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Por qué es tan importante el primer supercomputador que estrena Asturias: una capacidad equivalente a miles de portátiles y diez años menos para diseñar nuevos materiales

El rector Ignacio Villaverde y el consejero Borja Sánchez destacan la relevancia de que el Principado se incorpore a la Red Española de Supercomputación (RES): "Es esencial para seguir en la carrera de la ciencia de vanguardia"

Los investigadores piden ir un paso más allá y dotar a la región de un centro donde poder trabajar y colaborar de forma conjunta

El «MareNostrum», ubicado en Barcelona, uno de los supercomputadores más potentes de Europa. |

El «MareNostrum», ubicado en Barcelona, uno de los supercomputadores más potentes de Europa. | / A. G.-O.

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Oviedo

La incorporación de la Universidad de Oviedo a la Red Española de Supercomputación (RES), adelantada por LA NUEVA ESPAÑA, dotará a Asturias de un equipamiento de vanguardia que permitirá a los investigadores asturianos multiplicar su capacidad de cálculo, abordar nuevos campos de investigación y competir al mismo nivel con grupos científicos nacionales e internacionales. La infraestructura, Asturcón, se ubicará en el centro de procesamiento de datos del Principado y este viernes fue presentada oficialmente por el rector Ignacio Villaverde y el consejero de Ciencia, Borja Sánchez.

Llevamos mucho tiempo trabajando para poder decir que Asturias tiene un equipamiento científico singular y que la Universidad de Oviedo podrá poner a disposición de los investigadores un equipamiento que nos dará un músculo investigador esencial para seguir en la carrera de la ciencia de vanguardia”, destacó Villaverde.

El Rector insistió en que “es un avance enorme para la Universidad” y recordó que, durante una visita al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), les explicaron que la diferencia entre la investigación que desarrollaban allí en genética y cáncer y la asturiana “no era nuestra capacidad investigadora o nuestro conocimiento, sino que ellos tenían capacidad de computación”.

Esta tecnología permitirá, por tanto, a la región incrementar su capacidad de computación en ámbitos como la secuenciación genética o la física de partículas. “El Instituto de Ciencias Tecnológicas Aeroespaciales podrá realizar cálculos muchísimo más rápido con datos cosmológicos”, ejemplificó Sánchez. En resumen, “disciplinas con una gran necesidad de supercomputación podrán desplegar su trabajo”. El Consejero destacó, además, que Asturias pasa a contar con una Infraestructura Científico-Tecnológica Singular (ICTS).

En término de plazos, disponer de un supercomputador puede reducir hasta diez años el diseño de nuevos materiales. “El desarrollo de nuevos medicamentos, nuevas técnicas o nuevos materiales sería probablemente imposible porque tardarías muchísimo más y económicamente no sería viable”, explicó Isidro González, integrante de la comisión técnica del Clúster de Computación Científica de la Universidad.

Iván Aitor Lucas (director general de Innovación), Ignacio Villaverde, Borja Sánchez e Irene Díaz (vicerrectora de Investigación) presentan el proyecto a los investigadores.

Iván Aitor Lucas (director general de Innovación), Ignacio Villaverde, Borja Sánchez e Irene Díaz (vicerrectora de Investigación) presentan el proyecto a los investigadores. / A. G.-O.

Además, la entrada a la RES abrirá la puerta a que los equipos de investigación de la Universidad de Oviedo puedan concurrir a las convocatorias nacionales de recursos de supercomputación y que puedan operar con el MareNostrum 5, ubicado en Barcelona, con capacidad equivalente a 380.000 portátiles trabajando a la vez, lo que le permite realizar en una hora lo que a un ordenador doméstico le llevaría 46 años.

El investigador resaltó que la incorporación a la red supone “una ventaja competitiva y poder hacer ciencia; poder implicarse en proyectos mucho más ambiciosos y estar en la comunidad nacional e internacional”. “Hoy en día nadie serio concibe hacer ciencia sin un clúster de computación científica o sin un supercomputador detrás al que puedas acceder en unas condiciones razonables”, aseguró.

No obstante, defendió que este paso no debe quedarse aquí. “Debería ser la semilla de un plan ambicioso del Principado de Asturias, de la Universidad de Oviedo, del CSIC y de todas las instituciones científicas de la comunidad para dotarse de un centro donde podamos colaborar y trabajar los investigadores que necesitamos este tipo de recursos”, reclamó.

Aunque en un primer momento Asturcón se ubicará en el actual centro de procesamiento de datos del Principado, desde la Consejería de Ciencia, la idea es trasladarlo posteriormene al centro de datos del pozo San Jorge, en Aller. El objetivo es que entre en funcionamiento en las próximas semanas, una vez se firme el convenio de colaboración con el Barcelona Supercomputing Center (BSC), ya que Asturias reutilizará dos módulos de una versión anterior del proyecto catalán MareNostrum.

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