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Los futuros médicos se lanzan al Sella antes de sumergirse en los libros y los apuntes del examen MIR

Casi un millar de estudiantes participa en el descenso del río asturiano, en una refrescante y festiva jornada de bienvenida en Arriondas: "Es un plan perfecto para comenzar esta aventura"

El Sella da un respiro a los estudiantes del MIR: "Es una experiencia que nos motiva mucho"

Nacho Blanco

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Nacho Blanco

Arriondas (Parres)

Superar el examen de Médico Interno Residente (MIR) es una carrera de fondo para las decenas de miles de estudiantes que cada enero prueban suerte para acceder a una plaza de formación sanitaria especializada. A todos ellos les esperan largas jornadas de estudio y muchas horas de biblioteca, pero antes de sumergirse por completo en los libros y los apuntes, algunos han decidido concederse un respiro.

Cerca de un millar de aspirantes a médicos residentes se dieron cita este domingo en Arriondas para participar en el SellaMIR, una peculiar jornada de bienvenida que permite a los estudiantes conocer el Principado de una forma diferente antes de afrontar los meses más intensos de preparación. La iniciativa, organizada por Grupo Joker y que este año ha llegado a su octava edición, incluía una fiesta privada en las inmediaciones del puente de Toraño.

Uno de los responsables de la organización, Adrián Méndez, destacó la importancia de este tipo de encuentros para que los alumnos "se olviden de todo el estudio de la semana y puedan conocerse entre ellos". Más del 90 % de los participantes procede de fuera de Asturias y lleva menos de un mes en la comunidad, por lo que, en opinión del Méndez, "bajar el Sella es una gran manera de que conozcan nuestra región".

Muchos de los participantes ya habían disfrutado alguna vez de las aguas del Sella, aunque en esta ocasión la experiencia tenía un significado especial para ellos. Carlota García-Quílez, natural de Sevilla, fue la integrante más experimentada de su grupo. Había descendido el río en dos ocasiones junto a su familia, aunque, entre risas, comentaba con sus amigas que "esta vez va a ser un poco diferente".

Junto a ella remaron Zaira Gómez, de La Coruña; Paula Ruiz, de Málaga, y Lucía Izquierdo, de Cuenca. Estudiaron la carrera en Santiago de Compostela y valoran muy positivamente el ambiente que han encontrado a su llegada a Oviedo. "Tiene mucho verde, la ciudad está muy limpia y hay mucha gente por la calle", afirman.

El SellaMIR reunió a cerca de un millar de jóvenes, según los datos facilitados por Grupo Joker. Un total de 18 autobuses partieron a las diez de la mañana desde Oviedo con destino a las instalaciones de Cangas Aventura. Y, aunque la mayoría de los participantes eran de fuera de Asturias, tampoco faltaron asturianos.

Ese era el caso de Alba Adán, de La Felguera; Eva Rubín, de Oviedo, y Félix Dosal, de Ribadesella, que compartían canoa con Ricardo Díez, de Ponferrada. Todos habían realizado el descenso en otras ocasiones, aunque eso no disminuía las ganas de repetir. "Nos parece una manera muy buena de conocer Asturias, incluso para la gente que es de aquí", aseguraron. Ninguno ha decidido todavía definitivamente qué especialidad elegirá, aunque algunos, como Félix Dosal, reconocían tener ya bastante claro el camino que quieren seguir.

Desde Galicia llegaron los ferrolanos Eduardo Rouco, Daniel Estévez y su hermano Jacobo. Los tres conocían Asturias, tras haber asistido al festival Boombastic, en Llanera. Es Daniel quien se prepara este año para el examen MIR. El gallego prefiere no pensar todavía en la especialidad que escogerá para su MIR, porque, según "aún queda lejos". Lo que sí tiene claro es que bajar el Sella "es un plan perfecto para comenzar esta aventura". Sus compañeros bromearon con la experiencia que está viviendo Daniel: "Yo me presentaría; solo veo fiesta", comentó riendo Jacobo Estévez.

En el grupo de Carlota García-Quílez tampoco quieren pensar todavía en el examen. "Ya llegará el momento de ponernos nerviosas", dicen. Con esa misma filosofía de disfrutar el presente afrontan estas primeras semanas en Asturias Jesús Sánchez, de Salamanca; Jesús Pérez, de Benavente; y Marta Vallecillo, de Olivenza. Como la mayoría de los participantes, llevan apenas un mes en el Principado y consideran que el descenso "viene muy bien para desestresar".

Para amenizar la jornada, Sánchez y Pérez habían preparado una garrafa de kalimotxo, "para los de Madrid para arriba", mientras que Vallecillo aportaba una botella de rebujito, "para los de Madrid para abajo", bromeaban.

Otros grupos optaron por una alternativa más asturiana. Josu Latorre, de Soria; Pelayo Gilvázquez, de Oviedo; los hermanos Javier y Ricardo del Palacio, de Miranda de Ebro; Alejandro Vallecillo, de Granada; y Marcos Delgado, de Málaga, brindaban con sidra antes de comenzar el descenso. "Está muy buena; hoy entra muy bien", comentaban al unísono.

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