Antonio Maudes, investigador de economía del espacio: "Asturias puede impulsar la minería espacial por su gran experiencia en los yacimientos"
"A medio plazo, los asteroides serán minas en movimiento, y se necesita el conocimiento para explotarlas"

Antonio Maudes. / Mario Canteli
Oviedo se convierte esta semana en uno de los epicentros mundiales del debate sobre el futuro del espacio con la celebración del congreso internacional "The Many Pathways to Space", que reunirá entre el 5 y el 7 de agosto a algunas de las mentes más brillantes de la NASA, la Agencia Espacial Europea y los centros de investigación más punteros del mundo. En este contexto, el director ejecutivo de Light Bridges en el Observatorio del Teide, Antonio Maudes, analiza el papel que puede desempeñar Asturias en un sector en plena gestación.
¿Qué papel puede jugar Asturias en el sector espacial?
Asturias puede aportar mucho sin necesidad de tener cohetes. Hay tres ámbitos especialmente interesantes: la minería espacial, las comunicaciones ópticas y la supervisión del espacio. La región reúne conocimiento científico en astronomía y computación, experiencia minera y capacidades industriales. Es una combinación muy valiosa para un sector que todavía está naciendo.
¿Por qué la minería espacial puede encajar especialmente bien en Asturias?
Porque los asteroides pueden entenderse como minas en movimiento. Asturias posee un enorme conocimiento sobre qué minerales son explotables económicamente, cómo extraerlos de un yacimiento, cómo introducir valor añadido en esa cadena y qué se puede fabricar con ellos. A eso se suman nuevas necesidades, como identificar dónde se encuentra el asteroide, de qué está compuesto, cuánto mide y dónde estará cuando se quiera llegar hasta él. Este año desarrollamos junto con la investigadora asturiana Noemí Pinilla el proyecto R2, "From Risk to Resources", que estudia asteroides metálicos y que puede constituir una primera piedra para impulsar la minería espacial desde Asturias.
¿En qué consiste exactamente la minería espacial?
Es una oportunidad económica a medio plazo que todavía no existe como industria consolidada. La obtención de minerales y agua es cada vez más difícil en la Tierra, mientras que en el Sistema Solar existen enormes cantidades de recursos. Hay que desarrollar la ciencia y la tecnología necesarias para extraerlos y utilizarlos allí donde hagan falta. Algunos materiales escasos en nuestro planeta, como las tierras raras, el platino o el oro, podrían traerse a la Tierra. Otra posibilidad sería emplearlos directamente en la Luna o en el espacio, por ejemplo, para construir satélites con materiales extraterrestres. Enviar cualquier recurso desde la Tierra a la Luna resulta muy costoso. Si los humanos quieren establecerse allí, tendrán que conseguir una parte de lo que necesitan en la propia Luna o en otros lugares del Sistema Solar.
¿La región puede participar también en la parte industrial?
Por supuesto. Asturias cuenta con empresas de gran capacidad industrial, como Asturfeito, además de experiencia en fabricación, ingeniería y transformación de materiales. El sector espacial no consiste únicamente en construir un cohete. También hay que averiguar qué necesitan los humanos fuera de la Tierra, cómo obtener esos recursos y cómo utilizarlos eficientemente. Es un nuevo campo en el que la industria asturiana puede encontrar oportunidades.
¿Cómo se puede saber qué materiales contiene un asteroide situado a millones de kilómetros?
Mediante telescopios y distintos instrumentos científicos. Se puede observar en el espectro visible o en el infrarrojo y utilizar espectrógrafos o polarímetros. La información emitida por los fotones permite estudiar la composición y la forma del asteroide, determinar si es doble, calcular su velocidad de rotación y conocer su trayectoria. Una mina terrestre permanece quieta, pero un asteroide puede desplazarse por el Sistema Solar y rotar a gran velocidad. Algunos tienen kilómetros de diámetro y pueden completar más de una rotación por minuto. Antes de acercar una nave hay que saber cómo se mueve. Por eso es necesario elaborar una especie de mapa del tesoro o, dicho en términos más burocráticos, un "catastro del Sistema Solar" que indique dónde están los recursos.
¿Ese trabajo se puede realizar desde Asturias?
Sí. La observación puede hacerse con telescopios instalados en lugares como Canarias, que dispone de unas condiciones atmosféricas excepcionales, mientras que el análisis científico y el tratamiento de los datos pueden desarrollarse desde Asturias. Los telescopios aportan las imágenes, pero después hacen falta astrónomos, matemáticos y expertos en computación capaces de interpretar toda esa información. Ahí Asturias tiene capacidades importantes.
En los últimos años las matriculaciones en el grado de Ingeniería de Minas han ido en descenso. ¿Puede ser esto una nueva salida?
Es una posibilidad. Tanto Asturias como León tuvieron una industria minera muy potente durante décadas, pero ahora muchos de los recursos disponibles aquí ya no son los más demandados. La minería espacial podría abrir un nuevo campo para aprovechar ese conocimiento. Es uno de los motivos por los que tiene sentido organizar en Asturias encuentros internacionales sobre estas cuestiones.
¿La minería espacial sigue siendo ciencia ficción?
En Europa todavía puede sonar así, pero otros países ya trabajan con la intención de permanecer en la Luna y existen empresas dedicadas a preparar la futura explotación de recursos espaciales. También se está desarrollando la normativa. Estados Unidos y Luxemburgo han avanzado en esta materia.
Ha mencionado las comunicaciones ópticas como otro campo para Asturias. ¿En qué consisten?
Cada vez hay más satélites y forman parte de nuestra vida cotidiana. El teléfono móvil, el GPS y una gran cantidad de datos dependen de ellos. El problema es que la información se transmite habitualmente mediante radiofrecuencia y el espectro disponible es limitado. Cuando dos señales coinciden en una misma banda, interfieren entre sí. Una alternativa es descargar los datos mediante láser. Las comunicaciones ópticas pueden ser hasta cien veces más rápidas y, además, funcionan de punto a punto. Un satélite transmitiría la información y un telescopio la recibiría. Ya no estaríamos hablando de megabytes, sino de gigabytes o terabytes.
¿Qué oportunidad concreta abre este sistema para Asturias?
Ese mercado todavía está creándose, pero el aumento del número de satélites hará necesario descargar cada vez más datos. Estamos trabajando con especialistas en computación de la Universidad de Oviedo para estudiar posibles colaboraciones que permitan utilizar los telescopios de forma más eficiente. La capacidad de cálculo y tratamiento de datos es otra de las fortalezas de la Universidad.
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