Del desembarco de Carlos V a la Guerra de la Independencia: los tres siglos que cambiaron Asturias en seis libros que puedes conseguir con LA NUEVA ESPAÑA
Los asturianos protagonizaron entre 1500 y 1812 una batalla épica contra el destino que los condenaba a vivir en una tierra pobre y aislada, "la Siberia del Norte", y fueron capaces de aportar a la nación y a Europa un vivero inagotable y de talento en la política, la economía, las ciencias y la literatura

José Manuel Mújica, del grupo de teatro Contraste, de Villaviciosa, con la recreación de la vestimenta del futuro emperador Carlos V en 1517 en Asturias, durante su desembarco en la villa.
LA NUEVA ESPAÑA lanza "Asturias en la Edad Moderna", seis libros para entender grandes hitos que configuraron la región
LA NUEVA ESPAÑA inicia el próximo fin de semana, días 18 y 19 de julio, la colección "Asturias en la Edad Moderna (1500-1812)", la crónica de más de tres siglos esenciales en la historia de nuestra región. Seis libros para descubrir en clave periodística y divulgativa los hitos y acontecimientos que marcaron nuestro camino, y los hombres y mujeres que los protagonizaron.
Una colección con más de quinientas ilustraciones, dibujos y una muy cuidada infografía, concebida con espíritu de atlas histórico, que indaga en la intrahistoria de Asturias, en sus gentes y sus ocupaciones, en sus fiestas y en sus mercados. Es la de Asturias de los siglos XVI, XVII y XVIII una historia épica de guerras y emigración, que vio configurarse sus ciudades modernas, las que hoy perduran y nos significan.
La Asturias de Feijoo, Jovellanos y Campoamor; la de Agustín de Pedrayes y Pedro Menéndez de Avilés, entre tantos otros. Una Asturias de pluma y papel pero también de espadas y cañones. Tierra campesina de pobreza que siempre miró al mar de esperanza.
Cada libro cuenta con un formato de tapa dura, ya muy reconocible por los lectores de LA NUEVA ESPAÑA. La colección sigue la estela temporal del exitoso proyecto editorial de nuestro periódico "La Edad Media en Asturias". Son 72 páginas a todo color que aportan datos y cuentan historias. Una apasionante forma de poner cuerpo y cara a nuestro pasado.
Los seis libros saldrán los días 18 y 19 de julio, 25 y 26 de julio, 1 y 2 de agosto, 8 y 9 de agosto, 15 y 16 de agosto y 22 y 23 de agosto, junto con el periódico del día. El primer número sale a la venta a un precio de lanzamiento de 4,95 euros.
Los periodistas Eduardo García y Miki López son los autores de textos y fotos de una colección que ha supuesto un año de trabajo y el concurso de más de un centenar de expertos en los más variados campos del conocimiento de la Edad Moderna: economía, vestuario, historia militar, gastronomía, la vida cotidiana en el campo, las artes de pesca, las casas y las tabernas, las primeras escuelas, la cesta de la compra y los precios. Y las luchas contra las epidemias cíclicas y los "años del hambre".
Trabajo intenso pero fructífero para perfilar esa Asturias que cruzó el Atlántico y las montañas, que luchó contra los invasores y fue luz de la Ilustración. "Asturias en la Edad Moderna (1500-1812)" lo cuenta como nunca antes se había contado.

La colección completa / LNE
La presentación, el miércoles en el Club LA NUEVA ESPAÑA
"Asturias en la Edad Moderna (1500-1812)", el nuevo gran proyecto editorial de nuestro periódico para este verano, tendrá su puesta de largo el próximo miércoles, a las siete y media de la tarde, con su presentación en el Club LA NUEVA ESPAÑA.
Durante el acto intervendrán Ángeles Rivero, directora general de LA NUEVA ESPAÑA, y los autores de los seis libros, el periodista y escritor Eduardo García y el jefe de fotografía del diario, Miki López. Les acompañarán los profesores de la Universidad de Oviedo Joaquín Ocampo, especialista en historia de las instituciones económicas, y Fernando Manzano, experto en historia moderna. El violinista Yuri Nasuskin amenizará la velada.
La Historia de Asturias durante los tres siglos... y pico de la Edad Moderna, ese periodo de tiempo que comienza con el siglo XVI y no termina hasta el fin de la Guerra de la Independencia y la Constitución de 1812, se puede resumir como una batalla épica contra el destino. Por eso es una historia tan apasionante. Y a la vez tan desconocida.
La han solapado –parece una paradoja- los grandes nombres asturianos de la época. Y aquí encontramos la primera contradicción histórica: una región pobre y aislada, la "Siberia del Norte", convertida en un vivero inagotable de talento en todas las áreas del conocimiento humano. Campomanes, Feijoo, Jovellanos, Pedrayes, Pedro Menéndez de Avilés al frente de una saga asombrosa de marinos; Gaspar Casal, el marqués de Santa Cruz del Marcenado –uno de los grandes estrategas militares de Europa–, y tantos otros que deslumbran.
Locomotoras pensantes para el progreso del país, que no pudieron impedir que Asturias, su tierra natal, se quedara atrás.

Recreación de una batalla en la Guerra de la Independencia en Asturias / LNE
LA NUEVA ESPAÑA inicia el próximo fin de semana, 18 y 19 de julio, la entrega de una colección única. Nunca hasta ahora se había abordado la Edad Moderna desde una perspectiva tan global, tan divulgativa y con tanto lujo de detalle visual. Seis libros para entender trescientos años, para poner voz a quienes nunca la tuvieron. Y son precisamente ellos, los seres anónimos, campesinos y soldados; artesanos y sirvientes, aguadores en Madrid, aventureros en América; hidalgos sin blanca, curas de pueblo, pobres de solemnidad, marineros, ferreros e hilanderas, los que en realidad escribieron la historia.
Pero quizá nunca los hemos querido escuchar.
Más de tres siglos en los que pasan muchas cosas, una sucesión ininterrumpida de dificultades que condicionaron el presente pero sobre todo el futuro de la región. Incendios como los de Oviedo en la Nochebuena de 1521 o el que asoló Covadonga en 1777. Guerras ajenas que respondían más a intereses dinásticos que nacionales y que mantuvieron en vilo a la región, tan expuesta por mar; tempestades que hacían imposible abordar unas infraestructuras portuarias estables, montañas que ahogaban o climatologías adversas –la famosa Pequeña Edad del Hielo que afectó a buena parte del continente– contribuyeron a ese retraso.

José Manuel Mújica, del grupo de teatro Contraste, de Villaviciosa, con la recreación de la vestimenta del futuro emperador Carlos V en 1517 en Asturias, durante su desembarco en la villa. / LNE
Pero hubo otras causas más profundas y no tan coyunturales. Una, el régimen de propiedad de la tierra, en manos de muy pocos y con pocas ganas de invertir en ella. Otra, la falta de una burguesía industrial que apostara con inversiones en favor del progreso de Asturias. El Principado acaba el siglo XVIII con unos números espantosos: el 93% de la riqueza regional venía del sector primario, la industria solo suponía el 6%. De los 70.000 asturianos que componían la fuerza laboral de la región, unos 61.000 se dedicaban a la agricultura y la ganadería. Y, en definitiva, Asturias era el territorio con menor renta per capita del país, con unos 260 reales. Segovia o Mallorca, por ejemplo, eran cinco veces más ricas.
Esto explica la emigración. La americana, desde los inicios del siglo XVI aunque muy lejos del boom del XVIII, y la madrileña. La Corte vio crecer barrios asturianos, al sur de la ciudad. Aguadores, nodrizas, mozos de cuerda, cocheros, sirvientes... y ya a finales del XVIII los serenos. Madrid se volvió una pequeña Asturias de gente que huía del hambre y de la falta de oportunidades. En el Dos de Mayo de 1808, alrededor de una treintena de asturianos dejaron su vida en las calles de Madrid defendiendo una patria que sentían como suya.

José Rico, actor que da vida a Pedro Menéndez de Avilés en la celebración anual del Llamamiento del Adelantado por las calles avilesinas para el reclutamiento de adeptos para explorar La Florida. / LNE
En la colección "Asturias en la Edad Moderna" indagaremos en sus nombres y profesiones, buscaremos los destinos de quienes se embarcaron hacia la otra orilla atlántica, asistiremos al primer día de clase en la Universidad de Oviedo y en el Instituto de Náutica y Mineralogía de Jovellanos, pasearemos por los mercados semanales de nuestras ciudades y villas con un puñado de maravedís en el bolso: ¿qué se podía comprar con ellos? Y entraremos en las primeras fábricas del Setecientos, en tiempos en los que a Asturias no había llegado el vapor.
¿Cuántos médicos trabajaban en Asturias en el XVIII? ¿Y cuántos telares y molinos funcionaban? ¿Qué se pescaba en las costas asturianas? ¿Y cuántos maestros de primeras letras había en la región?

Jesús Carpintero Alonso, miembro de la Asociación de Recreación Histórico Cultural de Asturias (ARHCA), con uniforme de artillero de las fuerzas militares asturianas durante la Guerra de la Independencia. / LNE
¿Cómo eran los ayuntamientos del XVII? Es el momento en que las ciudades rompen los límites de sus murallas, se sanean ensanches, se crean nuevas calles. La ciudad moderna no se recluye en sí misma sino que abre fronteras. Ocurre en Oviedo y en Avilés, cuyos Ayuntamientos reciben a los visitantes; y en Gijón, que gana terrenos al mar y empieza a atisbar su Muro de San Lorenzo.
La Asturias que vio en 1517 el futuro emperador Carlos V cuando desembarca en el concejo de Villaviciosa, es una tierra que a ojos de los cortesanos flamencos, es exótica e incomprensible. La vieja Asturias medieval que se volvió periférica y, en cierto modo, intrascendente, pero que nunca dejó de pelear.

Primer número de la colección / LNE
Esa es la gran lección que nos dejan los asturianos de la Edad Moderna.
Y la Asturias que se enfrentó a Napoleón era ya una región distinta, con desastrosos índices de alfabetización, sobre todo femenina, pero que intuía los nuevos horizontes que había abierto el Siglo de las Luces. Lo entendieron bien Campomanes y Jovellanos: el progreso tiene que venir de la mano de la instrucción. Frente a la ignorancia, escuelas; frente a la pobreza, trabajo digno.
Y frente a las dificultades, inversión y apuesta por el futuro, esperando lo justo de la ayuda ajena.
