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Una colección histórica única al alcance de los lectores

El Santiago de Galicia, el galeón que duerme desde 1597 en la ría del Eo

Pertenecía a la Segunda Armada Invencible de Felipe II contra Inglaterra y naufragó diezmado por tempestades y ataques ingleses y flamencos

Miguel San Claudio, arqueólogo de la Xunta de Galicia, instala junto a un buceador de la Armada española una manga de succión en el pecio de la ría del Eo.

Miguel San Claudio, arqueólogo de la Xunta de Galicia, instala junto a un buceador de la Armada española una manga de succión en el pecio de la ría del Eo. / Maritime Archeology Trust/ Xunta de Galicia / CSIC

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Eduardo García

Eduardo García

Gijón

El misterio y la fascinación por los barcos hundidos. Algunos llevan bajo la mar asturiana cientos de años. El libro LA HORCA Y EL MAR DE LOS GALEONES PERDIDOS, tercera entrega de la colección Asturias en la Edad Moderna, bucea en la historia de algunas de esas naves que se resisten a morir del todo. Esta información rescata uno de los capítulos del libro, reportajeado, sobre uno de esos pecios hundido en la ría del Eo, a la orilla misma de Ribadeo.

El Santiago de Galicia era un portento de buque, un galeón que formó parte en 1597 de la llamada Segunda Armada Invencible de Felipe II contra Inglaterra. El desastre de la primera intentona, nueve años antes, no disuadió a la Corona de Castilla, pero los nuevos planes de invasión acabaron igual de mal. Tormentas e ingleses dieron por concluido el sueño del "rey prudente".

En aquella expedición navegaba el galeón Santiago, camino de Falmouth. No era un barco cualquiera: era una auténtica fortaleza, elegida por los responsables del ataque como "banco" flotante. Llevaba en sus bodegas unos 120.000 ducados de oro. Un galeón de 33 metros de eslora y casi 1.400 toneladas, con una tripulación que se acercaba a los 140 hombres.

Conocemos muchas cosas de él gracias a la investigación llevada a cabo en diferentes campañas por un equipo de Arqueología Submarina liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y por la Xunta de Galicia, con Miguel San Claudio como responsable.

El naufragio se produjo en los primeros días de noviembre de 1597. El Santiago de Galicia llegó maltrecho a la desembocadura del Eo, con el tiempo justo para rescatar a la tripulación, la mayoría enferma -quizá por una intoxicación alimentaria- y los ducados del rey. El Santiago se hundió muy cerca de la orilla gallega del Eo "lo que permitió recuperar pertrechos y artillería aprovechando las mareas bajas", explica la arqueóloga de la Universidad de Oviedo Patricia Suárez Manjón.

El galeón llegó a aguas astur-gallegas de milagro. Había sufrido los embates de las tempestades y un ataque combinado de cuatro buques flamencos e ingleses. Se mantuvo, huyó y navegó hasta aguas amigas. El armador del galeón era un tal Giovanni di Polo, ragusano (actual territorio de Croacia). Se desplazó al Cantábrico para intentar reflotar el barco, pero todos los esfuerzos fueron inútiles.

Pero Giovanni recorrió la zona, los montes a ambos lados del Eo, y quedó encantado. Se conserva una carta que envía al gobernador de Galicia y en la que explica "los muchísimos montes y la lindísima madera" que había en esta tierra de frontera: Asturias y Galicia; los valles y montañas, y el mar. Aquí va a construir en la primera década del siglo XVII cuatro galeones.

El Santiago de Galicia, su memoria, revivió con velas al viento.

Las investigaciones sobre el terreno -o mejor, bajo el mar- permitieron recuperar enseres y hacernos una idea muy aproximada de la dieta a bordo. Restos de vaca, cordero, cerdo, merluza y gansos, entre otros animales, hacen suponer que el menú era variado, dentro de lo que cabe, y de calidad.

El nuevo volumen del coleccionable "Asturias en la Edad Moderna" se distribuirá este fin de semana, el sábado y el domingo, con el periódico del día y al precio de 7,95 euros. Esta es la tercera entrega de la colección de libros que LA NUEVA ESPAÑA ha dedicado a los siglos XVI, XVII y XVIII en una nueva iniciativa editorial ligada al territorio y la historia de la región. Consta de seis tomos, con textos del periodista Eduardo García y fotografías de MIki López, y, aunque no siguen una secuencia cronológica convencional, arrancan con el desembarco del emperador Carlos V en la villa de Tazones en 1517 y llegan gasta la Guerra de la Independencia y la proclamación de la Constitución de 1812. Cada uno de los libros que componen la colección tiene 72 páginas, está encuadernado en tapa dura y tiene un manejable formato.

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