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El campo asturiano (salvo URA) da un aprobado raspado al aumento de indemnizaciones por daños, pero planta cara por las razas autóctonas: "No estamos satisfechos"

Diez colectivos agrarias valoran que la Consejería les "hizo un poco de caso" al elevar las cuantías, pero sostienen que la compensación para los caballos ligeros y el asturcón sigue siendo "inferior al precio de mercado"

La Unión Rural Asturiana se muestra combativa, rechaza el proyecto y pide más controles de animales salvajes: "Los ganaderos no quieren vivir de las indemnizaciones; quieren trabajar con tranquilidad y sin encontrarse cada mañana con nuevos ataques a sus animales"

Un lobo ibérico en su medio natural

Un lobo ibérico en su medio natural / Miguel Ángel Quintas

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Zaira Varas / Pablo Álvarez / C. J.

La Consejería del Medio Rural y Política Agraria dio un paso más este martes en la actualización del baremo de daños que fija las indemnizaciones por los daños causados por la fauna silvestre a las explotaciones agrarias y ganaderas. El nuevo documento, presentado por el director general de Planificación Agraria, Marcos Da Rocha, incorpora una revisión de las cuantías, adapta los valores a la realidad actual del sector y mantiene los incentivos para quienes implantan medidas de prevención frente a los ataques.

El Principado defiende que el nuevo texto es el resultado de un proceso de revisión técnica en coordinación con el sector y que busca que las compensaciones se ajusten mejor al valor de los animales y de las producciones, además de aportar mayor seguridad jurídica y homogeneizar los criterios con los que se tramitan los expedientes.

Choque de sensaciones

Sin embargo, las organizaciones agrarias y las asociaciones de raza abandonaron la reunión con un sabor agridulce. Reconocen avances y agradecen que parte de sus propuestas hayan sido escuchadas, pero consideran que el baremo sigue sin resolver uno de los principales puntos de conflicto: la valoración de los caballos ligeros y del asturcón.

Desde las organizaciones agrarias y las asociaciones de razas autóctonas aseguran que hicieron "una propuesta conjunta" y que se "invitó a todo el mundo", pero "estamos los que queremos estar", en referencia a la postura disonante del colectivo agrario URA. "Esto sale sobre todo de las asociaciones de razas, que verdaderamente ellos son los que trabajan con los animales, saben poner valor y saben cómo funciona esto, y nosotros como organizaciones agrarias apoyaremos y seguiremos peleando y defendiendo esto", aseguró David Pérez Naya, de COAG, hablando también en representación de Asaja, UCA, Usaga, Aseava, Aseamo, Acoxa, Capra, Aceca y Acriber.

El nuevo baremo incrementa los valores de referencia de buena parte del ganado. En bovino, las cuantías aumentan entre un 2% y un 27% según el tipo de animal y su edad; también se revisan las valoraciones del ovino, caprino y porcino para adaptarlas a la evolución del mercado y a la realidad de las explotaciones. Además, se mantienen las bonificaciones para los animales inscritos en libros genealógicos, que pueden alcanzar el 20% en el caso de las razas autóctonas, así como los incentivos para las explotaciones acogidas a figuras de calidad diferenciada o producción ecológica.

Ese incremento es precisamente uno de los aspectos que el sector sí valora. "Se nos hizo un poco de caso en las medidas que tomamos, que se subió un poco, y hay que valorarlo", señalaron. Pero el reconocimiento dura poco. "Seguimos teniendo el problema de los caballos ligeros y el asturcón, estamos enfrascados ahí, no hay manera de solucionar este tema", advierten.

Problemas con las cuantías

Las organizaciones sostienen que las nuevas cuantías continúan sin reflejar el valor real de estas razas. "Hay que dar el valor que tiene que darle a una raza", defendieron. "Para mí es tan importante la raza asturiana de los valles como el asturcón, como la cabra bermeya o el gochu asturcelta; todo tiene que tener un valor y una raza autóctona hay que darle el valor que corresponda".

Durante la negociación, explicaron, habían planteado un incremento superior para estas categorías, de en torno al 30 o el 40%, aunque el texto definitivo no recoge esa petición. "Creemos que es inferior al valor de mercado", afirmaron sobre la compensación prevista para los caballos ligeros y el asturcón. En el resto de especies admiten que las diferencias son menores y que "podemos estar un poco ahí".

Las bonificaciones

Otro de los puntos que mantiene la discrepancia es el sistema de bonificaciones ligado a las medidas preventivas. La Consejería conserva el incentivo económico para las explotaciones que implantan sistemas de autoprotección frente a la fauna salvaje, al considerar que favorecen la prevención de daños. Sin embargo, las organizaciones creen que esas actuaciones no deberían condicionar el importe de las indemnizaciones. "Si tú puedes tomar medidas o no, eso no te tiene que condicionar para una indemnización", defendieron.

El Principado también pretende que el nuevo baremo reduzca la conflictividad administrativa. Para ello aclara conceptos como el lucro cesante, unifica criterios que hasta ahora generaban interpretaciones distintas y concreta cuándo pueden aplicarse las bonificaciones previstas.

Precisamente sobre la gestión de los expedientes también hubo críticas. Aunque reconocen que algunas indemnizaciones se están abonando en plazo, aseguran que los principales retrasos siguen produciéndose durante la certificación de los daños: "Los problemas siempre son a la hora de certificar los animales y dónde tenemos el conflicto". Según explicaron, cuando el ganadero encuentra el animal muerto tiempo después del ataque y la guardería no puede desplazarse inmediatamente, "ya no hay manera de certificar".

La Consejería les trasladó además la intención de poner en marcha una nueva aplicación informática para agilizar esos trámites, aunque el sector recibió el anuncio con cautela. "Parece ser que van a echar a funcionar una aplicación; ya veremos. Si funciona tan bien como la de SGA (el sistema para las ayudas de la PAC) pues mal vamos", ironizaron.

Las organizaciones confían en que el nuevo baremo entre en vigor una vez se publique oficialmente. Aun así, el balance final sigue siendo contenido. "Valoramos positivamente que se hayan subido algo los valores", resumieron. Pero dejaron claro que el acuerdo está lejos de ser completo: "Satisfechos, satisfechos no estamos".

El rechazo frontal de URA

Desde la Unión Rural Asturiana (URA), han mostrado, por su parte, un total rechazo a la propuesta. Su coordinador general, Borja Fernández, ha asegurado este martes que el nuevo baremo de daños por fauna silvestre de Asturias no soluciona el "gravísimo problema" existente en la región, donde a la preocupación por el lobo se suma la proliferación de ataques de osos en la zona central del Principado.

Fernández ha valorado como "insuficiente" la aceptación parcial de las alegaciones que presentó la organización que representa al nuevo sistema de indemnizaciones por daños de la fauna silvestre y reclama a la Consejería de Medio Rural un cambio de estrategia que priorice el control de las poblaciones de fauna y la prevención de los ataques sobre la cabaña ganadera.

La organización recuerda que fue la primera en registrar sus alegaciones, el mismo día en que se abrió el plazo de presentación, un hecho que, a su juicio, demuestra su implicación con los problemas cotidianos del sector.

Pese a que algunas de sus propuestas hayan sido incorporadas, URA sostiene que el principal problema continúa sin resolverse. "La aceptación parcial de nuestras propuestas no es ningún triunfo para la Administración ni una solución definitiva para el sector. Asturias sigue necesitando un control efectivo y real de las poblaciones de fauna silvestre para evitar que los ataques a la cabaña ganadera sigan aumentando", señala la organización.

En este sentido, insiste en que las explotaciones ganaderas no buscan depender de las compensaciones económicas. "Los ganaderos no quieren vivir de las indemnizaciones; quieren trabajar con tranquilidad y sin encontrarse cada mañana con nuevos ataques a sus animales", afirma URA, que recuerda que "ninguna compensación económica puede sustituir el valor productivo, genético y emocional de un animal perdido, ni reparar el sufrimiento que generan estos ataques en las explotaciones familiares".

La organización también reclama una revisión del baremo económico para adaptarlo a la realidad del mercado. Según explica, las indemnizaciones deben calcularse con criterios objetivos y acordes al valor actual de los animales, ya que, asegura, "durante demasiado tiempo el sector ha soportado valoraciones alejadas de la realidad económica de las explotaciones".

Asimismo, URA recuerda a la Consejería de Medio Rural que atender las aportaciones de las organizaciones profesionales agrarias "no es hacer un favor al sector, sino cumplir con su obligación", al ser estas entidades las que mantienen un contacto directo con los ganaderos y conocen las consecuencias que la gestión de la fauna silvestre tiene sobre la actividad agraria.

La organización concluye reiterando su compromiso con la defensa del sector ganadero asturiano y reclamando un cambio en las prioridades de la Administración. "Menos propaganda y más gestión: la prioridad debe ser prevenir los daños, controlar adecuadamente la fauna y garantizar la viabilidad de la ganadería en Asturias. Esa es la verdadera deuda que la Administración mantiene con el campo asturiano", concluye.

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