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Las tierras raras que curan el cáncer: el HUCA impulsa técnicas de radiología vascular que permiten tratar tumores con alta precisión

Los radiólogos emplean materiales radiactivos como el itrio: "Nuestros procedimientos son muy poco agresivos y acortan los tiempos de hospitalización"

El HUCA se consolida como referente nacional en radioembolización hepática, una alternativa eficaz para los pacientes con cáncer de hígado

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

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Pablo Álvarez / Amor Domínguez

Oviedo

El paciente presenta un hepatocarcinoma (tumor en el hígado). Con 79 años, y debido a su notable fragilidad, no es un candidato adecuado a una cirugía convencional. Se impone buscar una alternativa menos agresiva, más precisa, más personalizada y, sin embargo, de eficacia al menos similar. ¿Existe tal opción?

La respuesta aparece por el fondo del pasillo: cuatro sanitarios y un carrito que porta una pequeña urna. Dentro de la urna de metacrilato hay un recipiente cilíndrico, traslúcido, que a su vez tiene en su interior un contenedor de plomo, de color oscuro. Y dentro del contenedor viene la sustancia "mágica" que necesita el paciente para curarse; o, al menos, para ralentizar o cronificar su proceso tumoral.

Esa sustancia es un compuesto radiactivo: "Son microesferas de vidrio que transportan partículas de itrio 90", explica Carmen Vigil Díaz, especialista del servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), mientras agita el contenedor.

Tratamiento personalizado y seguro

El itrio es un metal derivado de tierras raras capaz de destruir el tejido en un radio de un centímetro alrededor del punto en el que se deposita. "Es un tratamiento totalmente personalizado para cada paciente y muy seguro, porque sólo radia la zona en la que se coloca, mientras que el resto del órgano no recibe daño", señala la doctora Vigil.

La médica de Nuclear viene acompañada de un enfermero de su servicio, y también de un adjunto y un residente del área de Radiofísica y Protección Radiológica, cuyo cometido es garantizar que todo el material radiactivo ha quedado en el organismo del paciente y no anda danzando por el recinto hospitalario ovetense.

¿Y cómo se hace llegar hasta el tumor este itrio rigurosamente encapsulado? Los artífices de esta tarea son los especialistas del área de Radiología Vascular Intervencionista del HUCA. Con sus chalecos y gafas plomados, para protegerse de la radiación, ellos son los responsables de administrar el material radiactivo al paciente. Lo hacen mediante un microcatéter (un tubito muy largo y delgado) que se introduce en la arteria a la altura de la ingle y llega al hígado. El itrio es empujado mediante un suero hasta alcanzar el lugar indicado.

"El radiofármaco es preparado por el fabricante para cada paciente de manera individualizada", indica Susana Sanmartino González, responsable de la sección de Radiología Vascular Intervencionista del HUCA. El complejo sanitario ovetense lleva a cabo cada año entre 35 y 40 procedimientos de esta naturaleza, que implican una estrecha coordinación de Radiología, Nuclear, Física y Digestivo. Se trata, en definitiva, de una radioterapia por vía intraarterial, más precisa y segura que la radiación aplicada desde el exterior.

El HUCA, referente nacional

El HUCA se está consolidado como referente nacional en este procedimiento, radioembolización hepática, una alternativa eficaz para los pacientes con cáncer de hígado. Algunas palabras del argot médico requieren una cierta explicación. Embolizar significa tapar, taponar. En este caso, el itrio viene a taponar los vasos que alimentan de sangre al tumor. Otras técnicas consisten en taponar hemorragias o sangrados que se producen en cualquier zona del cuerpo, con frecuencia en pacientes que están anticoagulados. Cuando esta tarea la realizan los radiólogos con sus finísimos tubos a través de las venas y arterias, y guiados por imagen, se denomina embolar.

"La radioembolizacion hepática es un ejemplo de trabajo multidisciplinar bien hecho que se centra en las personas; es medicina basada en valor que se hace posible y ofrece buenos resultados gracias a la generosidad, el compromiso y el espíritu de cooperación de todos los profesionales implicados", puntualiza la doctora Sanmartino.

La médica responsable de la sección de Radiología Vascular Intervencionista del HUCA destaca que "solemos tratar a pacientes frágiles con poca opción de una cirugía abierta u otra acción más invasiva".

El pasado mes de enero, la responsable de la unidad y su compañera Ana de Menezes Falcão mantuvieron una reunión con la consejera de Salud del Principado, Conchita Saavedra, en representación de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), para explicarle las bondades de esta disciplina y los avances recientes.

Los radiólogos que curan a través de las arterias reclaman más espacio

Los radiólogos que curan a través de las arterias reclaman más espacio

Evolución de la especialidad

Ana de Menezes y Susana Sanmartino resumen la evolución histórica. El radiólogo ha pasado de ser un médico sentado en una sala a oscuras, informando radiografías, a desarrollar un amplio abanico de procedimientos de alta complejidad. "El resultado son técnicas mínimamente invasivas, guiadas por imagen, que se han convertido en un pilar fundamental en el tratamiento de múltiples patologías", argumentan.

En los últimos lustros, la especialidad ha conquistado numerosos espacios intervencionistas que han transformado lo que era un enfoque mayormente diagnóstico en un variado repertorio de protocolos con finalidad curativa. Y esta nueva tendencia ha derivado en dos subespecialidades que aún no disponen de un reconocimiento oficial como tales: la neurorradiología intervencionista, que tiene como ámbito principal la cabeza (ictus, aneurismas...); y la radiología vascular intervencionista, que a través de venas y arterias (eso es lo que significa el prefijo "endo"-vascular) actúa en el cuerpo y las extremidades.

Los especialistas se esfuerzan en adquirir nuevas competencias a base de demostrar que sus procedimientos son menos agresivos y, al menos, tan precisos y eficaces como las cirugías abiertas o con laparoscopia. Con la ventaja de que, en virtud de esa menor agresividad, "los periodos de hospitalización son más breves, lo que supone reducir el consumo de recursos", asevera Ana de Menezes.

Tres mujeres y dos hombres

En un espacio tradicionalmente acaparado por hombres, la plantilla médica actual del área la integran tres mujeres (la tercera es Claudia Pinilla Rivas) y dos hombres (Miguel Martínez-Cachero García y Carlos Ariza Molina). Y sus números son, a su juicio, muy reveladores: en la década que media entre 2015 y 2025, el volumen de intervenciones en el HUCA ha aumentado de 2.450 a 3.450. Y, dentro de estas cifras totales, de unas 400 urgencias se ha pasado al entorno de las 700. En resumen, "un tercio más de intervenciones y el doble de urgencias", puntualiza la doctora Sanmartino.

Debido a esta expansión de la cartera de servicios, "las guardias son intensas y se vive la presión de tener una vida en las manos, ya que al menos uno de cada cinco pacientes son urgentes porque están en riesgo vital", añade la médica ovetense. Y agrega: "Somos el único centro de referencia para toda Asturias; por eso nos llegan pacientes de todos los hospitales de la región".

"La radiología ha pasado de ser una herramienta fundamental de diagnóstico a serlo ahora del tratamiento", reitera Ana de Menezes.

EN IMÁGENES: La unidad de radiología del HUCA

EN IMÁGENES: La unidad de radiología del HUCA / Luisma Murias / LNE

Los sangrados

En el catálogo de urgencias predominan los sangrados. Por ejemplo, las hemorragias digestivas por una úlcera duodenal, o por un pólipo en el colon. "Muchas veces, las controlamos con emboliación, sin necesidad de operar", afirma la doctora De Menezes.

En los sangrados, taponan; en otras circunstancias, hacen justamente lo contrario: destaponan. Son cuadros habituales las obstrucciones de la vía biliar o de la vía urinaria, potenciales generadoras de infecciones graves (sepsis), o las fístulas de diálisis trombosadas, o las embolias de pulmón... En todos estos supuestos, la radiología vascular intervencionista aporta maniobras de desobstrucción.

Otras intervenciones frecuentes son las embolizaciones de hemorragias por traumatismo, las colocaciones de stents o balones de angioplastia en traumas vasculares o los tratamientos de sangrados postquirúrgicos espontáneos.

"La lista de patologías que pueden diagnosticarse y tratarse mediante terapias intervencionistas está en continuo crecimiento", enfatizan las doctoras Susana Sanmartino y Ana de Menezes. Las dos especialistas del HUCA reclaman "una cosa tan sencilla como que la radiología vascular intervencionista ocupe en el sistema sanitario el espacio que más conviene a los pacientes y al conjunto de la sociedad".

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