Las dos Urracas que tuvo Asturias: la historia de las reinas que desafiaron los límites del poder medieval desde el Principado
Urraca I, primera reina europea de pleno derecho, y su nieta homónima fueron dos mujeres influyentes y de fuerte carácter

A la izquierda, Urraca Alfonso, "la asturiana"; a la derecha, La reina Urraca I de León / LNE
El pasado mes de marzo se cumplieron los novecientos años de la muerte de la reina Urraca I, reina de León, Asturias, Galicia y Castilla. Fue la primera mujer en ostentar la titularidad del reino en solitario en toda Europa.
Era la mayor de las hijas del rey Alfonso VI. Nadie pensaba en Urraca como heredera ya que había nacido un niño y el heredero ya era una realidad, pero al morir este, en la batalla de Uclés, la corona recayó en ella.
Urraca estaba viuda, pero la obligaron a casarse de nuevo para poder acceder al trono. Las mujeres no podían ser titulares del reino. A Urraca la casaron con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón. En los acuerdos matrimoniales se estableció que cada uno de ellos podía intervenir en cualquier tema del reino del cónyuge.
El matrimonio podía haber salido bien, pero la relación entre ellos fue problemática desde un principio.
Urraca tenía un carácter fuerte, era inteligente y hábil negociadora. Alfonso era violento y misógino. El enfrentamiento entre ellos estaba asegurado. Y la convivencia duró poco. Urraca no podía consentir que su esposo prescindiera de ella en la toma de decisiones. Se cuenta una historia que puede ser verdad o no; parece ser que cuando ella y Alfonso fueron a Galicia a someter a quienes habían proclamado a su hijo, Alfonso, rey de Galicia. Uno de los implicado, ya vencido, se acercó a la reina que estaba a caballo, y tomando su capa se tapó un poquito la cabeza. Urraca abrió su capa y lo cubrió, señal de que lo había perdonado, pero Alfonso, su marido, sin dudarlo atravesó al personaje con su espada, dándole muerte. Cuentan que Urraca, inmediatamente muy enfadada al ser desautorizada, abandonó Galicia.

La reina Urraca I de León, de cuyo fallecimiento se cumplieron el pasado marzo 900 años / .
Real o no esta historia, lo cierto es que Urraca decidió separarse de hecho y hacerle frente a su marido. Ella era la heredera.
Urraca supo capitalizar el malestar, cada día más evidente, en la corte leonesa, por las acciones del Batallador. Su marido había nombrado a nobles aragoneses y navarros para ponerlos al frente de importantes castillos leoneses y castellanos. Así mismo los distinguió con cargos importantes en la administración del reino.
Por otra parte, en Galicia rechazaban el segundo matrimonio de Urraca, porque los derechos al trono de Alfonso, hijo de Urraca, quedaban totalmente relegados. En este sentido el obispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmirez, a quien Urraca conocía muy bien, defendía la herencia al trono del hijo de Urraca. Y en la misma Galicia había otro sector encabezado por el tutor de Alfonso, Pedro Froilaz, conde de Traba que defendía la independencia de Galicia, con Alfonso como rey.
Urraca pactó con unos y otros para conseguir tropas con el fin de luchar contra los intereses de su esposo. Supo salir adelante en un mundo totalmente masculino. Y con una habilidad, reflejo de su visión política, decidió asociar al trono a su hijo Alfonso, asegurando de esta forma la sucesión. Además, con esta medida Urraca acallaba a aquellos que querían enfrentarla a su hijo.
En los diecisiete años que fue reina Urraca supo mantener con mano firme el poder. Unas veces selló pactos y declaró guerras a los mismos clérigos y nobles que, pasaban con la mayor celeridad de ser amigos a enemigos.
Fue la primera reina en España y Europa de pleno derecho. Y sin duda lo fue gracias a que el alto clero, que no aprobaba su matrimonio con Alfonso I el Batallador, consiguió del papa la anulación del matrimonio. Resulta evidente que, si el matrimonio no hubiese sido anulado y el Batallador siguiese siendo rey de León, Castilla, Asturias y Galicia, la realidad habría sido distinta. Pero, Urraca, lo tuvo claro desde el primer momento, la heredera era ella.

Urraca Alfonso, "la asturiana, nieta de la reina Urraca I / .
Anulado su matrimonio con Alfonso el Batallador, la reina Urraca mantuvo relaciones amorosas, primero con el conde Gómez González con quien tuvo un hijo. Más tarde sería el conde Pedro de Lara quien disfrutaría de la intimidad de la reina.
Urraca I de León murió en marzo de 1126. Solo tenía 45 años. Murió de parto. Al dar a luz a un hijo del conde Pedro de Lara.
Muchos fueron los que afearon la conducta de la reina, tratando de ocultarla. Pero, como siglos más tarde, le pasaría con Isabel II, Urraca no hizo nada que no hubiera hecho su padre o haría su hijo o su nieto. Aunque de ella se dice que lo hacía porque con sus aventuras amorosas se atraía a poderosos aliados, sin la necesidad de someterse a la autoridad de un marido, así lo escribe Reilly. Es posible que así fuera. Lo que sí se puede afirmar es que la reina Urraca transmitió a su hijo Alfonso, que pasaría a la Historia como Alfonso VII el Emperador, la integridad del reino recibido de su padre.
A los seis años de haber heredado el reino, Alfonso VII viaja a Asturias para sofocar una sublevación del noble Gonzalo Peláez. En Asturias conoce a Gontrodo Petri, con la que tiene una hija.
Alfonso VII estaba casado, pero no tenía descendencia. Y a esta niña nacida en Asturias, que fue educada como una infanta en la corte de León, le puso el nombre de Urraca. Quiso que se llamara como su madre. Y esa niña, Urraca Alfonso (la asturiana), nieta de la reina Urraca I, también merece ser recordada por la Historia. Cuando aún no había cumplido los catorce años decidieron casarla con García Ramírez ,rey de Navarra, que estaba viudo contaba unos 45 años, y tenía tres hijos.
Urraca Alfonso se convierte en reina consorte de Navarra. Con esta boda el rey Alfonso VII conseguía firmar acuerdos importantes. Aquella niña de catorce años iba a cumplir a la perfección con lo que de ella se esperaba.
A los seis años de haberse celebrado el matrimonio, García Ramírez murió como consecuencia de la caída de un caballo. Urraca volvería entonces a la corte de León.
Instalada de nuevo en León, Urraca se encontraba de nuevo bajo el punto de mira de los intereses de su padre. Un nuevo matrimonio podía ser posible en cualquier momento. Pero curiosamente esto no sucederá.
Al poco tiempo de haber llegado a León, su padre el rey Alfonso VII el emperador decide enviarla como gobernadora-reina de Asturias.
Urraca estaba viuda y no la casan de nuevo para que se haga cargo del gobierno de Asturias. Es verdad que no era una reina propietaria y las decisiones importantes debería aprobarlas su padre, pero, aun así, no deja de ser una decisión un tanto sorprendente.
Casi doce años será reina de Asturias. En este tiempo muere su padre, Alfonso VII, que divide el reino entre sus hijos. A Sancho le deja Castilla y a Fernando León.
Al reino de León le corresponde Galicia y Asturias, por lo que Urraca es confirmada en el cargo por su hermano Fernando, que, en principio, mantiene una buena relación visitándola en Asturias e incluso firmando junto a ella muchos documentos. Pero la armonía sería pasajera. Urraca cada día se siente más identificada con los problemas y las inquietudes de los asturianos, entre los que crecía el malestar por todo lo que tenían que aportar a la corona.
Urraca planteará a su hermano las peticiones de los asturianos. Reivindicaciones que ella considera justas. Aquello podría acarrearle problemas, pero Urraca antepuso a su bienestar, el de los asturianos, cuya voz ella asumió.
No ha quedado registrado en la Historia ningún tipo de enfrentamiento, ni rebelión, pero lo cierto es que Urraca y su marido (se había casado por amor en Asturias) dejan Oviedo. Se van y no queda constancia de por qué lo han hecho.
Hay quienes dicen que lo que ella quería era la independencia para Asturias. Puede que fuera así. De hecho, esta opinión aparece reforzada por un documento localizado muchos años después de la marcha de Urraca de Oviedo. Es un documento ajeno a los devenires políticos, en el que se dice aludiendo a un hecho puntual: "Cuando la reina doña Urraca y don Álvaro Rodríguez quisieron que el rey Fernando perdiese Asturias".
Sí, puede que la actitud de Urraca haya sido esa o simplemente intentase encontrar una línea de concordia con su hermano, el rey, y que fuese mal interpretada.
No podemos celebrar el aniversario de su muerte, como lo hacemos con el de su abuela, porque se desconoce cuando murió Urraca Alfonso.
Sí sabemos que está enterrada en la catedral de Palencia. He visitado su tumba. Me ha dado pena que la última voluntad de Urraca, que era reposar en la catedral de Oviedo, no haya sido cumplida.
Esta es, a grandes rasgos, la historia de abuela y nieta, las dos Urracas, reinas de Asturias.
Urraca I y Urraca Alfonso, que no deben ser confundidas con las otras muchas Urracas que aparecen en nuestra historia medieval. Era un nombre que gozaba de gran aceptación, aunque siempre hay excepciones y rasgos de modernidad, Leonor de Aquitania, que llegó a Castilla en busca de una nieta para casarla con el heredero de Francia, rechazó a su nieta Urraca porque no le gustaba su nombre.
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