Alfonso López Muñiz, nuevo presidente de la Real Academia de Medicina de Asturias: "Empieza a haber paro de médicos; la demanda en las facultades bajará"
"Resulta escandaloso que se achaque a los médicos que ganan mucho dinero cuando la realidad es que, si les quitas las docenas de horas de guardias, los sueldos son muy escasos; y, mientras, no nos escandaliza que deportistas de 18 años y sin ninguna formación ganen 20 millones", afirma el también vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Oviedo

Alfonso López Muñiz, en la sede de la Real Academia de Medicina de Asturias. / FERNANDO RODRÍGUEZ
Alfonso López Muñiz (Oviedo, 1956) es licenciado y doctor en Medicina por la Universidad de Oviedo, en la que ha sido director del Departamento de Morfología y Biología Celular y, posteriormente, decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud. Desde hace cinco años, es vicerrector de Estudiantes. En la faceta investigadora, es miembro del Instituto de Neurociencias del Principado de Asturias (INEUROPA). Ha dirigido más de 30 tesis doctorales, y cientos de seminarios y proyectos de investigación. El mes pasado fue elegido presidente de la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias (RAMPRA).
¿Con qué ánimos recibe el cargo y afronta esta nueva responsabilidad?
Con agradecimiento por la confianza que han depositado en mí, y una enorme ilusión ante los retos que se nos presentan.
¿Qué objetivos se plantea como prioritarios?
Enfatizar los objetivos fundacionales de las reales academias de Medicina, sirviendo de faro a la sociedad, fomentando la divulgación, la cultura, la innovación y la investigación en el ámbito médico. Para ello, nos proponemos elaborar un plan estratégico de la RAMPRA en el que participe la sociedad asturiana. La Academia debe incrementar, insisto, su interacción con la sociedad, potenciando su relación con las entidades médicas, las asociaciones de pacientes, los medios de comunicación...
¿Cómo valora la herencia recibida?
La Real Academia de Medicina siempre ha tenido un gran prestigio. Somos continuadores de una institución ejemplar, que debe adaptarse a los nuevos retos.
Hay un Colegio de Médicos y dos sindicatos médicos. ¿Cuál es el papel de una Academia de Medicina?
La relación con el Colegio de Médicos es fraternal y esencial en nuestra existencia. Como comentaba, nuestro objetivo es una mayor interrelación con la sociedad civil, y escuchar y ser escuchados por las sociedades médicas y los sindicatos de la profesión.
¿De qué maestros guarda un recuerdo singular?
Ante todo, del profesor Antonio Pérez Casas. Fue el fundador de la Facultad de Medicina de Oviedo. Sin su esfuerzo, Asturias no tendría una Facultad de Medicina como la que tenemos. Me enseñó mucho y le he tenido no sólo admiración, sino también afecto. He disfrutado de otros enormes profesores, como José Manuel Arribas Castrillo o Manuel Crespo Hernández. Gracias a ellos y a otros, hoy podemos ver a nuestra Facultad de Medicina y Ciencias de Salud en los puestos más altos de todos los rankings, siendo como es una Facultad de provincias.
Y después está el Curso MIR, que de alguna manera viene a ser un complemento de la Facultad de Medicina...
La aportación que ha hecho a Oviedo y a Asturias Jaime Baladrón, fundador de la Academia MIR, es impagable. Una innovación tremendamente eficaz, y decisiva para el éxito de los opositores, ha sido la implantación de los simulacros de examen. No obstante, conviene precisar que la Academia MIR no está concebida para formar a médicos, sino para ayudar a médicos a preparar una oposición. Desde ese campo, efectivamente, complementa muy bien lo que hace la Facultad de Medicina. Malo sería que la Facultad se dedicara a preparar oposiciones; nuestro papel es formar a médicos. Pero es cierto que hay gente que viene a Asturias a estudiar Medicina con la vista puesta en quedarse después a preparar el examen MIR.
¿Cómo has visto evolucionar el rol y la consideración social del médico?
Desde mi época de decano de la Facultad de Medicina, promoví un grupo de trabajo para que el acto médico sea considerado patrimonio inmaterial de la humanidad. Aunque las formas hayan podido cambiar, en algunos casos concretos de forma lamentable, la consideración por el médico permanecerá mientras tengamos que depositar en sus manos algo tan valioso como nuestra salud. Considero que la sociedad tiene que cuidar más a sus médicos, de la misma manera que ellos atienden y cuidan a la sociedad.
¿Están bien tratados los médicos desde el punto de vista retributivo?
Resulta escandaloso que a médicos que desarrollan técnicas muy depuradas, que tienen detrás miles de horas de formación, se les achaque que ganan muchísimo dinero. La realidad es que, si les quitas las docenas de horas de guardias que deben cubrir, los sueldos de los médicos son muy escasos. En cambio, no nos escandaliza el que deportistas con 18 años, sin ninguna formación, y conste que a mí también me gusta muchísimo el fútbol, ganen 20 millones de euros. Hay una publicación reciente que indica que el sueldo de un médico MIR sin guardias es inferior al de un chaval que trabaja en cadenas de comida rápida, como McDonald's.
¿Qué criterios hay que primar para el ingreso en la Academia de Medicina?
La excelencia: haber alcanzado un reconocido prestigio científico, profesional, docente e innovador en el ámbito de las ciencias de la salud.
¿Cómo ve el actual conflicto de los médicos por el Estatuto Marco?
Es una reivindicación legítima. Los médicos desempeñan unas competencias y responsabilidades específicas que deben ser consideradas y recogidas en cualquier reglamentación. El médico del futuro, y ahora ya está sucediendo, tendrá que trabajar en el seno de equipos. Y no sólo con sanitarios; también con físicos, informáticos... Y eso en absoluto debe ir en detrimento del reconocimiento médico. Por eso necesita un estatuto propio en el que queden recogidas sus competencias específicas, sin que ello resulte perjudicial para el resto de las profesiones sanitarias.
¿Observa diferencias sustantivas entre médicos veteranos y jóvenes?
Los nuevos médicos tendrán habilidades y competencias que serán diferentes, aunque la esencia del médico permanecerá.
¿Ve necesario introducir cambios en la enseñanza de la medicina?
La enseñanza universitaria debe estar en un continuo cambio, y la enseñanza médica de manera especial. Los nuevos estudiantes se enfrentan a nuevos métodos y nuevas formas de estudio. Sirva de ejemplo la llegada de la inteligencia artificial (IA).
¿Cómo valora el hecho de que, para acceder a la Facultad de Medicina, sea imprescindible una altísima nota en Bachillerato y la PAU?
Es consecuencia de la alta demanda, que provoca que la nota de corte sea elevada, aunque esa exigencia de nota está descendiendo ligeramente. Este curso, de momento, en Oviedo hemos bajado del 13. También debo decir que somos una Facultad con muy bajo índice de abandono por parte de los alumnos. Acaban la carrera en torno al 93 por ciento de los que la empezaron.
¿Por qué no se admite a más estudiantes en las facultades de medicina?
Hay una directriz de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que establece que la ratio de estudiantes de Medicina debería ser de uno por cada 10.000 habitantes. Según esta proporción, a Asturias le corresponderían 100 nuevos alumnos al año, y están entrando 165. En la práctica, el número de estudiantes está limitado por las posibilidades del sistema. En particular, por la capacidad de los hospitales para acoger a estudiantes en prácticas en unas condiciones asumibles para ellos y para los pacientes de esos hospitales. Si queremos una formación de calidad, y que los estudiantes pasen por todas las especialidades y hagan unas prácticas clínicas buenas, el volumen de alumnos tiene que reducirse a unos límites determinados.
¿Por qué es tan elevada la demanda? ¿Hay una explosión de vocaciones médicas?
Hay una parte de la demanda que puede responder a un estímulo vocacional. Otra responde a que la gente manda a sus hijos a aquellos sitios donde piensa que van a encontrar un puesto de trabajo. Pienso que la nota de corte va a bajar significativamente en los próximos años porque van a sobrar médicos y volverá a haber paro entre los médicos, como sucedió en los años 80 y 90 del siglo pasado. De hecho, ya hay paro en algunas especialidades. En el último examen MIR había más de dos opositores por plaza. Y eso que miles de médicos formados a costa de todos los españoles se han ido a trabajar a países extranjeros, según datos de la Organización Médica Colegial (OMC). Recientemente se publicaba que hay más médicos en el sistema sanitario en la franja de 25 a 35 años que entre 55 y 65 años. Si empieza a haber paro médico, la afluencia de alumnos bajará, sin duda.
¿Cómo ve la llegada a Asturias de universidades privadas para impartir enseñanzas sanitarias?
La universidad pública es de todos los asturianos y permite a cualquiera, sin limitación por sus posibilidades económicas, alcanzar los máximos grados académicos. Las universidades privadas responden a otro modelo y ya estaban dentro del sistema educativo español. Lo que a mí me preocupa es la calidad y el rigor en la formación de los futuros médicos.
¿Tienen los médicos las condiciones que necesitan para poder investigar?
Investigar e innovar es parte esencial de la labor médica. Lamentablemente, la sobrecarga asistencial no permite las mejores condiciones para esta vertiente esencial del conocimiento.
¿Ve usted con buenos ojos la superespecialización de los médicos, en detrimento de una visión más amplia del paciente?
Es una excelente pregunta y un enorme dilema. La superespecialización es imparable, y muchas veces se prioriza a la hora de elegir especialista, pero debe convivir con una visión globalista y humanista del médico. Un paciente ingresado debe tener un médico responsable que coordine todo su tratamiento. Fruto de esta visión generalista, hoy muchos de los nuevos estudiantes se deciden por medicina de familia, que contrariamente a lo que pudiera parecer se escoge con muy buenos números de MIR.
Si volviera a ser joven, ¿elegiría de nuevo medicina?
Si hay cosas de las que siento orgullo, esas son mis padres, mi familia, mi formación espiritual y ser médico. Ser decano, vicerrector o presidente de una institución son factores circunstanciales. Lo único que he buscado y querido es ser médico. Y volvería a elegir este camino. Una de mis mayores alegrías es encontrarme con médicos a cuya formación he tratado de contribuir positivamente y que me transmitan su agradecimiento. Algunos y algunas son hoy jefes de servicio; otros, chavales jóvenes que terminaron la carrera hace dos días. Debo decir que nunca he dejado de leer medicina y que, cuando me preguntan, no suelo diagnosticar del todo mal. A mi modo de ver, la medicina es una carrera muy vocacional y una manera de estar en el mundo.
¿Es Asturias un buen sitio para ser médico?
Sin duda. Asturias tiene un gran potencial como polo sanitario. Tanto la medicina pública como la privada nos sitúan en el primer nivel de inversión y resultados. Y la Real Academia de Medicina debe contribuir a ese futuro halagüeño que todos deseamos para Asturias.
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