Francisco Rodríguez, presidente de Ilas-Reny Picot, condecorado por el Rey: "Ha sido una sorpresa que me hace feliz"
El empresario lanza un mensaje de ánimo a los jóvenes emprendedores para que comiencen cuanto antes, aprendiendo de los errores y valorando la formación

Francisco Rodríguez
Una sorpresa que le hace sentirse "muy feliz". Así recibió el empresario asturiano Francisco Rodríguez, presidente de Industrias Lácteas Asturianas (Ilas-Reny Picot), la concesión de la Orden del Mérito Civil, otorgada por el Rey Felipe VI a propuesta del presidente del Principado, Adrián Barbón. La candidatura contó además con el respaldo de todos los expresidentes asturianos.
"Fue una gran sorpresa, dado que desconocía todos los antecedentes o 'preparativos' que un premio de esta naturaleza sin duda requiere, lo que es un motivo más para agradecer a mis amigos el enorme gesto de una propuesta como esta, que de verdad es de las que honran a las personas", asegura Rodríguez a LA NUEVA ESPAÑA.
El empresario afronta este reconocimiento con humildad. "Concurren, además, dos circunstancias, esto es: la seguridad de que hay en Asturias maravillosas personas cuyos merecimientos sobrepasan a los míos; y la deuda que contraigo con quienes me hacen hoy pasar un momento feliz, muy feliz", afirma.
También quiere agradecer expresamente el respaldo institucional que ha hecho posible la concesión de la distinción. "Tanto a Su Majestad el Rey Felipe VI por su decisión, como al Presidente Barbón y a los anteriores presidentes asturianos, todos ellos amigos de siempre, que han participado en la propuesta de que se me conceda este alto honor, les expreso mi reconocimiento más hondo, al tiempo que valoro sin ambages la inyección de entusiasmo que este hecho supone para mí, ante la necesidad de continuar el camino sin desfallecer un solo instante", señala.
Trabajo, ahorro y arraigo
Rodríguez considera que el reconocimiento también pone en valor la trayectoria de la empresa que fundó hace más de seis décadas. "Me siento orgulloso de que ILAS sea una empresa en la que el trabajo bien hecho y el sentido del ahorro de las personas que en ella se afanan cada día del año sean, probablemente, el mejor espejo de lo que en el medio rural significa eso que llaman progreso. Y, para demostrarlo, nada mejor que comparar lo que era Anleo en el año 1960 y lo que es hoy. Insisto en las dos claves: trabajo y ahorro".
Al mirar atrás, el presidente de Ilas sostiene que el mayor logro no ha sido únicamente el crecimiento de la compañía, sino las personas que la han hecho posible. "He tenido la fortuna de formar un equipo humano de primera división. Y lo digo convencido de que si falla el equipo se pierde el partido, por muy bueno que sea el portero".
Ese crecimiento se ha producido sin renunciar a las raíces asturianas de la empresa. "La gran satisfacción ha sido comprobar que entusiasmo y arraigo suelen ir juntos", resume.
A su juicio, Ilas también ha contribuido al desarrollo de Asturias al apostar por la industria. "Creo que Asturias es una región a la que gustan las industrias. De ahí que ILAS no sea una excepción a la hora de intentar hacer hoy lo que antes no existía, que tal cosa es la creación de riqueza, como principal objetivo y condición indispensable para acabar con la pobreza, sin que eso niegue el decir que Asturias sabe muy bien que no sólo de pan vive el hombre".
Un mensaje para los jóvenes
Rodríguez aprovecha además el reconocimiento para lanzar un mensaje a quienes desean emprender desde Asturias. "Que empiecen cuanto antes, sin miedo a los pequeños errores propios del comienzo, dado que del error siempre es posible aprender. Ser joven significa tener tiempo por delante, sin que importe gran cosa saber poco de natación al tirarse por primera vez a la piscina. Pero, desde luego, no niego que, aunque sea poco, es necesario saber nadar. Lo que quiere decir que primero la escuela, y luego la piscina. Lo demás vendrá con el tiempo. Porque no hay que pensar que se pueden hacer grandes cosas de hoy para mañana".
Más de seis décadas al frente de Ilas
Francisco Rodríguez fundó en 1960 Industrias Lácteas Asturianas (Ilas) en Anleo, en el concejo de Navia. La compañía, conocida comercialmente como Reny Picot, nació como una iniciativa dedicada a la elaboración de quesos y acabó convirtiéndose en un grupo lácteo con presencia internacional, manteniendo siempre su sede central en la localidad naviega.
Su trayectoria empresarial ya había sido reconocida con la Medalla de Plata del Principado de Asturias, concedida en 2001 por su contribución al desarrollo económico y social de la comunidad.
La Orden del Mérito Civil, creada en 1926 por el rey Alfonso XIII, distingue los servicios relevantes prestados a España y las virtudes cívicas de ciudadanos españoles y extranjeros. En este caso, el Rey Felipe VI ha concedido la condecoración a propuesta del presidente del Principado, Adrián Barbón, con el respaldo de todos los expresidentes asturianos.
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