Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los cuatro hermanos venezolanos que huyeron a Asturias tras una catástrofe y ahora vuelven a ver su ciudad destrozada por el terremoto: "Es desgarrador"

"Ha fallecido una pareja de amigos muy queridos, tenemos una prima desaparecida y otra ingresada muy grave; dos hermanos de mi mujer están bien, aunque lo han perdido todo", describe el médico del HUCA César Bazó Canelón

Se fue de su país, al igual que sus tres hermanos, tras la destrucción causada por el descomunal desprendimiento de una montaña en La Guaira, el mismo sitio ahora castigado por lo seísmos

Los hermanos Abelardo, Pedro y César Bazó Canelón, en el santuario mariano de Torreciudad (Huesca).

Los hermanos Abelardo, Pedro y César Bazó Canelón, en el santuario mariano de Torreciudad (Huesca). / LNE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Los hermanos Bazó Canelón se marcharon de La Guaira (Venezuela) en 1999, cuando el desprendimiento de una montaña sepultó esta ciudad dormitorio de Caracas, causando la muerte de entre 16.000 (cifra oficial) y 30.000 personas, según fuentes oficiosas, aunque hay quien eleva los fallecidos a 50.000. Fue el trágico epílogo de la tormenta tropical "La Niña". El médico del HUCA César Bazó tiene aún grabada la imagen de cientos de cadáveres alineados en la playa de La Guaira, tras haber salido penosamente con su mujer y los tres hijos que tenía entonces (luego tendría una cuarta) por una ventana de su casa. Sus otros tres hermanos (Abelardo, párroco de Olloniego; Pedro, ingeniero químico en Gijón; e Ignacio, sacristán en la Catedral de Oviedo) también eligieron Asturias para tratar de reconstruir sus vidas tras aquella catástrofe, conocida como el deslave de Vargas.

Veintisiete años después, esta familia vuelve a contemplar la desgracia en su país, el doble terremoto que se ha cebado especialmente -de nuevo- con La Guaira, y recuentan a los amigos fallecidos y los familiares desaparecidos y heridos. "Ha fallecido una pareja de amigos muy queridos, Carlos Alberto Nieves y su mujer, Elia Macías de Nieves, tenemos una prima desaparecida y otra ingresada muy grave. Dos hermanos de mi mujer están afortunadamente bien, aunque lo han perdido todo", enumera el médico.

"Lo peor será dentro de tres días, cuando hayan retirado los cadáveres y tengan que empezar a reconstruir aquello, todo ello en medio de la situación política tan triste y compleja que vive Venezuela", añade. Los daños son "descomunales". "Hay veinte edificios de unas veinte o treinta viviendas cada uno que se han desplomado. Yo estimo que van a ser ciertas las estimaciones que ya se escuchan de 10.000 muertos. Los dos hospitales que hay en La Guaira tienen 450 camas, será difícil dar cobertura a tantos heridos, además con todas las canalizaciones de electricidad y agua destrozadas", vaticina el médico. El terremoto ha afectado a una franja costera de ochenta kilómetros de longitud y veinte de ancho. "Reconstruir eso va a ser complejo. Un tercio de la población venezolana se sitúa en los treinta kilómetros que hay entre Caracas y La Guaira", explica.

César Bazó fue a trabajar este jueves con un nudo en la garganta. "Desgarra ver destruida tu patria, la tierra donde te criaste, donde nacieron tus tres hijos mayores. Se había recuperado bastante desde el deslave", dice el médico. No es la primera vez que había un terremoto La Guaira. "En 1967 hubo otro, cayó algún edificio, pero no como esta vez. Había unos edificios a pie de playa construidos cuando la bonanza de Venezuela, muy sólidos, en un lugar paradisíaco. Los conozco porque mis suegros vivían allí. Ahora se han venido abajo", añade. En esa zona "hay una falla, lo estudiábamos en Secundaria". Pero eso no quiere decir que se tuviese en cuenta a la hora de construir, como demuestra el hecho de que los edificios se hayan venido abajo como piezas de dominó.

Antes de venirse a España, el sacerdote Abelardo Bazó estuvo reconstruyendo una ermita en La Guaira. A través de las imágenes que llegan de Venezuela, han visto que "la ermita se partió por la mitad. Y la iglesia de Maiquetía, en la plaza de Lourdes, también. Me impresionó", confiesa César Bazó. Venezuela ha quedado devastada y, a pesar del ofrecimiento de ayuda internacional, le queda por delante el calvario que han vivido otros países golpeados por graves terremotos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents