y por la trayectoria de apoyo público que recibió el emplazamiento. “Estamos ante una planta industrial con una tecnología avanzada, una planta que permite además una fácil adaptación a otros productos”, afirmó el viceconsejero, que subrayó la importancia estratégica de la producción de fitosanitarios en el ámbito agrícola.

Una planta con capacidad de adaptación

El Principado sostiene que existen argumentos industriales para defender la continuidad de la fábrica. Según Campo, “se dan todas las condiciones para que esta planta siga” y por ello el Ejecutivo autonómico emplaza a la multinacional a “buscar soluciones” que permitan preservar la actividad.

El viceconsejero recordó además que hubo “un ejemplo, un referente en Francia” con un caso “bastante análogo” en el que la compañía realizó un esfuerzo para encontrar una salida que garantizase la continuidad de una instalación. “Nosotros apelamos a esta continuidad, a buscar socios o posibles compradores para esta planta”, señaló Campo.

La fábrica de Tamón produce picoxystrobin, un principio activo para fungicidas destinado principalmente a la exportación. El anuncio de cierre se enmarca en el proceso de reestructuración de Corteva, que prevé separar su negocio de protección de cultivos del de semillas. La multinacional mantendría en Asturias su centro global de servicios, con más de 300 empleados, aunque el cierre de la factoría industrial supondría la pérdida de una de las plantas heredadas del antiguo complejo de DuPont.

Campo vinculó la posición del Principado a los propios compromisos públicos de la compañía. “La propia compañía declara entre sus objetivos que uno de sus principales objetivos es ir más allá, buscar compromisos más allá de sus intereses más inmediatos en beneficio de la sociedad, y desde luego nosotros apelamos justamente a estos principios”, indicó.

Arcelor y la transición eléctrica

El viceconsejero también se refirió a los planes, ya contados por LA NUEVA ESPAÑA, de ArcelorMittal en Asturias, después de que la dirección de la siderúrgica trasladase que mantendrá en funcionamiento los dos hornos altos de Veriña durante 2026 y estudia prolongar su uso hasta 2030 o 2031, en paralelo a la puesta en marcha de la acería eléctrica de Gijón.

Campo precisó que el anuncio “todavía no es oficial” y que Arcelor debe definir “en los próximos meses” el plan integral para la siderurgia asturiana y española. No obstante, consideró que la situación actual de la descarbonización “favorece alargar la continuidad” de los hornos altos y que esa posibilidad “no desencaja en absoluto” dentro del proceso de transición industrial.

El viceconsejero advirtió, en todo caso, de que el futuro de la siderurgia pasa por la electrificación y la reducción de emisiones. “Tenemos ahora un proceso en construcción, el horno de arco eléctrico de Gijón, lo cual en conjunto con los altos hornos ofrece mucha flexibilidad a la compañía”, explicó.

Para el Principado, la “ecuación perfecta” pasa por completar esa transformación con otro horno de arco eléctrico en Avilés, el proyecto que Arcelor aún no ha autorizado definitivamente.

“Eso es a lo que aspiramos, que este proceso vaya acompañado de ese horno de arco”, afirmó Campo, que considera que esa inversión colocaría a Asturias “en una situación de garantías” para la siderurgia a largo plazo y al nivel de sus competidores más próximos, como Francia.

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