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El ovetense pionero que ha dado nombre al asteroide "14918 Gonzálezalegre": documentó un eclipse histórico desde el Naranco en 1860

La labor de José González Alegre, que entonces era estudiante de doctorado, quedará reconocida para siempre con la identificación de un cuerpo celeste descubierto por el astrofísico hispanovenezolano Orlando Naranjo: "Un pedazo del Sistema Solar llevará ahora su nombre"

La familia de González Alegre, recibiendo la lámina conmemorativa

La familia de González Alegre, recibiendo la lámina conmemorativa / Nacho Blanco

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Nacho Blanco

Oviedo

Hace más de siglo y medio, en 1860, Oviedo pudo disfrutar de un gran eclipse solar que cubrió los cielos de la ciudad. Sobre las faldas del Monte Naranco, uno de sus documentadores fue José González Alegre y Álvarez (Oviedo, 1830-1918), estudiante de doctorado de la Universidad de Oviedo. Y ahora, curiosamente en mitad de la cuenta atrás del esperado eclipse del 12 de agosto que traerá un aluvión de visitantes a la región, ha sido homenajeado con el bautizo de un asteroide con su nombre.

La familia de González Alegre, quien fue abogado de profesión, estuvo presente este lunes en la biblioteca del Edificio Histórico de la Universidad para recibir una lámina conmemorativa de la mano del rector de la Universidad, Ignacio Villaverde. Su bisnieto, Plácido Prada Álvarez-Buylla, así como su tataranieto, Plácido Prada hijo, recibieron el reconocimiento a su antepasado como "una sorpresa muy agradable". "Mi padre estudió la historia de la familia, incluso publicó un libro en 2019, por lo que estamos muy agradecidos y orgullosos", comenta Plácido Prada hijo. Eso sí, reconocen que "lo que no conocíamos era que un asteroide fuese a llevar su nombre".

El descubridor del cuerpo celeste fue Orlando Naranjo, astrofísico hispanovenezolano que tiene en su currículum más de 600 planetas menores descubiertos. Este último, en enero de 1994, añadirá a su complicado nombre científico de "14918 (1994 BP4)" el más identificable apellido de "Gonzálezalegre". Así, sin espacios, en honor al joven estudiante que hace siglo y medio divulgó en la capital del Principado aquel eclipse.

En su intervención, antes de comenzar su conferencia sobre los asteroides, Naranjo se dirigió a la familia del homenajeado. "Un pedazo del Sistema Solar llevará eternamente el nombre de González Alegre, y por eso, hoy me encargo de entregároslo", comentó el astrofísico, emocionado.

De izquierda a derecha: Irene Díaz, Orlando Naranjo, Plácido Prada hijo, Plácido Prada etc, Noemí Pinilla-Alonso, e Ignacio Villaverde

De izquierda a derecha: Irene Díaz, Orlando Naranjo, Plácido Prada hijo, Plácido Prada etc, Noemí Pinilla-Alonso, e Ignacio Villaverde / Nacho Blanco

Por su parte, Ignacio Villaverde, rector de la Universidad, presentó el acto junto a la vicerrectora de investigación de la institución académica, Irene Díaz. En su intervención destacó el bonito gesto de Naranjo y de Noemí Alonso-Pinilla, astrofísica del Instituto de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), promotora de la idea: "Hace 166 años, hubo una persona que ante la noticia de que iba a suceder algo en el cielo, decidió darle valor al conocimiento científico. Qué bonito es que ahora dos grandes astrofísicos, en vez de poner su propio nombre, realicen este homenaje".

Gracias a la iniciativa de Alonso-Pinilla, la Unión Astronómica Internacional aprobó la nueva denominación del asteroide descubierto por Naranjo hace 32 años. Este reconocimiento a González Alegre destaca el importante papel que tuvieron los observadores no profesionales en el estudio y divulgación de la astronomía en la España del siglo XIX.

14918 Gonzálezalegre (1994 BP4)

El proceso de descubrimiento de un asteroide es el siguiente: cuando se avista uno de estos cuerpos celestes, primero se le asigna un código de acuerdo al año y el mes en que se descubre. Su nomenclatura funciona dividiendo los meses en quincenas, por ejemplo, en el caso del 14918 Gonzálezalegre (1994 BP4), fue descubierto el 21 de enero de 1994.

De ahí viene la letra “B”, que ordena las quincenas del año con las letras del abecedario. Los últimos caracteres, en este caso correspondientes a “P4”, vienen designados por el número de asteroides descubiertos en este periodo de tiempo. En este contexto, sería el número 115, para la que se necesita dar cuatro vueltas al abecedario hasta llegar a la letra “P”. Además, el cuerpo celeste en cuestión se moverá entre las órbitas de Marte y Júpiter, con un periodo orbital de 5.18 años.

Gráfico de la órbita del asteroide

Gráfico de la órbita del asteroide / Orlando Naranjo

Un asteroide con firma venezolana

El cuerpo celeste fue descubierto hace 32 años en el Observatorio Nacional de Llano del Hato, ubicado en Mérida (Venezuela). El lugar está situado a unos 3.600 metros de altitud, lo que permite que “las observaciones hechas allí puedan cubrir partes del hemisferio sur y partes del hemisferio norte”, comenta su descubridor.

Ignacio Villaverde, rector de la Univesidad, durante el acto

Ignacio Villaverde, rector de la Univesidad, durante el acto / Nacho Blanco

Además, Orlando Naranjo compara el eclipse del próximo 12 de agosto, en el que Asturias tendrá una localización privilegiada para su observación, con el ocultamiento que cubrió el sol en 1998: “Lo observamos en una pequeña isla dependiente de Venezuela llamada el archipiélago de los Monjes. Todo apunta a que va a ser muy parecido al que veremos en agosto”.

Este acto se enmarca en el programa de divulgación de la Universidad de Oviedo con motivo del eclipse total de Sol del 12 de agosto, y con el objetivo de acercar la astronomía y la astrofísica al público general, así como garantizar una observación libre de riesgo del fenómeno.

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