Javier Martínez, presidente de OTEA: "Aunque hay miles de personas inscritas en las listas de empleo, muchas ofertas de hostelería no logran cubrirse. Exigimos mayor esfuerzo en formación a las administraciones"
"Asturias está en una posición privilegiada para seguir creciendo en calidad. La gastronomía, el paisaje y la oferta turística son nuestros principales valores y debemos seguir trabajando en ello"
"Si es necesario, valoraremos acciones juríficas contra la tasa turística, resta competitividad a Asturias frente a otros destinos y no aporta beneficios reales al sector"
"Apoyamos los festivales porque enriquecen la oferta turística, pero reclamamos que todos compitan en igualdad de condiciones"

J.A. / Irma Collín
C. Jiménez
Javier Martínez es el presidente de la patronal asturiana de hostelería y turismo OTEA desde el pasado diciembre. Si bien anteriormente había participado de la ejecutiva de José Luis Álvarez Almeida, esta es la primera ocasión que se sitúa en primera línea, tras la designación de Almeida como presidente de Hostelería de España. Martínez asume el liderazgo de la asociación para continuar impulsando los intereses del sector hostelero y turístico de la región. Sobre la mesa, uno de los primeros asuntos que les han enfrentado con la Administración regional es el plantemiento de una tasa turística para el Principado.
-Asturias está más de moda que nunca. ¿Estamos preparados para afrontar este verano o vamos camino de morir de éxito?
-Creo que estamos preparados y, además, es nuestra obligación estarlo. Las perspectivas para este verano son buenas, aunque también debemos reflexionar sobre que no todos los años vamos a registrar crecimientos como los que vivimos tras la pandemia. Llegará un momento en el que el crecimiento se estabilice y, cuando eso ocurra, el objetivo deberá ser consolidar ese volumen de turistas manteniendo la calidad del servicio y diferenciándonos de otros destinos más masificados.
-¿Estamos ya cerca de ese techo de crecimiento que llegó tras la pandemia?
-Sí. Yo creo que el año pasado ya alcanzamos un punto de estabilización, pero es un techo muy positivo. No hablamos de una situación preocupante, sino de conservar lo conseguido. Quizá ya no se trate de atraer más volumen de visitantes, sino de cuidar mejor al turista que nos elige. Ahí es donde Asturias marca la diferencia frente a otras comunidades. Mientras Asturias mantiene cifras similares a las del año anterior, otros destinos turísticos de España, como las islas o Málaga, ya han experimentado un ligero retroceso. Eso demuestra que estamos en una posición privilegiada para seguir creciendo en calidad. La gastronomía, el paisaje y la oferta turística son nuestros principales valores y debemos seguir trabajando en ellos.
-¿Hasta qué punto el contexto geopolítico internacional afecta al turismo en Asturias? Muchas familias optarán por menguar el gasto o los días de vacaciones.
-Todo influye: la subida del combustible, la incertidumbre económica o los conflictos internacionales. Sin embargo, creemos que quien ya ha decidido venir a Asturias intentará mantener ese viaje. Es posible que ajuste su presupuesto y reduzca el gasto, pero no pensamos que vaya a renunciar a sus vacaciones.
-¿El eclipse del 12 de agosto va a eclipsar el verano asturiano?
-Sin ninguna duda supone una oportunidad extraordinaria para posicionar Asturias a escala internacional. Ahora nuestro reto es estar a la altura y conseguir que quienes nos visiten para ver el eclipse se lleven una imagen excelente del destino y quieran regresar en el futuro.
-Otra de las grandes tendencias del verano son los festivales. ¿Cómo valora OTEA este fenómeno?
-Es una tendencia claramente al alza y, por supuesto, tiene impacto en la actividad hostelera. Nosotros apoyamos los festivales porque enriquecen la oferta, igual que ocurre con las fiestas de prao. Lo que reclamamos es que todos compitan en igualdad de condiciones. No puede haber operadores que hagan negocio únicamente durante la temporada alta y desaparezcan después, sin generar empleo estable ni asumir las mismas obligaciones fiscales que las empresas que mantienen su actividad durante todo el año. Las administraciones deben proteger a un sector que representa alrededor del 12 % del PIB y que genera miles de puestos de trabajo.
-¿Cómo llega el sector al verano en materia de personal?
-De puntillas. Es uno de nuestros caballos de batalla. Para poder ofrecer un servicio de calidad necesitamos trabajadores y, además, trabajadores cualificados. Aunque existen miles de personas inscritas en las listas de empleo, la realidad es que muchas ofertas no consiguen cubrirse. Por eso reclamamos a las administraciones un mayor esfuerzo en formación. Necesitamos preparar a quienes quieran desarrollar su carrera profesional en la hostelería. Muchos jóvenes ya no buscan empleos que impliquen trabajar mientras otros disfrutan de su tiempo de ocio. Y la única respuesta posible es seguir invirtiendo en formación y dignificar aún más la profesión.
Nuestra ventaja es que no dependemos exclusivamente del turismo de sol y playa. Podemos atraer visitantes durante todo el año gracias a la gastronomía, la naturaleza, la cultura o los grandes eventos. Ese es el perfil de turista que nos interesa
-OTEA se ha implicado en el proyecto de formación de escanciadores, un ámbito en el que también hay escasez de profesionales. ¿En qué punto está la iniciativa?
-Hemos alcanzado un acuerdo con el SEPEPA para impulsar un certificado de profesionalidad dirigido a trabajadores que ya forman parte del sector y cuentan con una experiencia mínima de entre seis meses y un año. Con un curso específico podrán obtener la acreditación oficial como escanciadores, lo que permitirá reconocer esa especialización y, de cara a la negociación del convenio colectivo, diferenciar esta categoría profesional de la de camarero.
-En el plano legislativo parece que el sector está afrontando numerosos cambios. La tasa turística, el más reciente. ¿Ha sido el primer gran conflicto de esta nueva etapa de OTEA con el Gobierno de Asturias?
-Tenemos una relación fluida y cordial tanto con el Gobierno del Principado como con los ayuntamientos. De hecho, hemos trabajado conjuntamente en medidas muy positivas para el sector, como la regulación de las viviendas de uso turístico o la modificación de la Ley de Espectáculos Públicos. Sin embargo, con la tasa turística sí hemos mantenido un desacuerdo frontal. Es una decisión del Gobierno y, aunque la respetamos, no la compartimos. Consideramos que supone un impuesto más para quienes vienen de vacaciones, resta competitividad a Asturias frente a otros destinos y no aporta beneficios reales al sector.
-¿Qué alternativa plantea OTEA?
-Siempre recordamos un dato importante: la ocupación media anual de los alojamientos hoteleros en Asturias ronda el 51 % y, en el caso del turismo rural, el 25 % o 26%. Puede haber momentos puntuales de saturación en determinadas zonas costeras durante el verano, pero eso no justifica implantar una tasa turística de forma generalizada. El turismo aporta más del 12 % del PIB regional y genera alrededor de 470 millones de euros en impuestos. Creemos que la prioridad debe ser gestionar adecuadamente esos recursos y seguir apoyando un sector que constituye uno de los principales motores económicos y de creación de empleo en Asturias.
-¿Van a adoptar alguna otra medida para oponerse a la tasa?
-De momento hemos presentado nuestras alegaciones. Una vez que la norma se publique, estudiaremos su contenido y, si es necesario, valoraremos acciones jurídicas. Nuestra obligación es defender los intereses del sector hasta donde sea necesario.
-El Gobierno sostiene que la tasa permitirá mejorar los servicios en las zonas con mayor presión. ¿Cómo responden a ese argumento?
El turismo tiene que generar riqueza, pero nunca deteriorar la calidad de vida de quienes residen en esos barrios. Si determinadas zonas requieren una regulación específica para evitar la masificación, nos parece razonable
-Creemos que la recaudación será limitada, especialmente si algunos de los principales municipios deciden no aplicarla. Además, muchos de los problemas que existen en determinadas zonas no están relacionados exclusivamente con el turismo. Tampoco consideramos lógico que unos municipios apliquen la tasa y otros no, cuando los visitantes se desplazan continuamente entre ellos. Por eso pensamos que la medida ni es equitativa ni resolverá realmente los problemas de saturación o de prestación de servicios.
-Además de la regulación de la tasa turística, ¿ha habido otras regulaciones que les hayan afectado?
-En términos generales, creemos que la regulación de las viviendas de uso turístico ha supuesto un paso importante para ordenar su crecimiento. No estamos en contra de este tipo de alojamientos; han llegado para quedarse porque existe una demanda real. Lo que defendemos es que todos compitan en igualdad de condiciones: que paguen los mismos impuestos, cumplan las mismas obligaciones sanitarias y estén sometidos a los mismos controles que el resto. La competencia debe ser leal para todos.
-¿Cómo valoran el nuevo registro de viajeros?
-Nos parece positivo que las viviendas de uso turístico estén sometidas al mismo control que los hoteles y que se conozca quién se aloja en ellas. Además, creemos que sería conveniente reforzar el sistema de entrega de llaves, evitando los cajetines instalados en la vía pública y apostando por una entrega presencial que permita verificar la identidad de los huéspedes.
-¿Están de acuerdo con la declaración de zonas tensionadas?
-Sí. La prioridad debe ser garantizar la convivencia con los vecinos. El turismo tiene que generar riqueza, pero nunca deteriorar la calidad de vida de quienes residen en esos barrios. Si determinadas zonas requieren una regulación específica para evitar la masificación, nos parece razonable. Los que trabajamos en el sector turístico también somos vecinos y debemos encontrar un equilibrio entre el desarrollo turístico y la convivencia.
La tasa turística ni es equitativa ni resolverá realmente los problemas de saturación o de prestación de servicios
-Entonces, ¿la tasa turística es el único punto de fricción con el Gobierno?
-Sí, es el principal conflicto. Después puede haber diferencias puntuales, pero también es justo reconocer las medidas positivas que se han adoptado.
-¿Cuál es la postura de OTEA respecto al peaje del Huerna?
-Creemos que es injusto, especialmente teniendo en cuenta el estado en el que se encuentra la infraestructura. Cerca del 70% de los turistas que llegan a Asturias lo hacen por carretera, por lo que mejorarlo debería ser una prioridad para las administraciones.
-¿El AVE ha respondido a las expectativas del sector?
-Ha sido muy positivo, pero queda camino por recorrer. Es necesario seguir reduciendo los tiempos de viaje, mejorar las frecuencias y resolver las limitaciones, especialmente en la variante de Pajares. Nuestro objetivo debe ser situarnos al mismo nivel que otras comunidades.
No puede haber operadores que hagan negocio únicamente durante la temporada alta y desaparezcan después, sin generar empleo estable ni asumir las mismas obligaciones fiscales que las empresas que mantienen su actividad durante todo el año.
-En cuanto a conectividad aérea, este otoño desaparecerá la conexión con Londres. ¿Consideran prioritario recuperarla?
-Sin duda. Londres es un destino estratégico tanto por volumen de viajeros como por capacidad de conexión internacional. Ahora bien, estas decisiones dependen de las compañías aéreas y de sus estrategias comerciales. Confiamos en que el buen momento que vive el aeropuerto de Asturias y el crecimiento de la demanda animen a otras aerolíneas a cubrir esa ruta.
-Llevamos años hablando de desestacionalizar el turismo. ¿Se está avanzando?
-Es uno de los grandes retos y también una de las grandes oportunidades de Asturias. Nuestra ventaja es que no dependemos exclusivamente del turismo de sol y playa. Podemos atraer visitantes durante todo el año gracias a la gastronomía, la naturaleza, la cultura o los grandes eventos.
-Lleva ya seis meses como presidente de OTEA. ¿Qué balance hace de esta etapa?
-Han sido meses muy intensos. Aunque llevaba una década formando parte del equipo de la anterior dirección, asumir la presidencia supone una responsabilidad completamente distinta. En este tiempo hemos tenido que afrontar asuntos muy importantes, como la tasa turística o la regulación de las viviendas de uso turístico, pero también hemos seguido reforzando el trabajo de la organización. Mi objetivo es que OTEA continúe siendo una asociación cercana, útil y unida.
-¿Cuáles serán las principales batallas del sector este año, además de la tasa turística?
-Hay varios asuntos que nos preocupan. Uno es la escasez de personal. Otro es el incremento de las bajas por incapacidad temporal, que está suponiendo un importante coste para las empresas. Nuestro objetivo es defender la rentabilidad del sector. Si las empresas son viables económicamente, pueden invertir en mejores instalaciones, ofrecer mejores servicios y generar empleo de calidad.
-Hay quien reprocha que los trabajadores de la hostelería no están suficientemente valorados. ¿Qué les respondería usted?
-El mercado laboral ha cambiado y las expectativas de los trabajadores también. Hoy existe una mayor exigencia en cuanto a conciliación y calidad de vida, que entendemos. Por eso el sector ha evolucionado. Cada vez se respetan más los descansos, las jornadas son más ordenadas que hace años y los empresarios hacen un esfuerzo importante por fidelizar a sus plantillas.
Cuando un bar cierra, el pueblo pierde vida. También pierde atractivo turístico y capacidad para fijar población
-Otro de los grandes retos en el relevo generacional. Cierran más bares que abren.
-Es un problema enorme. Los bares y restaurantes forman parte de la identidad de Asturias y de España. No son solo negocios: son lugares de encuentro, espacios de convivencia y, en muchos pueblos, auténticos centros sociales. Cuando un bar cierra, el pueblo pierde vida., atractivo turístico y capacidad para fijar población. Por eso las administraciones deberían apoyarles.
-¿De qué forma?
-No tiene sentido que un bar de un pueblo soporte las mismas cargas que un establecimiento del centro de una ciudad. Si queremos mantener vivos nuestros pueblos, necesitamos conservar ese tejido hostelero, o corremos el riesgo de quedarnos con ciudades y municipios dominados por grandes cadenas y franquicias.
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