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Ni agua mineral ni vinagre: si te pica una medusa, lo primero es coger un carné o una tarjeta de crédito y arrastrarlo por la zona lesionada

Las carabelas portuguesas ya están en la costa asturiana

Una carabela portuguesa

Una carabela portuguesa

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Un verano más, las medusas han llegado a las playas asturianas y de toda España. En Gijón ya se han visto incluso las temidas carabelas portuguesas. Ante ello, los expertos advierten de lo que nunca se debe hacer frente a una picadura: ni agua mineral ni vinagre. Lo primero, aunque suene sorprendente, es usar un carné o una tarjeta de crédito para arrastrarla por la zona lesionada y eliminar así los retos de tentáculos que pudiesen quedar adheridos. Nunca hay que tocar la picadura, porque si quedase algún resto lo estaríamos pasando a las manos.

El siguiente paso, según explica la pediatra asturiana Lucía Galán, es aplicar agua del mar. ¿Por qué no se puede usar agua dulce? Porque "lo que hace es liberar todavía más sustancia urticariforme y puede empeorar la lesión". "Si es una lesión muy extensa, hay que buscar un puesto de socorro. Sobre todo, si son niños, afecta a la cara, a los genitales, zonas extensas del cuerpo...", comenta.

"El frío local ayuda mucho. No aplicado directamente, sino ayudándose de un pañito. A veces damos una crema de corticoides, cuando la inflamación es muy grande, antihistamínicos locales para aliviar el dolor; y normalmente con esto suele ser suficiente. En ocasiones más raras pueden generar reacciones alérgicas, como puede ser tos, dificultad respiratoria, mareo... En ese caso hay que acudir al centro de salud", añade "Lucía mi pediatra".

Llegada a la costa gijonesa

En la tarde de este martes se colocó la bandera amarilla en la playa gijonesa de El Arbeyal. Y en San Lorenzo la medida fue más contundente, con bandera roja en La Escalerona y en las escaleras 6 y 7. Ya este fin de semana ondearon las banderas para avisar a los bañistas del riesgo de entrar en contacto con estos ejemplares. El domingo el equipo de Salvamento recogió una carabela en San Lorenzo, mientras que el lunes aparecieron dos en dicho arenal y otras dos en El Arbeyal.

La segunda quincena de julio y el mes de agosto son de los periodos en los que llegan más ejemplares de esa especie urticante a las costas del mar Cantábrico, incluyendo las asturianas. Gijón no se libra de esta indeseable visita. Las carabelas portuguesas tienen una parte de su organismo, con forma de vela, sobre el agua y es impulsada por los vientos, además de arrastrada por las corrientes marinas. Bajo el agua están los tentáculos, que en ejemplares sanos pueden medir hasta 30 metros de longitud. En el caso de las que arriban a aguas asturianas los tentáculos son mucho menores al haber sido destrozados por la acción del mar en el trayecto. Son peligrosas también fuera del agua.

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