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Por qué el Corredor Atlántico y la Macrorregión Atlántica están ante un momento decisivo para Asturias

Europa acelera en los dos proyectos y Asturias tiene varios retos pendientes

El coordinador europeo del Corredor Atlántico, François Bausch

El coordinador europeo del Corredor Atlántico, François Bausch

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

Oviedo

La Unión Europea atraviesa un momento decisivo en dos proyectos de especial relevancia para Asturias: el impulso del Corredor Atlántico y la creación de la Macrorregión Atlántica. Se trata de iniciativas diferentes, pero que avanzan de forma paralela y que persiguen reforzar el papel del arco atlántico en Europa. Esta semana, el Gobierno del Principado, a través del consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, y el empresariado, representado por María Calvo, presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), acudieron a Bruselas, donde se toman las decisiones de mayor calado.

El Corredor Atlántico es el conjunto de infraestructuras que conectan ferrocarriles, carreteras, puertos y terminales logísticas con el objetivo de facilitar el transporte de mercancías y pasajeros entre los territorios que forman parte de la red. Los proyectos incluidos pueden optar a financiación europea, aunque deben cumplir unos plazos de ejecución muy definidos.

En Asturias, la principal infraestructura integrada en el Corredor es la Variante de Pajares, inaugurada en 2023, pero todavía quedan pendientes varias actuaciones, tal y como quedó de manifiesto en Bruselas.

Por un lado, está la renovación de la línea ferroviaria entre Pola de Lena y las principales ciudades asturianas, una actuación destinada tanto a reducir los tiempos de viaje de los pasajeros como a adaptar la infraestructura al paso de trenes de mercancías de mayor longitud. Por otro, está la culminación de la Zalia, el gran espacio logístico intermodal, junto con la futura estación de Interzalia, donde está previsto que se intercambien mercancías y que quede conectada por ferrocarril con el puerto de El Musel. La Zalia no figura como una actuación prioritaria independiente dentro del Corredor Atlántico, aunque sí está contemplada como enclave asociado al Musel.

François Bausch, coordinador europeo del Corredor Atlántico, estuvo a finales de mayo en Asturias y puso el foco en la "compleja cuestión de la interoperabilidad" de los anchos ferroviarios. En Asturias predomina el ancho ibérico, mientras que la mayor parte de las líneas de alta velocidad españolas utilizan el ancho estándar europeo, una diferencia que dificulta la circulación de determinados trenes internacionales.

Posteriormente, en un reciente encuentro celebrado en Bruselas, Bausch presentó un borrador del plan de trabajo del Corredor Atlántico, que fija una hoja de ruta con hitos hasta 2040. Ahora serán los Estados miembros los que deberán realizar sus aportaciones, a través de los coordinadores nacionales —en el caso de España, el comisionado del Ministerio de Transportes—, antes de que se apruebe el documento definitivo, previsiblemente después del verano.

La Macrorregión Atlántica

Paralelamente avanza otro proyecto muy distinto, aunque estrechamente relacionado: la futura Macrorregión Atlántica. No se trata de un plan de infraestructuras, sino de una estrategia de cooperación política entre las regiones del arco atlántico europeo (integraría a Portugal, la cornisa Cantábrica, Francia e Irlanda). Su objetivo es que estos territorios coordinen políticas comunes en ámbitos como la industria, la energía, la economía azul, la pesca, la innovación, la defensa, la transición energética o las conexiones de transporte, reforzando además su peso en la toma de decisiones de la Unión Europea.

La Comisión Europea tiene previsto presentar en junio del próximo año una estrategia para el espacio atlántico, un documento que servirá para definir el alcance de esta futura macrorregión y las líneas de actuación comunes. Hasta entonces se abrirá un periodo de negociación y aportaciones por parte de los Estados y las regiones implicadas. Asturias defiende que la Macrorregión Atlántica permita coordinar inversiones y captar más fondos europeos para un territorio que considera que, históricamente, ha quedado en un segundo plano frente a otros ejes de desarrollo comunitario, como el mediterráneo.

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