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El comité de Moreda Riviere Trefilerías alerta de la posible venta de la planta de Gijón

La plantilla, en huelga por el convenio, apunta a que la francesa Picot compre la instalación

Asamblea de trabajadores ante la planta de Moreda Trefilería en Gijón

Asamblea de trabajadores ante la planta de Moreda Trefilería en Gijón

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Y. G.

Oviedo

El comité de empresa de Moreda Riviere Trefilerías, firma dedicada a cerramientos y perteneciente al grupo siderúrgico catalán Celsa, alertó ayer de la posibilidad de que la compañía esté preparando la venta de la planta gijonesa, razón por la que habría encallado la negociación del nuevo convenio colectivo.

La plantilla, formada por 250 trabajadores, celebró ayer su quinta jornada de huelga en protesta por el "bloqueo" del convenio, y está previsto otro paro para el próximo martes día, 30. También se ha fijado otro calendario de huelgas para julio, en concreto para los días 1, 3, 7, 10, 13 y 17. Con todo, hay previstas reuniones entre el comité y la dirección de la empresa para los días 2 y 6 de julio.

El presidente del comité, Marco Antonio Mueso, destacó que las protestas de ayer cosecharon un seguimiento "total", y advirtió de que las "sospechas" de que la compañía esté planeando vender la planta gijonesa "cada vez tienen más fuerza". Según Mueso, la dirección de la empresa está intentado llevar a cabo un plan de recortes salariales, de personal y "de derechos", con el objetivo último de aumentar el precio de venta de las instalaciones. A su juicio, "es muy posible" que el comprador sea la firma francesa Picot, accionista minoritaria de Celsa.

En la actualidad, Celsa está en manos de un grupo de fondos de inversión después de que el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona acordase a finales de 2023 homologar el plan de reestructuración presentado por los acreedores del grupo. Esto les permitió hacerse con el 10o% de la compañía siderúrgica y sacar del accionariado a la familia Rubiralta, fundadora y hasta ese momento dueña del grupo. Los nuevos propietarios decidieron vender las filiales de Noruega y Reino Unido, pero aseguraron que los activos de España no se venderían.

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