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El traslado de servicios auxiliares de Arcelor a India recolocará 120 puestos de España en el país asiático en una primera fase

La medida afectará a 450 empleados más en un segundo ciclo, según señala CC OO, que critica "la falta de transparencia e información" del gigante del acero

Los dos altos hornos de ArcelorMittal en Veriña (Gijón).

Los dos altos hornos de ArcelorMittal en Veriña (Gijón). / JUAN PLAZA

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Yago González

Yago González

ArcelorMittal prevé que la deslocalización de servicios auxiliares (informática, compras, recursos humanos…) a India y, en menor medida, a Polonia afecte en una primera fase a 120 trabajadores de las instalaciones de la compañía en España. En un segundo ciclo se evaluarán las labores de unos 450 puestos de trabajo que también podrían sufrir cambios, según informó ayer la sección intercentros de CC OO de la empresa siderúrgica tras una reunión con la dirección de la compañía en España. La mayoría de los puestos potencialmente afectados se desarrollan en Asturias.

La reorganización, denominada internamente «proyecto Zenith», contempla el traslado de funciones transversales de apoyo desde España a centros en India y Polonia. Durante la reunión de la comisión de seguimiento celebrada ayer a petición de CC OO, la dirección facilitó información sobre casos concretos en algunos centros, aunque el sindicato centró sus críticas en la «falta de un tratamiento global» del plan.

En un comunicado, la sección sindical intercentros de CC OO criticó la «falta de transparencia e información hacia la representación sindical y al conjunto de la plantilla» en la aplicación de las medidas. El sindicato señaló que el proyecto ya está provocando «incidencias en cuanto a la gestión diaria» incluso en esta fase inicial.

CC OO exigió a la empresa que «defina claramente el personal afectado, así como las medidas planteadas para su reubicación, con detalle de las condiciones que está negociando de manera fragmentada». El sindicato considera que esta forma de actuar «esconde una clara estrategia de divide y vencerás» y que se están obviando «en algunos casos, los derechos de información, consulta y participación en algunos de los procesos, sin respetar nuestro derecho como sindicato más representativo a nivel estatal», lo que «podría devenir, si así se confirmara, en impugnaciones judiciales».

Asimismo, CC OO reclamó «un tratamiento global para abordar este nefasto proyecto, como mayor garantía para el personal afectado, más aún cuando la dirección está apostando por los despidos». La sección sindical manifestó su «más firme rechazo a este proceso de deslocalización, carente de la más mínima justificación operativa o económica».

Hornos altos

Por otro lado, el viceconsejero de Industria del Principado, Juan Carlos Campo, también se refirió a los planes de ArcelorMittal, de los que ya dio cuenta LA NUEVA ESPAÑA el pasado 19 de enero, de prolongar el funcionamiento de los dos hornos altos de la fábrica de Veriña (Gijón) hasta 2030 o 2031,

en paralelo a la puesta en marcha de la acería eléctrica de Gijón.

La prórroga que estudia la compañía implicaría ampliar su vida útil hasta cinco años en el caso del horno «A» (cuya caducidad estaba prevista para este 2026) y hasta tres años para el «B», con un cierre inicialmente estimado para 2028.

En este contexto, Campo precisó que el anuncio «todavía no es oficial» y que Arcelor debe definir «en los próximos meses» el plan integral para la siderurgia asturiana y española. No obstante, consideró que la situación actual de la descarbonización «favorece alargar la continuidad» de los hornos altos y que esa posibilidad «no desencaja en absoluto» dentro del proceso de transición industrial.

El viceconsejero advirtió, en todo caso, de que el futuro de la siderurgia pasa por la electrificación y la reducción de emisiones. «Tenemos ahora un proceso en construcción, el horno de arco eléctrico de Gijón, lo cual en conjunto con los altos hornos ofrece mucha flexibilidad a la compañía», explicó.

Para el Principado, la «ecuación perfecta» pasa por completar esa transformación con otro horno de arco eléctrico en Avilés, el proyecto que Arcelor aún no ha autorizado definitivamente.

«Eso es a lo que aspiramos, que este proceso vaya acompañado de ese horno de arco», afirmó Campo, que considera que esa inversión colocaría a Asturias «en una situación de garantías» para la siderurgia a largo plazo y al nivel de sus competidores más próximos, como por ejemplo Francia.

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