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Asturias entra en la ebullición del dato como motor económico: análisis del megaproyecto de Salas

Tras cuatro años de promoción de los antiguos pozos mineros para acoger almacenes informáticos, llega la primera inversión del sector

Almacén de datos.

Almacén de datos. / UNSPLASH.

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Yago González

Yago González

Nuestros mensajes de WhatsApp, nuestras fotos de Instagram, nuestros correos electrónicos, nuestros documentos de Google Drive, nuestras conversaciones con ChatGPT o los miles y millones de datos personales que utilizan cada día los bancos, los hospitales o las administraciones públicas no existen únicamente en los teléfonos móviles o los ordenadores. De hecho, lo que vemos en nuestras pantallas es únicamente una copia local: el dato de verdad, la información pura y dura, se guarda en un lugar físico concreto. Ese lugar es un almacén de datos, también llamado centro de datos, "data center" o, de forma más sofisticada, "campus virtual". Son enormes edificios llenos de potentes ordenadores que trabajan 24 horas al día. Un lugar así es el que quiere construir la empresa española Sales For You Consulting en Salas.

Los principales usuarios de estos centros de datos son las grandes empresas tecnológicas: Amazon, Google, Microsoft, Meta, Apple, Oracle… Son ellas las que construyen o alquilan gigantescas infraestructuras para guardar los datos de cientos de millones de personas que usan sus servicios. Por seguir con el ejemplo inicial, cuando alguien sube una foto a Instagram o envía un mensaje por WhatsApp, esa información se manda a los servidores de Meta (la empresa dueña de ambas aplicaciones). Cuando se envía un Gmail, el almacén es uno de Google. En el caso de bancos, hospitales, ayuntamientos, universidades o empresas de cualquier tamaño, también guardan sus datos (y los de sus clientes) en centros de datos, sean propios o alquilados a una empresa especializada.

La hiperconectividad, el uso de los "smartphones", el almacenamiento de archivos en la nube (como Google Drive) y la explosión de la inteligencia artificial (IA) están disparando la fiebre inversora en edificios en los que guardar todo ese ingente volumen de datos.

Las cifras económicas son mareantes: en 2025 se desembolsó un total de 144.000 millones de dólares en la construcción de "data centers" en todo el mundo, y se espera que esa cantidad se haya duplicado en 2031. El sector crece a un ritmo del 14% anual.

España se está posicionando como territorio atractivo para estas infraestructuras

La irrupción de la IA está siendo determinante en esa demanda, hasta el punto de que muchos proyectos se prealquilan antes de construirse. Muchas capitales europeas que en los últimos años han atraído estas inversiones (como Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París o Dublín) están ya saturadas, sin capacidad de ofrecer más suministro energético y suelo industrial. Por ello, las oportunidades se están desviando a otros países, España entre ellos. En concreto, la comunidad que despunta en este ámbito es Aragón, gracias al almacén planificado por AWS, la filial de servicios en la nube de Amazon.

El de Salas es el tercer proyecto que maneja su promotor, Sales For You Consulting, junto a los anunciados para San Sebastián de los Reyes (Madrid) y Picassent (Valencia), aunque ambos están aún en una fase muy inicial.

El Gobierno de Asturias llevaba tiempo buscando inversiones de este tipo, pero su principal apuesta era bajo tierra, reacondicionando los antiguos pozos mineros. Fue concretamente en junio de 2022 cuando el Ejecutivo de Adrián Barbón hizo el primer anuncio sobre esta reconfiguración, ensalzando la idoneidad de una veintena de minas, pero hasta la fecha no ha habido noticia de ninguna inversión en esas ubicaciones subterráneas. Ni siquiera ha habido grandes novedades sobre el que supuestamente era el proyecto más avanzado, el del pozo San Jorge (Aller).

En los últimos meses también se han dejado caer por Asturias otras empresas interesadas en erigir almacenes informáticos, como la catalana Aprisco, que aseguraba estar en conversaciones con Duro Felguera para adquirir el taller de Barros (Langreo) que también interesa a Indra. Pero tampoco ha habido noticias al respecto.

Los centros de datos también plantean algunas dudas, como sus necesidades de consumo de agua o el nivel de empleo que son capaces de generar una vez estén funcionando. En cualquier caso, lo cierto es que ya hay una inversión con nombre propio y cifras concretas planteada en Asturias. Y se ha optado por las suaves colinas de Salas en lugar de los oscuros túneles de las Cuencas.

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