Todo lo que no se ve en los concursos de escanciadores de Asturias: estiramientos de brazos, técnicas de relajación y hasta rezos para echar el culete perfecto de sidra
Los aspirantes coinciden en que una de las claves para ganar es la preparación mental y una buena táctica es imaginar que están trabajando en su sidrería
"Me gusta siempre en el último momento doblar el pantalón por abajo, para que quede apretado; es algo obligado que creo que me da suerte", confiesa el campeón de Nava, el soldador Jonathan Trabanco
EN IMÁGENES: Los rituales y la preparación de los escanciadores en los instantes previos a concursar / Mario Canteli
Como si estuviesen en el camerino, antes de acceder al plató de televisión. Hay nervios a flor de piel, miradas de complicidad, momentos para contener la respiración, realizar estiramientos o incluso rezar. También para subir el brazo en alto y echar unos culinos de sidra a amigos, a modo de entrenamiento. Parecida a esa sensación que pueden vivir los concursantes de "Got Talent" o "El Desafío", por citar dos ejemplos de programas de retos en la pequeña pantalla, los participantes en el Concurso de Escanciadores de Asturias viven el certamen de forma peculiar desde la trastienda. No solo con los instantes previos, sino en su transcurso y durante la entrega de los premios.
En Nava, ese concurso que todos los escanciadores quieren ganar alguna vez, las circunstancias son algo más peculiares. Al celebrarse por la mañana, y en un espacio abierto delante del Ayuntamiento, la llegada de los participantes es mucho más justa. Atrás queda una noche larga y dura de trabajo para los hosteleros locales, y también para los que se desplazan desde Oviedo, Gijón, Villaviciosa o La Felguera. "Lo único que quiero es subir cuanto antes a escanciar, porque estoy bastante nervioso siempre", confiesa Moisés Martínez.

Antonio Sorca se fija en un escanciado previo de Óscar Simón / Mario Canteli
Llega desde la Sidrería La Pomar, en La Felguera. Es el primero que tendrá que mostrar su precisión al echar seis culetes, en un tiempo marcado, con una postura perfecta, sin que el chorro de la sidra golpeé el líquido que está en el vaso, y otra serie de aspectos esenciales que vigilan los jueces, para evitar penalizaciones. "Antes de subir lo que hago es adoptar un momentín la postura, sin vaso ni botella, y pienso en algo que me relaje. En mi caso lo que me sirve es pensar que estoy en la sidrería, trabajando, y es un día más. Me ayuda a dejar la mente en blanco", explica Martínez, que llegó con apenas diez minutos de margen al concurso.
Issabella Padrón, una venezolana que lleva siete años afincada en Asturias, es una de las promesas del escanciado. Lidera con paso firme la clasificación sub-25. Trabaja en Gijón, en El Chaflán, junto a Loreto García, que fue campeona en el pasado del certamen regional. En su caso guarda una serie de rituales para cada concurso. El primero, llegar con tiempo. "Estoy temprano, antes que todos, y ya escancio un par de botellas, para ir controlando el cuerpo. Pero no más, para no gastar energía", reconoce. Después intenta darle normalidad a la situación, para eliminar esa presión extra. "Procuro imaginar que es un entreno más, trabajo lo que es la memoria muscular, lo pongo todo como si fuese la sidrería, para que me salga siempre lo mismo", señala esta joven.

Jonathan Trabanco hace estiramientos en un brazo / Mario Canteli
Una oración
Antes de subir a escanciar deja unos instantes para la fe. "Siempre tengo presente una oración". Y después, libreta en mano, va tomando nota de las puntuaciones del resto de competidores durante el concurso, y fijándose en todos los detalles, para poder perfeccionar también su técnica.
Acompañada de sus familiares, Carla Castrillón, ovetense de apenas 18 años, lleva tres concursando. Desde su debut en Lugones. Y es de las que en los instantes previos escancia sidra a modo de entrenamiento para sus acompañantes. "Hay otros concursos, en algún lugar más cerrados, en el que estamos muchos en la previa, y practicando, y ahí se masca más tensión. Escuchas caer la sidra, y en ese silencio te pones más nerviosa", comenta. En su caso valora mucho "la preparación mental", primando la relajación en los instantes previos, para poder disfrutar luego en el escenario del concurso. "Cuando subes notas que la mano de la botella tiembla, el jurado se fija en todo, y son cosas que intento controlar", añade.

Moisés Martínez simula la postura del escanciado / Mario Canteli
Manías
Rafael Nadal, uno de los tenistas más laureados de la historia, manejaba un ritual que nunca dejó de utilizar. Lo efectuaba antes del saque, con una serie de pasos para colocar bien el pantalón, la cinta del pelo o tocarse la frente y la oreja. Algo parecido, aunque más sencillo, lo tiene como manía Jonathan Trabanco, de Pola de Siero. "Me gusta siempre en el último momento doblar el pantalón por abajo, para que quede apretado. Es algo obligado que creo que me da suerte", indica este soldador que empezó en la hostelería, pero que se ha mantenido fiel a los concursos. Son 24 años los que lleva escanciando, con triunfos relevantes, hasta conseguir el de Nava, el más especial, y que considera "como ganar la Champions". Por eso justo antes de su turno realiza algún estiramiento, para tener los brazos y hombros a punto. "Y eso que me pongo más nervioso ahora que cuando empecé, me cuesta más controlar la tensión", comenta.
Una de las conversaciones que mantiene con los colegas del escanciado es cómo está la sidra. "Siempre hablamos sobre si cae bien o no, si tiene espoleta (mucha espuma) o si está afilada (como que está aceitosa)", desgrana Trabanco, que, a pesar de todas estas variables, resalta que la clave para el concurso se sitúa "en una cuestión de pulso y una pizca de suerte".
Pablo Suárez, de Tierra Astur, tiene clara cuál es su tarea previa fundamental en un concurso: "Me relajo escanciando y tomando un culete de sidra con los amigos. Cada prueba sirve para juntarme con amigos que nos vemos de Pascuas a Ramos". A su lado, Salvador Ondó, siete veces campeón regional, apunta como clave "el estado mental", que cada uno "logra a su manera", y también mantiene una mínima activación física: "Realizo algún estiramiento, muevo la cadera que no estés agarrotado. E intento asegurarme que el músculo esté caliente y no bajar pulsaciones".
Estiramientos y respiraciones son las dos recomendaciones de Antonio Sorca, de la Sidrería El Portal de Villaviciosa. Tiene ya experiencia en los concursos. Algo que intenta ir adquirido Óscar Simón, del mismo local, al que le cuesta dominar la tranquilidad. "Echo siempre muy bien la sidra, pero en los concursos me pongo muy nervioso. Y eso que intento ganar confianza, mentalizándome de que estoy como si echase sidra a los clientes", reconoce, mientras practica con la batalla.

Issabella Padrón observa y anota junto a su madre, Manuela Franco, puntuaciones y aspectos de escanciados de rivales. / Mario Canteli
La gran mayoría de participantes del concurso canaliza las emociones y ese ritmo frenético de compaginar, con cada prueba, lo que es un fin de semana intenso delante y detrás de la barra de los locales hosteleros en los que trabajan. Pero también se cuelan algunos, como Humberto Rey, un gijonés que lleva participando "por pura afición" desde 2001 y que abandonó el trabajo en el sector hace ocho años. "Al final esto es puro nerviosismo, aunque sea una afición. Lo que hago es escanciar un par de veces para coger la postura y subir a tiro fijo", cuenta otro participante, parte de un ritual que confirma que ser el mejor escanciador lo lleva dentro casi cada asturiano.
Suscríbete para seguir leyendo
- Crónica de una tragedia en pleno cuartel de Llanes: el agente Dámaso, que estaba 'obsesionado' con su exmujer, entró por el garaje y la tiroteó en una oficina
- Un brote de salmonelosis en un restaurante de Oviedo genera decenas de atenciones en Urgencias del HUCA
- La guerra del táper estalla en Asturias: la Guardia Civil tuvo interviene en un restaurante del Oriente al negarse un comensal a pagar un euro por el envase para llevarse la comida que sobró
- Un fallecido tras precipitarse desde una pasarela a la autopista 'Y': la circulación recupera la normalidad en dirección a Gijón
- Que ninguna mujer tenga que vivir bajo el miedo', claman en Llanes en el funeral por la guardia civil asesinada por su expareja
- Son asturianos, son pareja y están entre los cinco mejores de las oposiciones para inspector de Hacienda: “La clave es la constancia... y descansar”
- Seis heridos, uno de ellos grave, en un choque entre un autobús y un turismo en Carreño
- Una intervención en un oscuro incidente con disparos permite a la Policía Local de Oviedo incautarse de 7 kilos de cocaína

