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La materia prima que viste el verano y que Asturias quiere recuperar como industria artesanal: "Es pura magia para el cine"

La diseñadora Maite Capín defiende la oportunidad de poner en marcha talleres artesanales en el Principado tras anunciar Galicia un proyecto apadrinado por la Fundación Adolfo Domínguez para obtener una fibra piloto de lino y abastecer el mercado español

La diseñandora Maite Capín junto a alguna de sus creaciones ligadas al Camino.

La diseñandora Maite Capín junto a alguna de sus creaciones ligadas al Camino. / Luisma Murias

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C. Jiménez

Oviedo

"Asturias es un filón para la economía circular y la artesanía". Quien así habla es Maite Capín, figurinista y diseñadora de vestuario de cine, que lanza una propuesta para desarrollar la industria del lino en el Principado. "Sería ideal llevarlo a cabo aquí", señala al tiempo que lanza un planteamiento de talleres artesanales "para trabajarlo desde cero". En Galicia ya se han propuesto exprimir todo el potencial desaprovechado puede volver a colocarse en el mercado mundial del lino, la materia prima por excelencia que viste el verano, cuyo cultivo encabezan Francia, Bélgica y Bielorrusia, y en transformación lideran China, Bélgica e India.

Capín recuerda que tanto Asturias como Galicia hacen uso al mismo nivel de la materia prima, "aunque en Galicia lo explotan más". Ella lo emplea en muchas de sus creaciones "porque es lo más sostenible, lo más fácil de envejecer y lo más realista al ser fibras vegetales", explica. Para abastecerse compra en mercerías y también trae de Béjar. "Es que no lo hay aquí", aclara. Y luego, en su taller "lo trato y lo envejezco, para el cine es increíble", recalca.

La iniciativa en marcha en la comunidad vecina puede sentar las bases para dotarse de una industria textil basada en fibras naturales y producción de cercanía. Hoy en día, España es el mayor importador europeo y quinto del mundo de tela tejida de lino, con un gasto anual que supera los 100 millones de euros. Galicia acapara en torno al 65% de esa importación, que ha crecido en los últimos años. La industria textil tiene ante sí una oportunidad para reducir la dependencia del exterior.

Consuelo Ríu muestra un mandil «pintu» y varias prendas de lino.

Un mandil «pintu» y varias prendas de lino. / mariola menéndez

Además de la identificación de variedades, la hoja de ruta del proyecto gallego, que se extenderá hasta 2028, también contempla un estudio sobre maquinaria, análisis de mercado, la obtención de fibra piloto y un estudio de viabilidad integral e industrial. Arrancará con los 20 kilos de semillas de lino gallego que se estima que existen, lo que daría para cubrir 0,2 hectáreas (cada hectárea requiere unos 100 kilos) y el reto es llegar a las 10.000 hectáreas de cultivo, que es lo que se calcula que se necesita para abastecer la actual demanda española. Es el equivalente a la superficie de la ciudad de Ourense. Y cada hectárea aporta en torno a 1.000 kilos de fibra de lino.  Tanto el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM) como los centros experimentales de Guísamo, Sergude y Monforte de Lemos, dependientes de la Consellería do Medio Rural, trabajan por esa causa. La hija del diseñador Adolfo Domínguez, Adriana, que ha hecho de esta fibra emblema en algunas de sus colecciones defendiendo que "la arruga es bella", también ha embarcado a la marca en este proyecto donde la Fundación Adolfo Domínguez, la asociación Legados y la Xunta de Galicia pondrán la "semilla del oro" en torno al lino.

Maite Capín insiste en la "magia" que acompaña a cualquier prenda que lleva lino. Ella lo ha utilizado, entre otros proyectos, en una túnica de lino envejecido en la vestimenta que realizó para la película "El Crucigrama de Jacob". Ella misma completa todo el proceso de creación a mano: desde la investigación de la historia de cada personaje que va al envejecido de la tela o el teñido con tintes naturales, siempre adecuándose a la época histórica en la que se ambienta cada film. "Asturias sería la sede central de la artesanía si nos pusiéramos, porque conocimientos gente preparada hay", insiste, "y con la gente mayor nos enseñaría a hacer virguerías, que fue de lo que vivieron y de lo que comieron".

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