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Una iniciativa editorial que pone la historia al alcance de los lectores

Emma Barrio González, historiadora: "La Casa Galera de Oviedo se fundó en 1776 para disciplinar socialmente a las mujeres"

"La delincuencia femenina en Asturias en el siglo XVIII era escasa; la mayoría cumplía condena por robos, pequeños hurtos, mendicidad o faltas contra la moral"

La historiadora Emma Barrio González. |

La historiadora Emma Barrio González. |

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Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

LA NUEVA ESPAÑA ofrece a sus lectores, el sábado 1 y el domingo 2 de agosto, el tercer tomo de "Asturias en la Edad Moderna", una colección de seis libros en los que sus autores, el periodista Eduardo García y el fotógrafo Miki López, ofrecen una panorámica de la historia de la región a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII desde la rigurosidad científica y con un enfoque divulgativo; para ello ha contado con el asesoramiento de expertos como la historiadora Emma Barrio González, que en sus investigaciones se ha ocupado de la Casa Galera de Oviedo, un centro de recogimiento y de reeducación moral de las mujeres

La gijonesa Emma Barrio González, licenciada en Geografía e Historia y miembro del servicio de bibliotecas y documentación de la UNED en Asturias, es una de las asesoras de la colección de libros "Asturias en la Edad Moderna" de LA NUEVA ESPAÑA. Con ella ha hablado el periodista Eduardo García, autor de los textos, sobre la Galera de Oviedo.

¿Qué era la Galera? ¿Una cárcel, un correccional?

Era ambas cosas, aunque en distintas épocas. Funcionó originalmente como un centro piadoso-correccional y casa de acogimiento o recogimiento, pero acabó convirtiéndose en una cárcel judicial integrada en el sistema penal estatal. Estas instituciones estaban fuertemente orientadas a la enmienda moral y a la disciplina social de las mujeres.

¿Dónde estaba situada en Oviedo?

Estaba ubicada en el Campo de la Lana, en la Plaza de la Escandalera, hacia la zona de la actual calle Argüelles. Su excelente ubicación incluso llegó a provocar su casi temprana desaparición para abrir paso al desarrollo urbano, lo que finalmente no sucedió; era una zona muy céntrica y existía una gran presión urbanística por parte de vecinos e inspectores por cuestiones de espacio y seguridad. Aun así, resistió en pie pero con gran deterioro hasta su demolición en 1925, fecha en la que las reclusas ya habían sido trasladadas a la Cárcel Modelo del Naranco.

¿La Galera era su nombre popular?

El nombre procede de que, desde la Edad Moderna, la pena reservada a los hombres para delitos graves eran los trabajos forzados, generalmente en las galeras reales. Como a las mujeres no se las condenaba al remo, la reclusión obligatoria y el trabajo disciplinario pasaron a considerarse el equivalente penal para ellas y, por extensión, estos establecimientos correccionales recibieron el nombre genérico de "galeras".

Las reclusas realizaban algunos trabajos también.

Sí. Principalmente su producción se centraba en labores textiles y de hilado de lana. Era una forma de obligarlas a trabajar bajo una disciplina de corrección y, al mismo tiempo, de contribuir al autoabastecimiento y mantenimiento de la propia institución.

¿Qué capacidad tenía? ¿Cuántas mujeres podía albergar?

Tenía una capacidad modesta que albergaba de forma habitual a unas cuantas decenas de mujeres. Estadísticamente, la delincuencia femenina registrada era escasa; la mayoría cumplía condena por robos, pequeños hurtos, mendicidad o faltas contra la moral. También ingresaban mujeres de vida considerada "dudosa" o prostitutas, e incluso esposas cuyo encierro era solicitado por sus familias para apartarlas de hechos o situaciones que se consideraban perniciosos. Eran centros de reeducación moral donde la atención cotidiana corría a cargo de autoridades religiosas –como el sacerdote rector o las Hijas de la Caridad–.

Muchas vivían en la Galera con sus hijos.

Sí. En ocasiones eran separadas de ellos, pero los hijos de corta edad solían permanecer con sus madres durante sus primeros años de vida. En total convivían allí grupos reducidos de mujeres y la inmensa mayoría procedían de las clases sociales más humildes.

¿De quién dependía? ¿Quién la gestionaba?

La Casa Galera de Oviedo se fundó en 1776 como una iniciativa eclesiástica promovida por el obispo Agustín González Pisador sobre terrenos cedidos por el Ayuntamiento en el Campo de la Lana. Entre 1831 y 1832 se levantó el piso principal gracias a las limosnas reunidas por una Junta de Caridad, una iniciativa tomada por el hacinamiento y las malas condiciones de las internas; a partir de ese momento el Consistorio asumió de forma permanente los gastos de conservación. Con la Ley de Prisiones de 1849 se convirtió formalmente en Cárcel de Partido Judicial para mujeres. Cabe precisar que la cárcel masculina no estaba en la Galera, sino en la antigua Cárcel Fortaleza de Alfonso III, hasta que el sistema penal se unificó a principios del siglo XX con la construcción de la Cárcel Modelo del Naranco, el actual Archivo Histórico.

¿Cuánto tiempo permanecían allí las mujeres? ¿Cómo era el proceso de reinserción?

Algunas permanecían durante muchos años; para muchas de ellas el encierro se alargaba de tal forma que rozaba una cadena perpetua efectiva. Hasta 1849 la Galera funcionó bajo un régimen asistencial y correccional previo a la homogeneización de la jurisdicción penitenciaria estatal. La información que existe sobre este recinto está muy vinculada a los estudios de género y a la historia social; pero es un campo donde hay menos documentación administrativa conservada aunque aún podría quedar documentación por contrastar en el Archivo Histórico Diocesano para seguir reconstruyendo ese momento de sus vidas en la Casa Galera. Creo que hay que dar voz a estas mujeres, aunque no podamos ponerles rostro; muchas de ellas, probablemente, nunca deberían haber estado allí.

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