Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El drama del calor y la sequía afecta a lo los cultivos de faba... y los apicultores se temen lo peor: "Barajamos hasta la posibilidad de poner sistemas de riego"

Agricultores y trabajadores de la tierra se enfrentan cada vez más a menudo a condiciones climatológicas adversas y en constante cambio: "Actualmente puede caer en verano una granizada como en invierno puede hacer calor”.

Abel Fernández muestra un puñado de fabas y, al fondo, tiene las fincas que cultiva.

Abel Fernández muestra un puñado de fabas y, al fondo, tiene las fincas que cultiva. / T. Cascudo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Miguel Guerrero

Oviedo

Las olas de calor de los últimos meses generan sensaciones encontradas. Para algunos, se trata de jornadas de sol idóneas para acercarse a la playa, pero otros lo viven con pesar. Es el caso de agricultores y trabajadores del campo asturianos, que ven cómo su producción disminuye por la temperatura elevada y la ausencia de precipitaciones.

“El calor afecta muy negativamente. También la falta de precipitaciones que hemos vivido estos últimos dos meses”, asegura Abel Fernández, galardonado en tres ocasiones por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) como mayor productor de faba de la región. “No imposibilita la producción, pero sí la limita considerablemente porque las plantas no dan el rendimiento que acostumbraban”, apunta. Tal es la situación que señala que “se está barajando la posibilidad de poner sistemas de riego.” Además, añade que “somos una profesión que depende directamente de la climatología. Actualmente puede caer en verano una granizada como en invierno puede hacer calor”.

Francisco Pérez-Puchal, productor de faba de Las Regueras, recoge el guante: “Con este tiempo tan pronto hace calor como podemos encontrar un agosto de 18 grados. Esto nunca se vio. Quien no quiera ver el cambio climático que no mire, pero está claro”, sentencia. Sobre la posibilidad de poner sistemas de riego, Pérez-Puchal no las tiene todas consigo: “El problema es que, para evitar plagas, rotamos las parcelas, y cada una tiene condiciones diferentes. Además, los sistemas de riego suponen una inversión muy costosa que no tenemos garantía de rentabilizar”.

Las plantaciones de fabas de Francisco Pérez-Puchal, en Las Regueras

Las plantaciones de fabas de Francisco Pérez-Puchal, en Las Regueras / Francisco Pérez-Puchal

 Jorge García, director de Producción Vegetal de Campoastur, explica que la situación es ligeramente diferente para los manzanos: “El calor no afecta demasiado a los pomares, al menos ahora que la manzana todavía no está madura. Afecta la falta de agua, y es la preocupación de siempre en el verano en Asturias, que no llueva”. Sobre la meteorología, señala que no recuerda "haber vivido antes que viniese un episodio de días con temperaturas normales, y de repente un día subiese a 38 grados”.

Julio Fernández, entre abejas en sus colmenas.

Julio Fernández, entre abejas en sus colmenas. / T. Cascudo

La situación también afecta al sector de la miel. Julio Fernández, apicultor y presidente de Indicación Geográfica Protegida (IGP) Miel de Asturias, es prudente con su diagnóstico. “Es temprano todavía para hacer una valoración, pero seguro que las producciones se verán afectadas por esta situación a lo largo del verano. Al fin y al cabo, dependemos de las condiciones climatológicas”, expone.

En línea con los colegas de otros sectores del campo, Fernández pone el foco en la ausencia de precipitaciones: “Lo que necesitamos es que llueva, no hay sistema de riego que valga”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents