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Ni la sombra da tregua: Asturias se derrite a temperaturas de Cádiz y todos buscan refugio acuático

Los bañistas de la costa y los de interior, que rozaron los casi 40 grados en el suroccidente, se quejan de que "los veranos cada vez son más calurosos"

Las playas y ríos vivieron una jornada de máxima afluencia para hacer frente a un ambiente "asfixiante" por momentos

La ola de calor golpea con fuerza en Asturias: las playas se llenan de bañistas y los parques se convierten en refugios climáticos

VIDEO: A. Domínguez D. Taneva / FOTO: Marcos León

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Z. Varas / D. Taneva / A. M. Serrano / A. G. Villanueva / E. F. Mallada

Oviedo / Gijón / Luarca / Oviedo / Langreo

Asturias amaneció este lunes con el termómetro al borde de batir récords y, conforme avanzaban las horas, el calor fue convirtiéndose en el gran protagonista de la jornada. Lo que otras veces parecía cosa del sur, esta vez hizo sudar al Principado. Salas alcanzó los 39,3 ºC, Baiña (Mieres) y Soutu (Tineo) llegaron a los 38,6 ºC, Panizales (Amieva) marcó 38,3 ºC y Cabrales rozó los 38 ºC. Mientras tanto, la Agencia Estatal de Meteorología mantenía avisos por altas temperaturas en buena parte del territorio, con especial incidencia en la zona suroccidental.

Y claro, cuando el sol aprieta de esta manera, casi como en Cádiz y otros grandes destinos de sol, no hay mucho misterio: quien pudo escapó al agua. Playa, río o cualquier rincón donde meter los pies (y el resto del cuerpo). Porque una cosa está clara: cuando el sol calienta a máximos, hasta el más friolero acaba diciendo que "igual un bañín sí que entra".

San Lorenzo, llena hasta la bandera

En Gijón, San Lorenzo volvió a convertirse en el gran refugio frente al calor. Toallas prácticamente sin distancia entre unas a otras, sombrillas abiertas desde primera hora y un ir y venir constante de bañistas buscando aliviar una jornada de las que hacen historia.

Fausto Salvent y su hijo Jorge, vecinos de la ciudad, salían encantados del agua. Coincidían en que el mar ofrecía una de sus mejores versiones. "Como tira el viento, el agua está muy buena, además hace un día espectacular", explicaban tras salir del agua. Ambos reconocían que ya notan el mar "un poco más calentito" que al principio de la temporada y aseguraban que los veranos son cada vez más calurosos.

No todos compartían el entusiasmo. Raúl Molina y Beatriz Pastrana, llegados desde Madrid y acostumbrados al Mediterráneo, recibieron el clásico bautismo cantábrico. "Está muy fría. Nosotros solemos ir al Mediterráneo y se nota mucho la diferencia", señalaban entre risas mientras se hacían aguadillas en la orilla. Eso sí, admitían que el primer impacto dura poco. "Cuesta entrar, pero luego ya se está genial. Además, hoy ayuda que hace muy buen día", explicaban.

Chapuzones en San Lorenzo, esta mañana.

Chapuzones en San Lorenzo, esta mañana. / Marcos León

En Luarca, ni los murcianos se libran

Si alguien pensaba que venir desde Murcia garantizaba inmunidad frente al calor, los hermanos Paula y Eduardo González desmontaban la teoría. Están acostumbrados a las altas temperaturas, sí, pero reconocían que este verano en Luarca tampoco está dando mucha tregua. Como cada año, viajaron para pasar unos días donde nació su padre y donde la familia tiene casa. Buscaban descanso… y también un poco de fresco. Lo segundo, esta vez, no apareció.

"Aguantamos bien el calor, pero el agua está muy fría", resumía Eduardo antes de lanzarse igualmente al baño. Porque una cosa es protestar y otra muy distinta renunciar al chapuzón. Después de jugar con pistolas de agua, acabaron dentro del mar. ¿La sensación? "Mucho mejor así".

Los hermanos de Murcia paloma y Eduardo González, con padre de Luarca.

Los hermanos de Murcia paloma y Eduardo González, con padre de Luarca. / A. M. Serrano

Oviedo también tiene su refugio en Las Caldas

Lejos de la costa, muchos ovetenses encontraron su habitual oasis en Las Caldas. Allí, el Nalón se convirtió en la alternativa perfecta para aquellos que quieren intercambiar la arena por las piedras. "No necesariamente lo prefiero antes que la playa, pero como está más cerca de Oviedo, pues vengo aquí", explica Mateo Winogrand, que asegura ir cada vez que puede.

Natalia Huergo añade otra ventaja: "No me gusta la arena y a la playa no puedo ir con el perro". Mientras, Eloy Iglesias destaca que la temperatura del agua "está ideal" y que esa zona bajo el puente colgante resulta especialmente segura para el baño.

El ambiente también marca diferencias. "En la playa oyes voces y aquí, pájaros", resume Nacho Cortizo. Y, visto el panorama, no parece mal plan cambiar las olas por el rumor del río.

Abanicos por la calle, en Oviedo, este lunes.

Abanicos por la calle, en Oviedo, este lunes. / Miki López

Un mar más cálido En Salinas, el movimiento era constante desde primera hora de la mañana. Decenas de bañistas y surfistas ocupaban ya el arenal cuando Roberto Rodríguez e Isabel Sanz salían del agua y emprendían el camino de regreso a sus domicilios a la hora de comer. Ambos, habituales de la playa castrillonense, coincidían en que el estado del mar ha cambiado en las últimas semanas, aunque advertían de que esa sensación de agua más fría no debe ocultar una realidad: la temperatura sigue siendo anormalmente elevada para esta época del año.

Rodríguez explicaba que el viento de nordés de los últimos días ha enfriado la capa superficial del mar, pero recalcaba que el agua continúa "dos o tres grados por encima de lo que debería" en estas fechas. A su juicio, la repetición de olas de calor en la costa asturiana empieza a ser llamativa. "Es increíble que vengan tantas olas de calor en esta zona, alguna incluso en mayo, eso no lo habíamos visto en Asturias en la vida", afirmaba. También defendía que el litoral ayuda a sobrellevar mejor las altas temperaturas, aunque desmontaba uno de los tópicos sobre Salinas: pese a su fama, considera que sus olas "no son las mejores para surfear", aunque eso no evita que cada verano atraigan a numerosos aficionados.

Sanz compartía el diagnóstico sobre el cambio experimentado por el agua, aunque lo atribuía principalmente a las corrientes marinas. "Hace un mes estaba mucho más caliente", señalaba, antes de recordar que las mejores sesiones de surf llegan cuando la playa recupera la tranquilidad. "La mejor época para surfear es cuando menos gente hay en la playa, estando lleno es muy complicado. Aun así, nosotros vivimos aquí y la disfrutamos", resumía mientras abandonaba un arenal que, pese a no haber llegado todavía el mediodía, ya presentaba una notable afluencia de visitantes.

Srurfistas en Salinas.

Roberto Rodríguez e Isabel Sanz, en Salinas. / Lne

En las Cuencas el río gana la partida a la playa

Si hay un lugar donde el río le gana la partida a la playa ese es Puente D'Arcu en Laviana. Allí no hace falta preguntar mucho para saber cuál es el plan del día. Durante los días de más calor, cientos de personas pasan por este enclave del Nalón en busca de un chapuzón.

"El agua está perfecta". Y con esa frase basta para entender por qué durante las tardes el entorno se llena de familias, grupos de amigos y vecinos que buscan escapar del bochorno. “En estos días esto se llena muchísimo”, explica. Ángela Rodríguez combina río y playa, pero reconoce que el episodio de calor invita a reflexionar. “Creo que esto es lo que nos espera”, lamenta al recordar que llevamos años escuchando avisos sobre el cambio climático.

Así resume José Luis Verdejo la temperatura del agua del río. La zona se ha convertido en uno de los principales refugios para locales y visitantes que, frente a la ola de calor que golpea Asturias, buscan aliviar las altas temperaturas "pegándose un buen baño en el río".

José Gracia y Alejandro Gracia refrescándose en las aguas de Puente d’Arcu.

José Gracia y Alejandro Gracia refrescándose en las aguas de Puente d’Arcu. / E.F.M

José Gracia, murciano afincado en Asturias desde hace seis años, también nota la diferencia. “Antes ni pensabas en comprar un ventilador y ahora ya es casi imprescindible”, comenta mientras disfruta de un baño que, dice, resulta “más tranquilo que la playa”. Incluso quienes no se meten en el agua encuentran aquí un refugio. José María Domingo, madrileño, pasea con su perro aprovechando un espacio donde el animal puede refrescarse sin restricciones. “Treinta y cinco grados aquí siguen siendo una temperatura muy alta”, recuerda.

Eso sí, entre chapuzón y chapuzón también aparecen reivindicaciones. Los usuarios piden más árboles, más sombra, baños portátiles, fuentes y algunos servicios básicos para un enclave que cada verano gana adeptos. Porque el río enamora, pero un poco más de infraestructura tampoco vendría mal.

Un respiro... aunque sin guardar todavía el abanico

La buena noticia es que este episodio de calor tiene fecha de caducidad. A partir de este martes las máximas bajarán de forma notable en buena parte del interior del Principado y regresará un tiempo más propio de Asturias, con posibilidad de chubascos y tormentas en la Cordillera y la parte Suroccidental, y con temperaturas más llevaderas en el litoral. Los avisos por altas temperaturas también desaparecerán.

Pero el lunes deja una fotografía difícil de olvidar. Playas llenas desde primera hora, ríos convertidos en improvisadas piscinas naturales y ventiladores funcionando a pleno rendimiento. Para muchos fue la primera gran jornada del verano de verdad; para otros, la confirmación de que los episodios extremos son cada vez menos excepcionales.

Porque si algo quedó claro durante este día es que, cuando Asturias se acerca a los 40 grados, desaparecen las diferencias entre los de playa y los de río. El Cantábrico, el Nalón o cualquier rincón con agua sirven para lo mismo: buscar un respiro.

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