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Zamakona frente a Armón, una batalla de barcos con 80 millones en juego

El astillero vasco recurre la adjudicación al grupo asturiano de dos buques de salvamento, un pedido de Sasemar que ahora ha sido suspendido

El barco remolcador "Luz de Mar", construido por Armón para Sasemar

El barco remolcador "Luz de Mar", construido por Armón para Sasemar / Armón

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Lara Graña

Vigo

El contrato para la construcción de dos buques de salvamento, adjudicado al grupo asturiano Armón con un presupuesto de 80 millones de euros, seguirá dando vueltas en los despachos. Licitado en el mes de abril del año pasado, la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) había resuelto de inicio la licitación en favor del grupo naval vasco Zamakona, que concurría en UTE con sus instalaciones de Santurce y Pasaia. Armón quedó entonces en segundo lugar. Pero la compañía que dirige el langreano Laudelino Alperi formuló un recurso porque su rival había recibido una puntuación extra por incluir un sistema de baterías que no cumplía los requisitos fijados. Ese recurso prosperó y Armón quedó, finalmente, en primer lugar.

Pero, aunque Sasemar oficializó el pasado 27 de mayo que la construcción de las dos embarcaciones se haría en las instalaciones que Armón tiene en Vigo, el órgano de contratación acaba de comunicar que el procedimiento vuelve a quedar suspendido. Se trata de una medida cautelar adoptada como consecuencia de un recurso formulado por Pedro Francisco Garaygordobil García, en representación de la UTE de Zamakona. "Al haberse interpuesto el recurso contra la adjudicación, tal interposición produce la suspensión automática de la tramitación del expediente de contratación", dice la resolución.

En base a la ley de contratación del sector público, el tribunal dispone ahora de cinco días para resolver si procede o no mantener la suspensión. Como abunda el dictamen de ayer, "el análisis de los motivos que fundamentan la interposición de los citados recursos pone de manifiesto que los perjuicios que podrían derivarse del levantamiento de la suspensión son de difícil o imposible reparación, por lo que procede acordar el mantenimiento".

La propuesta de Armón es de buques de 58 metros de eslora por 15 de manga, con una "velocidad económica" estimada en 12 nudos. Los de Zamakona tendrían 60 metros de eslora, e idéntica manga. De acuerdo a las especificidades requeridas por Sasemar, cada embarcación debe estar diseñada para realizar remolque de altura y disponer de espacio para 24 personas y capacidad para permanecer en el mar por periodos de 21 días. El plazo de ejecución es de 31 meses desde la formalización del pedido.

La puntuación de Zamakona fue más elevada en un inicio gracias a los dos puntos que obtuvo por incluir un sistema de baterías, que era opcional, pero que debía cumplir dos requisitos muy estrictos: permitir las maniobras de entrada y salida de puerto solo con baterías, así como la estancia en muelle "en caso de no estar conectado el buque a tierra". El hecho es que el astillero vasco incluyó en su oferta un sistema sin las capacidades requeridas, de modo que esos dos puntos —así lo defendió Armón en un recurso administrativo— debían serle retirados.

Y es lo que ocurrió: el Tribunal Central de Recursos Contractuales, adscrito al Ministerio de Hacienda, dio la razón a Armón. "Procede la anulación del acuerdo de adjudicación impugnado [...] debiendo suprimir los dos puntos inicialmente acordados y realizar, subsiguientemente, la oportuna clasificación final de las ofertas", decía la resolución.

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