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Habla una directora de colegio ante la debacle para ocupar unas plazas escasamente reconocidas: "No te da la vida, al final lo haces por los críos, que son como tus hijos"

Silvia Heres, del Poeta Juan Ochoa de la Luz, cumple un lustro en la dirección: "Esto es vocación plena y absoluta"

Alumnos y padres en un colegio de Avilés

Alumnos y padres en un colegio de Avilés / Luisma Murias

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C. Jiménez

Oviedo

Silvia Heres es directora desde hace cuatro años del Colegio Público Poeta Juan Ochoa de La Luz, en Avilés. Lleva diecisiete años en el centro, durante 13 fue jefa de estudios, pero esta etapa como directora se ha dado cuenta del tiempo que debe invertir para sacar adelante todas las tareas administrativas que le ocupan "otra parte de mi tiempo personal; al final es como si los alumnos fueran tus propios hijos", confiesa. Si bien coincide con otros compañeros en su misma situación en que la tarea no está reconocida en su justa medida por la Administración, Heres sí ha detectado "un cambio" desde la huelga educativa del año pasado. La nueva consejera [Eva Ledo] está intentando hacer cosas, pero se necesita tiempo", advierte. Cuando la directora del Colegio de La Luz repasa cómo han cambiado las responsabilidades de los directores en esta etapa hace un balance agridulce. "Me gusta pero cada vez tenemos que hacer más cosas: tienes que ser tutora, dar clase, involucrarte con las familias, elaborar el proyecto de centro, velar por el mantenimiento del cole... a veces somos hasta conserjes", detalla.

La ventaja, dice, es que su trabajo es también su hobbie. "Entiendo que haya gente que se acabe quemando, o que no quieran coger esto", expone ante la falta de candidaturas para dirigir centros públicos, que se ha consolidado ya como otro de los grandes problemas del sistema educativo asturiano de cara al próximo curso.

Un total de 45 de las 93 vacantes ofertadas para la dirección de centros educativos y equipos de orientación quedaron desiertas, lo que supone el 48,39% del total, según los datos definitivos del procedimiento convocado por la Consejería de Educación, empeorando incluso las cifras provisionales, lo que obligará a recurrir de nuevo a nombramientos extraordinarios en los centros que no lograron cubrir la plaza mediante proyecto directivo. "Lo que se hace obligado no va a salir bien", entiende Silvia Heres sobre el personal de los centros que acabará en esos nombramientos extraordinarios que acaban por ser "a dedo". Para dirigir un centro, explica la directora del centro avilesino, es necesaria "mucha mano izquierda", porque la prioridad es mantener un buen ambiente. En esos nombramientos extraordinarios, razona Heres, "puede venir alguien de fuera que desconoce por completo el centro o alguien que está ahí por obligación y hace que no te esfuerces igual para las tareas que se esperan de ti", concluye.

Por fortuna, insiste Silvia Heres, a ella le gusta su trabajo, le gustan incluso esos ratos de su espacio personal, ya en casa, con la familia, en los que siempre roba unos minutos para atender a las tareas de dirección. "Entiendo el descontento de otros, porque no te lo da la vida, cada vez se demanda más", asevera, "y siempre hay que hacer cosas nuevas e innovar".

Desde los sindicatos entienden que la pérdida de atractivo de los cargos directivo está vinculada al aumento de la carga burocrática, la responsabilidad asociada al puesto y la falta de reconocimiento administrativo y económico. La organización ANPE señala que la ausencia de proyectos directivos afecta al funcionamiento ordinario de los centros y a la estabilidad de sus equipos. También advierte de que la dirección escolar se ha convertido en "una función cada vez menos asumida por el profesorado, pese a su importancia en la organización de la vida educativa".

Silvia Heres pide que se afronte este problema de una vez por todas. "Hay que hacer algo con los equipos directivos de los centros, no es normal que haya tantas vacantes, no da continuidad al proyecto de los centros y eso no es bueno", señala. Ella pelea contra la frustración que acompaña a otros con una vocación "plena y absoluta, es cuestión de poner voluntad, pero la carga de trabajo es tremenda", precisa.

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