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Los efectos adversos de la protección a la siderurgia: el metal asturiano reclama ayudas por los nuevos aranceles a las importaciones de acero

El Gobierno regional espera que ArcelorMittal desbloquee el horno eléctrico de Avilés con la entrada en vigor de las medidas de apoyo a la siderurgia europea

Un soldador en el interior de una de las grandes estructuras que fabrican las empresas asentadas en Avilés. | Ricardo Solís

Un soldador en el interior de una de las grandes estructuras que fabrican las empresas asentadas en Avilés. | Ricardo Solís

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Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

Las medidas para proteger a la siderurgia pueden poner en aprietos a las empresas asturianas transformadoras de metal que están enfocadas en la exportación. Lo destacó ayer el presidente de Femetal, Antonio Fernández-Escandón, que reclamó ayudas para esas empresas.

La Unión Europea (UE) ha activado las nuevas reglas que recortan en un 47% el volumen de acero que puede entrar en el mercado comunitario libre de aranceles (18,3 millones de toneladas) y elevan hasta el 50% (frente al 25% actual) el recargo sobre el resto de importaciones. Es una medida con la que la UE pretende proteger a la industria siderúrgica europea de la sobreproducción global, en especial de China.

«Desde el Gobierno del Principado consideramos que son unas medidas necesarias y desde el ámbito de las empresas del sector siderúrgico las consideraban imprescindibles para tomar decisiones en el ámbito de la inversiones», señaló Juan Carlos Campo, viceconsejero de Industria. En esa línea, Campo añadió que lo que ahora espera el Gobierno regional es que, en ese nuevo marco de «estabilidad» –los aranceles se suman al mecanismo de ajuste en frontera por carbono– «se tomen decisiones que permitan garantizar el futuro de la siderurgia en Asturias o, lo que es lo mismo, el futuro de la siderurgia en España». Con esas palabras, Juan Carlos Campo se refería a los proyectos de descarbonización que tiene pendientes ArcelorMittal en Asturias. El consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, fue más explícito y se refirió directamente al «proyecto de electrificación de la acería de Avilés o la construcción de un nuevo horno de arco eléctrico».

Los aranceles a las importaciones de acero protegerán a la siderurgia, pero pueden lastrar a las empresas asturianas transformadoras del metal que están enfocadas en la exportación. «Tenemos que ver cómo se puede manejar el tema, de forma que las empresas del metal exportadoras tengan unas ayudas en el sentido de que puedan compensar el sobrecoste del acero europeo con respecto al que viene de otros países como China o India», apuntó Antonio Fernández-Escandón, presidente de la patronal Femetal, consciente de que algunos productos siderúrgicos que utiliza la industria transformadora de la región proceden de fuera de la UE y pueden encarecerse el suministro. Un aumento de los costes puede afectar a la competitividad de la industria del metal asturiana en los mercados internacionales.

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